CAPÍTULO 51

2.2K 181 56
                                        

Leah

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Leah

—Está en el tercer trimestre del embarazo ¿No lo sabía?

No tengo palabras.

—Pero...pero yo no... —busco la mirada de Nate y él parece tan desconectado como yo. Por suerte cruza su mirada con la mía y me aprieta más fuerte la mano.

—Es más riesgoso que ocurra dentro de ese período del embarazo. Si me responde unas preguntas me ayudaría a saber un poco más la razón. Como ya le dije, esto se podría repetir.

—Doctor, hace unos meses Leah tuvo un accidente y nos dijeron que había tenido un aborto, esto que nos está diciendo es una sorpresa para ambos.

Nate le sigue explicando la situación al doctor, pero me desconecto de ello y mi mente comienza a volar.

¿En verdad estoy embarazada?

Pero...pero ellos...los doctores me dijeron que tuve un aborto y... perdí a mi bebé, solo que... ¿Qué está pasando? Las voces llamándome me hacen volver a la realidad. Miro al doctor que se encuentra mirándome con fijeza

—Le preguntaba si ha tenido algún tipo de problema, como diabetes no controlada, infecciones, problemas hormonales, o incluso enfermedades de tiroides, eso podría dar posibilidades de un aborto.

—Tengo falla ovárica prematura, pero fuera de eso no sé qué decirle. Doctor ¿Cómo...?

—¿A ingerido alcohol o fumando estos últimos días?

Mierda.

Veo a Nate con pánico. Recuerdo cuando casi fumo en mi antigua habitación de la casa de mis padres, el reto de Cal para ganar los mil dólares que dejé antes de comenzar porque fui con Des, el vaso de alcohol que Adrien me hizo tirar cuando se tropezó por accidente.

El universo me estaba diciendo que estaba embarazada y debía cuidarme, y no escuché.

¡Mierda! Cuando peleé con Nate estaba fumando.

—Eh, si un poco, hace como dos meses, lo estaba intentando dejar —confieso esto último.

Nate no lo sabía, en realidad no le había dicho a nadie, y es que dejar una adicción no es tan linda y fácil como la pintan, y menos en alguien que era en parte muy dependiente de ello. No quería que se preocuparan, y menos cuando él mismo sabe lo que se siente. Su expresión me dice que mi confesión lo tomó por sorpresa.

—Primero debe eliminar en un cien por ciento lo que le acabo de mencionar, supongo que sabrá que le harán mal al bebé. En un momento le haré una revisión para saber si al bebé le ha afectado el hecho de que fumó en el primer mes de embarazo. No le daré de alta por esta noche, quiero evitar otro posible sangrado.

Anota algo en su carpeta, dejando un vacío nervioso entre nosotros.

—Creo que mañana podrá irse a casa, eso claro, con sumo reposo, evitando el estrés en su totalidad —hace una pausa y ve a Nate— Yo que ustedes impondría una demanda o algo en contra de la persona responsable de este mal diagnóstico, esto pudo haberle costado la vida de su hijo. Haré que preparen la habitación para hacer la ecografía, vengo por usted en unos minutos.

Inefable (Editando)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora