CAPÍTULO 48

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Leah

—Lo sabes.

—Lo sé.

Estoy frente a una pequeña con los brazos cruzados y expresión neutra que solo me mira directamente a los ojos. Dejo escapar una leve respiración. Mi único miedo en este momento es que ella estuviera molesta o eso es lo que parece, no quería que ella pensara que le estaba tratando de robar a su papá, y aunque ella y yo siempre hemos tenido una buena relación, sé lo celosa que suele ser con Nate.

—No vengo en plan de madrastra malvada. No soy Meredith.

—No uses mi película favorita como gancho —enarca una ceja dejando claro su punto.

—¿Cuándo te lo dijo? —pregunto.

Me gustaría saber por qué no me dijo antes que Des ya lo sabía, me hubiera preparado mentalmente para esta conversación.

—Hace poco ¿Desde cuándo te gusta papá? —recuerdo que tengo las llaves de casa en mis manos, por lo que las guardo en el bolsillo trasero del pantalón.

—Desde que lo conocí —Des abre la boca como si no diera crédito a lo que digo. Siempre me he caracterizado por mi sinceridad, y hay algo en toda esta situación que me hace pensar que es lo mejor.

—No mientas.

—No miento, solo que nunca se lo dije, hasta hace unos meses. Tú deberías entenderme —veo como baja un poco la guardia con mi último comentario.

—Amo a tu papá. ¿Estás bien con eso? No quiero que te sientas incomoda.

Ella sigue viéndome con una mirada significativa.

—Lo siento, solo quería estar segura que también lo amabas. Esto es raro.

Me arrodillo para quedar de su tamaño.

—Sé que esto es un gran cambio, sé que quizás estés asustada, pero te aseguro que no me veo con otra persona que no sea Nate —eso por alguna razón la hace sonreír—Trataremos de hacer que te sientas cómoda alrededor nuestro, lo último que quiero es que te enojes conmigo y mucho menos con tú papá, sabes que él no haría nada que te perjudicara. Sé que millones de cosas pasan por tu cabeza ¿Me las quieres contar?

Arregla sus lentes mientras asiente. Me he acostumbrado a sus lentes, la verdad es que le quedan muy lindos, ha aprendido a decorarlos, por lo que tienen un par de corazones en cada lado.

—¿Se van a casar?

—¿Qué? No, no Des, somos novios, joder no, ¿Quién te dijo eso? ¿Fue Cal? ¡Claro que fue Cal! Lo voy a matar.

—Nadie me lo dijo, es solo que papá también dijo que no se veía con nadie más que contigo, y si ambos piensan igual creo que deberían casarse.

—Creo que estamos apresurando mucho las cosas —respondo riendo con nerviosismo.

—Vale... Pero si no quieren bebés no tengan sexo, solo una vez basta para tener bebés ¿Lo sabías? Impresionante —dice como si fuera el mayor descubrimiento de la historia.

Ah, claro, la niña por fin sabe cómo se hacen los bebés. Por más inteligente que sea, siempre se da a relucir parte de su inocencia. Aunque este hecho sea verdad, y estemos hablando de sexo, no me deja de sorprender cuan maravillada parece de todo.

—Claro, Cielo.

—Okey —responde feliz por haberme dado un consejo.

—¿Si sabes qué son los condones? —pregunto por curiosidad.

La cara que pone me da a entender que no.

—Se les llama preservativos, para prevenir embarazos y enfermedades sexuales.

Inefable (Editando)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora