Leah Moore es la perfecta definición de libertad e independencia. Aunque muchos la acusen de egoísta por haber abandonado todo para encontrar su felicidad.
Nathan Rymer es descarado y seguro de si mismo como nadie lo ha sido. La música es su pasión...
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DestinyAnneRymer.
Ojalá los adultos pudieran ver el mundo desde nuestra perspectiva. Dónde ellos observan un montón de cajas, nosotros observamos un posible castillo, autos, un hogar para nosotros y nuestros juguetes.
Ver el mundo de mil formas es parte de nosotros, viene en nuestro ADN, todo es increíble, y no siempre merece una explicación, las cosas son mágicas y sorprendentes ante nuestros ojos vírgenes. ¿Algún adulto creerá en un truco de magia? Seguro buscarán una razón o explicación lógica para demostrarlo todo. Un niño no, un niño sueña y se alegra de que lo místico exista.
Lo imposible es posible, y ya. Disfrutarlo es nuestro único objetivo. Tanto como el amarnos sin egoísmo, sin maldad, sin recriminación. Un pensamiento muy adulto, pensándolo mejor. Papá estaría orgulloso.
No es por divagar, pero terminé de leer El Principio, de Antoine de Saint-Exupéry, Uff, ese nombre no me es fácil de pronunciar. Y a raíz de la lectura desperté ciertas incertidumbres dentro de mí, de las cuales no me permitía hablar porqué creía que era la única.
¿Un niño puede tener problemas, dudas? Pues yo sí, nada muy complicado, pero ahí están.
Al escuchar mis ideas me di cuenta de que muchas cosas cambian al crecer, y sin duda las descubriría con el paso del tiempo, aunque solo por si acaso, me tomé la atribución de anotar todo lo que no quería dejar de ser al crecer. Seguramente cambiaré, pero se puede cambiar sin dejar de ser uno mismo.
—¿Ecuaciones de nuevo? ¿Qué pasó con eso de las manzanas y las naranjas?
—Creo que hubo una sobre producción de frutas y ahora nos dan esta simple y fea ecuación —me volteo a ver a mi compañera, es Clara, con su cabello rizados y todo locos. Me gusta su cabello, es tan divertido como ella.
—Me voy a concentrar para terminar rápido, no me molestes.
—Todo está en despejar la X —aconseja. Ella es excelente en matemáticas, así como yo, pero a ella le sale natural, no estudia tanto y le sale todo bien, yo me estreso demasiado y hasta termino llorando por la frustración.
—El resultado es 2 —susurra en mi oreja con sigilo a pesar de que nadie nos ve. Sonrío, negando con la cabeza. Claro, ella ya la terminó.
Entregamos nuestros cuadernos y esperamos que nos den la calificación mientras hablamos tranquilamente.
La señorita Morchs es genial, sus explicaciones son divertidas y entendemos todo lo que ella nos enseña. Me alegra que sea nuestra maestra y no la señorita Ramírez, ella da miedo.
Cuando salimos, a la hora del recreo estamos comiendo en una de las bancas, mientras ella se alegra porque su mamá me puso unas galletas de postre.
—¿Qué harás este fin de semana? —pregunto antes de morder mi sándwich.