Leah Moore es la perfecta definición de libertad e independencia. Aunque muchos la acusen de egoísta por haber abandonado todo para encontrar su felicidad.
Nathan Rymer es descarado y seguro de si mismo como nadie lo ha sido. La música es su pasión...
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Nate
No sé si se desmayó por la emoción o qué rayos, pero el hecho es que Leah se desmayó en mis brazos. Hoy todo había salido perfecto, el despertar con ella ayer fue una sensación nueva. Ahora que lo pienso, no había despertado de esa forma con nadie, con ninguna de mis anteriores parejas tuve ese despertar, pues no me agradaba la idea, ya que Des podría verlas a la mañana siguiente, y aunque eran mis parejas algo en mí decía que estaba mal.
Cosas de padre, supongo.
Salí de su cuarto con una enorme sonrisa, y si yo no me hubiera dado cuenta, el pelirrojo me lo hubiera recordado. Estaba hablando por teléfono cuando me interceptó, y solo Dios sabe que más cosas inventó. Odio pelear con los chicos, pero quise golpear mucho a Cal cuando vi a Lee en el suelo y a él con cara de idiota en estado de shock, sin saber qué hacer.
Y pasé todo el día pensando en ella, no pudimos acompañarla porque teníamos pendiente la visita a la fundación. Ale nos llamó en cuanto tuvo noticias. Sin embrago, no me calmé del todo, no lo haría hasta que la viera, la tocara y la sintiera conmigo, bueno... tal vez también quería besarla, pero era más mi preocupación por su salud y bienestar.
No mentiré diciendo que no estuve algo decepcionado cuando ella dijo que quería mantener lo nuestro entre nosotros. Ni siquiera puedo llamarla mi novia, y no es como si ella fuera un premio o algo así, pero me gustaría -no, me encantaría- llamarla mi novia. Pero debo comprender sus miedos e inseguridades, si alguien la juzga, no seré yo.
Sé que poco a poco derribaré esos muros, y le estoy agradecido por todo lo que me está dando, por intentarlo, por confiar aunque sea solo un poco. Nunca estaría molesto con ella, todos tenemos nuestros miedos, unos más fuertes que otros, pero ahí están.
Enfrentar el miedo es de valientes.
Vencerlos es de guerreros.
Dominarlos es lo que nos hace fuertes.
Trata de ser todos ellos.
—Papá ¿Qué tiene Less? —dejo de mensajear y miro a mi hija, que me observa con preocupación.
No dejo de darle vueltas al asunto de la otra noche. Sigo sin creer que aunque Cleo está fuera de nuestras vidas, ella se las arregla para que la recordemos. Si hay algo que ella odie es ser olvidada. Me he convencido de que no es mi culpa, ella tomó su decisión. No solo me dejó a mí, sino a ella, a mí hija, la que pensé era nuestra hija. Mamá, papá e hija: esos son los ideales que siempre tuve de una familia; no imaginé tener una hija hasta después de los treinta, estar casado y con un puesto en alguna empresa que me diera seguro y buenos ingresos para la educación de mis hijos y estabilidad laboral.
Pasé de eso a ser lo que muchos conocen como un desarmado cantante con veinticinco años recién cumplidos y padre soltero desde los diecisiete. Desde entonces he dejado de planear tanto las cosas, lo que tenga pasar, pasará. Lo único que no pienso dejarle al destino es la mirada triste que pone mi hija cada vez que siente la ausencia de la mujer que debía ser su madre. ¿Cómo extrañas algo que nunca has tenido? Me preguntaba cada vez que esto sucedía en el pasado. Yo y mi mente idiota.