CAPÍTULO 18

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Leah

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Leah

—Uhmm... ¿Te parece... juguetes... de esos? Ya sabes...

—Debo pedirte que seas más específica, contigo las cosas nunca están muy claras.

Abro un poco los ojos y río por lo bajo cuando ella dice algo parecido a un susurro, solo que más bajito, en referencia a "juguetes sexuales". Personalmente esas cosas no van mucho conmigo, pero conozco sobre ellos. Volteo mis ojos divertida y me tumbo en el sofá para desatar mi cabello de la coleta que traía. Masajeo mi cuero cabelludo, dejándolo bastante desordenado, pero ya no lo podía soportar más, llevaba casi toda la mañana sujetándolo en ese peinado y me estaba dando jaqueca.

—Wen, querida —relamo mis labios y trato de ocultar una sonrisa.

—¿Es demasiado? —pregunta subiendo sus grandes y geniales gafas rojas por el tabique de nariz.

—¿Cómo es qué tienes veintisiete años y te da pavor decir juguetes sexuales?

—¡Leah! ¡Concéntrate! —se quita sus lentes y deshace el agarre de su frondoso cabello anaranjado, que cae a su espalda muy desordenado. Comienza a hiperventilar. Genial.

—Hey, no, Wendy mírame —tomo una de sus carpetas y le echo aire para que se tranquilice y ver si vuelve en sí.

—Ya, estoy bien solo actué, quería tu absoluta atención —dice la muy descarada, sonriendo y atando su cabello.

Wendy Walter es genial, en la familia ella es la tía rara. Si, lo sé, mal ejemplo, pero yo me entiendo. Conoce a Nathaly desde que grabaron ese programa para el que fueron elegidas hace años. Ella se dedicó a él mundo de la moda, y es una de las diseñadoras más importantes de la década. Está de más decir que diseñó el vestido de Nath, y como su mejor amiga, es la dama de honor. Solo que es un poco tímida e inocente para tener ya casi treinta, sin embrago, ¿quién soy yo para juzgar? No todos son unos depravados de mente como yo.

—Pensé que no te iba la actuación —bufo y me vuelvo a sentar en su sofá.

—Leah...

—Sí, sí, bueno, no —hago una pausa— aunque suene tentador no lleves juguetes sexuales, la verdad no conozco la vida sexual de Nath, pero ella no parece de esas cosas. Mejor lleva solo un par de cosas pero nada tan depravado, ¿sí?

Asiente y anota en su carpeta.

—En el Salón Rey, las cosas quedarán mejor —me dice levantándose y buscando algo en el frutero para luego darme una banana y ella y tomar otra.

Okey...

Comienzo a pelar la fruta y cuando estoy por llevarla a mi boca me detengo.

La familia Vaso tiene un gran porcentaje de negocios, desde un restaurante enorme a una gran variedad de clubes, estos últimos dirigidos por Leo y David, los hermanos mayores. Lo raro es lo siguiente: ellos tienen dos, el enorme salón que usan para bodas y cosas así, el otro es el club con todas y cada uno de las cosas que debe tener un buen lugar.

Inefable (Editando)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora