Leah
Flashback
Me froté las manos y me abracé a mí misma. Era raro que hiciera frío en Texas, y eso era algo que me molestaba, porque yo amaba el frío, pero que mamá me tomara desprevenida anunciando que íbamos a salir no fue lo mejor, y no tomé mucha ropa para abrigarme. Escuché como bajaba del auto y colocaba una chaqueta sobre mí. Le agradecí. Mamá podía ser dura conmigo, pero mamá era mamá, así de sencillo.
Sabía... sabía que me quería.
Me dio la mano y la tomé. Nos condujo a un lugar al que no había venido nunca. Era enorme, había muchas flores de todo tipo, y ahí fue cuando me di cuenta de que estábamos en un cementerio.
Mamá no dijo nada mientras estuvimos caminando. No era un lugar escalofriante como solían pintarlos en la televisión, de hecho era muy bonito, lleno de flores y bien cuidado, y con lápidas de diferentes texturas y tamaños. Lo que para muchos era raro o feo, para mí era impresionante y único.
Aún con mamá sosteniendo mi mano nos detuvimos en una lápida en específico, tenía lirios a sus costados, y pude leer en ella: "Alfredo Martín", junto a una fecha de nacimiento y una de partida.
—¿Recuerdas la historia de cómo conocí a tu papá? —preguntó.
Se sentó al borde de la tumba y me miró a los ojos. Su cabello color chocolate estaba sujeto por una coleta, y su cara se veía llena de pecas, en esta ocasión no usaba maquillaje, pero no lucía menos bonita por eso.
—Papá se la cuenta a Lana todo el tiempo y yo... yo le es... escucho a veces —me encogí de hombros— Tú y papá se conocieron en una fiesta, en el lugar donde trabajabas... Él te dijo que eras muy bonita, y tú quedaste tan impresionada por su belleza que sin querer tambaleaste e hiciste que le cayera una copa de champán. Luego pasaron el resto de la noche juntos y el prometió que contarían esa historia a sus hijos... Papá la cuenta mejor.
—Eso fue lo que pasó, aunque tu papá exagera cuando dice que me quedé impresionada con su belleza, yo solo me tambaleé —sonrió— Hay algo que de lo que no hablamos muy seguido, cerca de ustedes... Verás Leah, tus abuelos, los papás de tu papá, son personas muy ricas, y no querían que... Alguien como yo, estuviera con su hijo.
—Pero tú eres muy linda mami, y sabes hacer galletas, y comida rica, y...y me abrazas y a mis hermanos también ¡Y a papá! Quieres mucho a papá —dije y vi como sus ojos verdes se cristalizaban un poco.
No respondió por unos minutos, y solo se me quedó viendo.
—Pero eso a ellos no les importó. Hicieron lo imposible para que tu papá y yo no estuviéramos juntos. Fueron malos conmigo, fueron... fueron muchas cosas, Cielo, y casi lo logran, por suerte tu papá y yo nos amamos muchísimo y logramos estar juntos.
—Eso es bueno —sonreí sin saber qué más hacer.
—Muy bien, Leah, sabes que yo te amo por sobre todas las cosas, a ti y a todos tus hermanos. Son mi vida ¿Lo sabes verdad?
Incliné mi cabeza a un lado y asentí, para que luego ella tomara mis manos.
—Si, mami.
—Lo que pasa es que... yo te debo una disculpa —dijo y yo fruncí el ceño sin entender. Ella miraba hacia un lado y fijaba su vista en la lápida— Él es mi papá, él fue el mejor, te he hablado de él, me enseñó a montar.
—Aja, y nos enseñaste. Mis hermanos también saben, pero yo soy la mejor.
—Bien, sabes que no me gusta ese ego, pero... —se acercó a mi rostro, y me hizo cosquillas en la mejilla — No le digas a tus hermanos.
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Inefable (Editando)
RomanceLeah Moore es la perfecta definición de libertad e independencia. Aunque muchos la acusen de egoísta por haber abandonado todo para encontrar su felicidad. Nathan Rymer es descarado y seguro de si mismo como nadie lo ha sido. La música es su pasión...
