Leah Moore es la perfecta definición de libertad e independencia. Aunque muchos la acusen de egoísta por haber abandonado todo para encontrar su felicidad.
Nathan Rymer es descarado y seguro de si mismo como nadie lo ha sido. La música es su pasión...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Leah
—¿Qué? ¿Cómo? ¿Por qué?
No tengo palabras coherentes en este momento. Nate, mi Nate, está frente a mí. ¿Esperen un momento? ¿Vino hasta Texas por mí? Tengo que saberlo.
—¿Viniste aquí por mí? —pregunto con un hilo de voz.
—Creo que eso ya lo sabes.
—Pero...pero... ¿Por qué?
—Por ti, eso también es obvio.
—No puedo creer que en verdad estés aquí, no puede creer que hicieras todo esto.
—Yo haría lo que fuera por ti —dejo escapar una respiración ante sus palabras, igual que una boba enamorada.
—Lo sé —respondo sin darme cuenta.
¿Cómo que lo sabes? ¿Esto es demasiado para tu ego? Sé que tengo confianza pero eso que dije fue demasiado, al parecer el hombre frente a mí no lo cree.
—Claro que lo sabes —sonríe. Casi quiero olvidarme de toda esta mierda y arrojarme en sus brazos para besarlo como si nunca nos hubiésemos separado.
Nate no dice más y se acerca a mí, con una lentitud que me hace pensar que moriré de la impaciencia. Cuando él se acerca lo suficiente para darme un abrazo, aparto el estúpido pastel que hasta ahora estaba en mis manos, dejándolo sobre la mesita que está junto a la puerta. Paso mis brazos por su cintura y lo aprieto con fuerza, sintiendo todo el magnético olor que Nathan Rymer emana. Así debe oler el éxito.
Me cabeza se deja caer en su pecho, quedando en una posición sencillamente perfecta. Sus brazos alrededor de su cintura me recuerdan que sigo viva, que siento y amo. No es que lo haya olvidado, pero, es un recordatorio.
Yo amo a Nathan Rymer.
Y sin importar estos días, nada ha cambiado para mí, y por lo que veo, tampoco para él. Hemos esperado tanto para hablar abiertamente sobre lo que sentimos que cuando sucedió me sentí la persona más feliz de este mundo. Quisiera volver a iniciar y corregir mis errores, y así tal vez seríamos felices.
Decir que los recuerdos bonitos llegan a mi mente es poco. La noche que dijo que le gustaba, nuestro primer beso, nuestros roces en la oscuridad, la primera cita, la primera vez que estuvimos juntos, las risas con él y Des, las veces que le dije que era suya en medio de momentos apasionados.
¿La felicidad? Parte de ella estaba junto a él. Juntos es igual a ser libres.
Con Nate fui libre, aunque fuera por poco tiempo. Y si me sentí tan bien estando con él a escondidas, no quiero ni imaginar cuan felices habríamos sido estar juntos gritándolo a los cuatro vientos. Otra vez siento la horrible sensación de que la razón por la que todo acabó mal entre nosotros fui yo. Comienzo a llorar en sus brazos.