CAPÍTULO 12

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Leah

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Leah

Hace casi dos años que conozco a la pequeña que amenaza con tirar mi puerta a golpes, y fue un encuentro sorpresivo y diferente, tal y como es ella.

Ya era mi segunda semana con los chicos, y sin importar sus esfuerzos por acercarse a mí, yo no cedía. No mostré nos ningún tipo de interés en ellos independientemente del profesional, y bueno, digamos que mi ánimo no era el mejor por lo de mamá.

En fin, lo que pasó fue que estábamos en una de las primeras entrevistas de los chicos en el noticiero local y después de atenderlos decidí huir de la conversación en el camerino ya que el chiste de Caled amenazaba con sacarme una risa. Nate no había llegado y faltaban muy pocos minutos para la entrevista, cosa que tenía a Ale muy nerviosa.

Flashback

No vi el momento exacto en el que Nate llegó, solo sé que ya estaba con el resto de la banda y terminé por ayudarlos a ponerse nuevamente los micrófonos, ya que "los niños" no sabían estarse quietos y terminaban quitándoselos.

Cuando llegó el turno de Nate me perdí unos microsegundos viéndolo fijamente a los ojos. Se veía que estaba cansado, pero aun así podía ver en sus labios una sonrisa sincera. Estaba hablando con Shane mientras me acercaba para poner en su lugar el micrófono.

Salieron disparados cuando Ale y la asistente de televisión les hicieron un gesto para que se acercaran. No dejaba de pensar que era todo muy loco, ellos habían comenzado hacía solo seis meses y los conocía apenas de hace dos semanas.

Eran un fenómeno, no llevaban ni un año en este mundo y todos parecían amarlos; este salto a la fama resultaba nuevo para mí, y eso que no era yo la chica que era fotografiada constantemente y debía cantar frente multitudes siendo seguida y aclamada por miles. No quería ni pensar lo locas que se pondrían las cosas en la gira.

Los observé tras las cámaras junto a otros asistentes y chicas que debían de trabajar allí. Parecían salidas de películas románticas, suspiraban igualitas a las protagonistas de esas comedias.

Tampoco podía decir que ellos fueran feos, de hecho estaban para comérselos sin rezar antes. Me encontraba mordiendo la punta de mi bolígrafo ante la simple idea de eso. Todos eran hermosos, pero Nate, él era tan... Dios...

Vuelve Leah, vuelve, no es momento para entrar en SexLeahLandia, y menos pensando en Nate.

—¿Qué haces? ¿Te comerás el bolígrafo o a mi papá y mis tíos?

La voz dulce e inocente de una pequeña hizo que mirara hacia bajo para buscar a la autora de esas preguntas que me habían noqueado bastante. Cuando la ubiqué en mi campo visual, me permití observarla detenidamente.

Sus labios eran finos y de un color rosa claro. Tenía enormes pestañas y unos ojos impresionantes que hacían su presencia mucho más notable, lo sabía porque eso me habían dicho a mí, y sus ojos y los míos eran prácticamente idénticos. Debía de tener como cuatro o cinco años, máximo. Llevaba su cabello suelto sobre su espalda de manera despeinada y descuidada. Tenía una camisa azul cielo y un mono que hacía juego, ¿era un pijama? ¿Qué hacía esta bebita en pijama?

Inefable (Editando)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora