CAPÍTULO 47

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Nate

—Entonces salí de tu pene... ¡Esa no la vi venir!

Ignórala

—Y sangraré por días, solo por ser mujer ¿Me puedo quejar por eso? ¿Hay un tipo de protesta por ello? Seguro la hay, solo debo buscar —murmuró esto último, pensativa.

Ignórala vamos, tú puedes.

—Ya veo porque nadie habla de sexo, y la razón por la que pareces tan tenso, tiene sentido, pero tengo muchas preguntas aún.

Y yo no sé qué decirte sin traumarte.

—Me siento aliviada de que ya no seré engañada ¿Sabes? Es mejor la verdad fea a una mentira disfrazada, aun así te perdono por no decírmelo antes.

—¿Si entiendes que haces esta conversación más incómoda para mí que para ti? —pregunto cuando subimos al auto. Des se despide de sus amigos con un saludo rápido, ya que ellos van de la mano de sus padres.

El panorama es el siguiente: muchos padres por todos lados, creo que ni en la reuniones para padres habían tantos. Por lo que logro observar, muchos de ellos tienen el mismo problema que yo, porque sus hijos les preguntan tantas cosas que sería divertido de ver si no fuera porque a mí me está pasando exactamente lo mismo.

Apenas llegué, me topé con Denise que esperaba a Clara, la amiga de Des. También estaban los padres de Mario y Eliot, y me sorprendió ver a los padres de este último ya que son escasas las ocasiones en las que nos hemos visto.

Yo aún recuerdo la vez que me enteré de como venían los niños al mundo. Fue en la escuela, y la maestra nos habló más de las enfermedades sexuales que de la sexualidad en sí. Y si se me permite me decir, fue alto el nivel de miedo, ya que fueron tan explícitos que nos mostraron fotos de partes íntimas infectadas por cualquier enfermedad por transmisión sexual que se puedan imaginar. Estudiaba con Iam y él fue el único que no resultó sorprendido, solo me comentó que entró a la habitación de sus padres por una pesadilla y luego de eso terminó con una charla que duró hasta la madrugada.

No creo que esté mal por parte de los padres no hablar hasta cierto tiempo, porque hay algo llamado "adaptación", que constituye una parte importante en la vida de cualquier ser humano, y no veo necesario arrojar tanta información en un pequeño niño. Claro, tratamos de mantener su inocencia, y quizás con ese pensamiento solo los hacemos desconocedores de la vida como tal.

Cada niño es diferente, cada uno afronta las cosas a su manera, y cada cosa lleva su tiempo, solo hay que saber qué decir para no provocar un daño o trauma en ellos, o incluso no ser lo bastante precisos y terminar creando conflictos y que el mensaje les llegue de una forma errónea.

Pero, tampoco voy a decirle a mi hija "Me follé a tu mamá", no necesito un libro de ayuda para padres para saber eso.

—Solo es incómodo si lo haces incómodo. Ahora lo de la sangre...

—Eso te pasará cuando te desarrolles...

—Sí, sí, ya se eso, el cuerpo va a cambiar, el bello en el cuerpo, los pechos —mueve la mano como si no fuera importante— Yo quiero saber cuánto tiempo toma eso... ¡Deja de mirarme así!

—¿Cómo quieres que te vea cuando hablas tan naturalmente de eso?

—Es que es natural, papá —apela.

—Cada mes te vendrá a visitar —me remuevo en el asiento mientras manejo.

—¿Quién vendrá cada mes? —pregunta dudosa, haciendo una cara de que no entiende nada. Suspiro.

Inefable (Editando)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora