Leah
Era una tarde de mayo cuando la vocación llegó a mi vida. Desde que tengo uso de razón he querido ser modelo, pero esa idea se esfumó cuando sostuve de manera consciente un pincel. Fue como si todo encajara a la perfección. La fluidez, la sensación de libertad y un sentimiento inexplicable, junto al raro cosquilleo en mis dedos. Me gusta el modelaje pero no es lo que amo. No es como si yo siempre hubiese querido dedicarme al arte, pero simplemente pasó, como las mejores cosas en la vida, casi ninguna es planeada.
Tenía quince años y fui encontrada fumando en una de las aulas del colegio. Mamá puso el grito en el cielo, y mi hermana menor, Lana, no paraba de llorar y repetir que moriría (dramáticas). El punto es que tuve que quedarme a limpiar el salón de artes y no estaba contenta con la idea, pero ese castigo era mil veces mejor que la expulsión. Me tomo en serio eso de la limpieza, ya que en parte así fui criada, para ser toda un ama de casa.
Me tomó alrededor de una hora dejar todo impecable, excepto por los cuadros que debía guardar. Cuando iba a colocar el último en el estante, me encontré con un lienzo en blanco. Fue magnético, busqué los pinceles, tomé la paleta de colores y pasé alrededor de tres horas en el salón. Pinté alrededor de siete pinturas, bastante impresionantes para ser la primera vez que usaba un pincel de manera consciente.
Cuando le dije a mamá que ya no quería ser modelo, se emocionó mucho y su rostro se volvió neutro cuando le dije de mi nueva aspiración.
—Arte ¿eh? Me sorprende un poco, pero te apoyo hermanita. ¡A por ello! —me dijo Leo cuando les conté a todos en la cena.
Somos cinco los Moore-Martín: Leonardo y Lorena son mellizos, apenas dos años mayores que yo, y luego siguen Lana y Luca. Si, hermanos mellizos mayores y menores. En cuanto a mí, estoy sola, siempre lo he estado. Mi infancia se reduce a tratar de complacer a todo mundo, uno de mis más terribles errores. Cuando cumplí catorce fue cuando comencé con lo que mamá llamó: mi etapa de rebeldía. Lo que ella no sabía, era que no era una etapa, era mi verdadero yo, feliz y contenta de decir "Aquí estoy perras".
Después de ahí, todo fue muy loco. Con mamá limitándose a darme miradas de desaprobación a las que simplemente me acostumbré y conmigo conociendo todo de lo que me había perdido. ¡Uff!, cuántas cosas hice.
Le doy una última calada a mi cigarrillo y sigo con la vista perdida en el panorama. Amo Los Ángeles, al anochecer la cuidad es muy bella.
—Vaya vista erótica que nos proporcionas, Lee.
Alejo el cigarrillo de mi boca me giro para ver a los intrusos. Y no puede ser más nadie que ellos.
—Les di esa llave para casos de emergencia, por lo que espero que alguno de ustedes esté muriendo.
Caled fue quien habló. Lleva una chaqueta de mezclilla con unos jeans rotos y una camisa blanca que hace destacar su cabello rojizo y sus verdes ojos. Iam viene junto a él con una vestimenta más formal de lo usual: jeans negros y una camisa azul de mangas largas, de la cual no abotonó los tres primeros botones, dejando ver cierta parte de su abdomen adornado por tatuajes. Esa camisa se la regalé el año pasado para su cumpleaños.
—Aunque debo decir que amamos tus buenos deseos... te aseguro que nadie muere —dice Iam, mientras se acerca a mí y me quita mi cigarro para darle una calada.
—Lo de que nadie está muriendo podemos arreglarlo, si gustan. Pero ya, en serio ¿Por qué están aquí? No es que me moleste, sin embargo no pueden entrar así como así. ¿Y si estoy desnuda, o con alguien?
— Bien, seremos más precavidos. En mi defensa diré que todo fue idea de Carrie — se justifica Iam. Con ellos siempre es culpa del pelirrojo.
—Cállate, intento de emo —Caled lo mira con ojos entrecerrados. Vuelve la vista hacia mí— Margaret organizó a una cena de último minuto. Nos quiere a todos allí y como tú no te dignas a contestar el teléfono, vinimos a buscarte.
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Inefable (Editando)
RomanceLeah Moore es la perfecta definición de libertad e independencia. Aunque muchos la acusen de egoísta por haber abandonado todo para encontrar su felicidad. Nathan Rymer es descarado y seguro de si mismo como nadie lo ha sido. La música es su pasión...
