Leah Moore es la perfecta definición de libertad e independencia. Aunque muchos la acusen de egoísta por haber abandonado todo para encontrar su felicidad.
Nathan Rymer es descarado y seguro de si mismo como nadie lo ha sido. La música es su pasión...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Leah
—¿A dónde me llevan? Ustedes no conocen la cuidad.
—Deja de quejarte, ya te dije que es una sorpresa.
—Leo, sabes que no me gustan las sorpresas. ¿Y cómo es que consiguieron un auto?
—Pregunta estúpida, somos ricos, Leah —dice Lore.
Amo a mis hermanos, y amo aún más el que estén aquí, pero en este momento tengo miedo. Ellos son nuevos en la ciudad y no conocen casi nada, y de paso me raptan de esta manera. Ya está anocheciendo y no tengo ni la menor idea de lo que quieren hacer. Lore me trajo un vestido que me hizo poner, es color rojo con un escote en V muy pronunciado, me llega hasta un poco después de mis pechos, muy mi estilo a decir verdad.
Los chicos protestaron un poco, pero no les quedó más que aceptarlo ya que Lana también apoyó la elección de ropa. Lana lleva un short negro con una camisa de tirantes color vino que hace que su cabello castaño claro se vea muy lindo. Lore por otro lado lleva un pantalón negro de bota ancha que acentúa sus curvas, un top blanco, y su cabello sujetado por una coleta alta.
Mis hermanos también se ven bastante bien, Leo con camisa azul rey, que por orden de nosotras, lleva dos botones desabotonados, junto a unos vaqueros negros. Luca lleva una camisa similar, pero en negro, solo que este decidió subir las mangas hasta sus codos.
—Estoy comenzando a tener miedo. Ya quítenme está venda, sean más originales.
—A lo Cristian Grey, hermana —es la única respuesta que obtengo por parte de Lore.
Cuando me subieron al auto ya estaba vendada por lo que no tengo idea de qué o qué. A pesar de todo, estoy feliz, hace tiempo no compartimos tanto. No es por el hecho de que sea mi cumpleaños, pero si eso los hizo venir, yo estoy bien. Mi cumpleaños dejó de tener sentido hace mucho tiempo. No importa.
—Eres una anciana, ya tienes veinticuatro.
Giro la cabeza a dónde creo que está la voz de Luca.
—¿A quién llamas anciana?
—Yo tengo veintiséis, ¿Soy una anciana, desalmado? —pregunta Lore.
—Todos son unos bebés —me sobresalto al escuchar la voz de Héctor.
—De hecho, ya llegamos. Feliz cumpleaños, Lee. Nos vemos adentro —lo siguiente que pasa es que escucho como sale del auto y cierra la puerta.
¿Ah? Pero ¿Qué demonios?
—Verás... —reconozco la voz de Leo— Un pajarito por ahí nos dijo que hace ya dos años que no celebras tu cumpleaños cómo se debe, y para ser sinceros cuando estabas en casa también desaparecías.