CAPÍTULO 13

3.9K 281 99
                                        

Leah

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Leah

—Cuando no encuentren tu cuerpo o a tu asesino, espero que me estés viendo desde el infierno.

—Primero que nada: tú jamás me harías daño, y segundo: no sé qué te hace pensar que me iré al infierno. Ahora que lo pienso seguro estaré dirigiendo el cielo.

—Oh, genial, ahora planeas un golpe de estado a Dios, ¿Si sabes cómo terminó eso?

—No me refiero a eso —rueda sus ojos— Seguro seré como el próximo Miguel o algo así.

Loco, el pelirrojo está loco.

—Escuché eso —dice y recuerdo que pienso en voz alta. Suspiro.

—No pasó nada, solo dormimos.

—Te creo —hace una pausa y sus labios hacen una curva— pero mi metralleta no.

Toma la pistola de juguete de Adrien, que está cargada con dardos de juguete y comienza a dispararme. Como puedo salgo del área de la cocina, pero me tropiezo y caigo cuando choco con uno de los enormes estantes que se encuentran en la sala.

2 horas después...

¿Lo peor de perder el conocimiento por un golpe? Sin duda alguna, despertar en el hospital.

¿Por qué me pasa esto a mí? Fácil. Acepté este trabajo, pero joder, nada en mi contrato dice: soportar ataques con pistolas de juguete.

El día no se fue completamente a la mierda. Porque para empezar desperté junto a Nate y lo amé. Nos despertamos gracias a mi alarma.

¿Estoy enamorada? Creo que sí, pero no es algo que admita en voz alta. O eso creo.

Platicamos sobre lo que tenemos pendiente, ya que después de cepillarnos, iniciamos una sesión de besos matutina. Mi alarma estaba programada una hora antes, por lo que el tiempo no fue un gran problema. Lo malo fue después de que Nate se fue a su habitación y yo me alisté para salir e ir a la fundación como lo indicaba el cronograma para el día de hoy. Fui como alma tranquila a la cocina por un vaso de agua y quizás un aperitivo. Lo que vi luego fue a un pelirrojo con una mirada más que divertida sobre mí.

Cuando lo vi, entendí. Había visto a Nate salir de mi cuarto. Genial.

No tardó en comenzar con sus indirectas e insinuaciones con respecto a "nosotros", cuando ni siquiera hay un "nosotros" entre Nate y yo. Como idiota, terminé cediendo a la estúpida pelea verbal entre ambos, y el resultado fue él citando una frase de "Mi Pobre Angelito" y conmigo en suelo. Lo típico.

—Sigue la luz —indica el doctor y le obedezco siguiendo su dedo junto a la pequeña lámpara. Se aleja de mí y toma su bolígrafo y libreta que están en su escritorio para anotar algo. Luego levanta la mirada en mi dirección— Señorita Moore, no veo lesiones o algún daño grave. Su pérdida de conociendo se debió al impacto del golpe, y sospecho de que no se ha estado alimentando bien, y ese fue un factor importante. No fue un golpe tan duro como para desmayarse, influyó mucho su frágil metabolismo.

Inefable (Editando)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora