Leah
Bueno, parece que mi mente ya divaga en ideas sexuales y no se percata de lo que está pasando. Nate dice que me desea, lo que en el lenguaje de Guilty Pleasure se traduce como que le gusto.
Mi seguridad se va al caño cuando proceso lo que está pasando. En tan extrañas circunstancias, me doy cuenta que esto es una especie de declaración de amor, un poco ligada con insinuaciones de deseo, lo que la hace única y por lo tanto me encanta. Solo podría ser Nate. Solo él hace de cualquier momento incómodo uno en el que me sienta segura y a gusto, al igual que nerviosa.
Miro esos ojos avellana que lucen más hermosos de lo normal, y eso tiene que ver con las luces, por lo que me pregunto si el planeó algo de esto. Su camisa está un poco desabotonada, dejando ver una pequeña parte de su pecho, y sostiene un vaso de cristal en sus manos con lo que creo es ron. Se ve tan jodidamente sexy, que parte de mi mente no se encuentra presente, está en SexLeahLandia, donde se hacen muchas cosas para mayores de 21.
¡Por el amor de Dios! ¡Mujer, contrólate!
Nate es una de las personas más directas y decididas que conozco, por lo que su elección de palabras no me sorprende del todo. Una de las cosas que me gusta de él es eso, tan decidido y tan, tan ardiente, tomando siempre el control... y eso me lleva de vuelta a SexLeahLandia porque ahora me siento intrigada de si somos compatibles sexualmente, ¿y si...?
Uhmm, Leah, ya saca tus pensamientos de allí.
¿Por qué soy así? No tengo remedio. Tampoco es como si me fuera el sado o cosas por el estilo, solo digamos que me descontrolo un poco en el acto sexual (cosa que no me enorgullece, guiño). Soy como el lobo, me disfrazo y paso de oveja, y vivo entre ellas; las observo, me mezclo y me familiarizo, todo eso para luego comerlas.
Dejaré esa referencia a la imaginación.
—¿En desacuerdo tan rápido Nate? —pregunto y comienzo a acercarme para tomar asiento frente a él, quedando solo separados por la isla de la cocina. El espacio parece inmenso.
Y de pronto somos solo él y yo, solos, en una situación que me tiene a la expectativa.
—No creo que sea bueno medir el nivel del deseo, porque vas a perder, y no creo que otra derrota sea algo para tu ego, mira que con lo del Scrabble tuviste suficiente —me burlo, recordándole lo que me contó Shane.
Su semblante, que antes parecía algo coqueto, se desmorona para sonreír y negar con la cabeza, quebrando un poco la intensa atmósfera. Se relaja y sus ojos se iluminan con un brillo más dulce, sin dejar su intensidad de lado.
—Shane es una chismosa.
—No te lo discuto —muy bien, me descontrola más que estemos así normal y sonriéndonos como idiotas, a que estemos coqueteando. Me descontrola que solo siendo él, me provoque tantos nervios.
—Leah, me gustas. Me gustas mucho.
Y yo te amo.
Me asusto ante mi propio pensamiento. ¿Lo amas? ¡Estás loca! Tú nunca has amado a nadie.
—Tú... tú también me gustas —¿A dónde se fue toda mi saliva? ¿Y mi seguridad? ¿La Leah que no parece afectada? ¿La chica que fingió por casi dos años? ¿Dónde mierda estás?
En esta inútil me vuelvo cuando estoy con él. Siento un escalofrío, el mismo que siento cada que algo me asusta, joder, necesito salir de aquí, no puedo con esto.
—No eres tan impresionante —me dijo Molly McClay en prepa.
—Eres linda pero no lo suficiente —dijo Chad cuando le pedí salir conmigo.
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Inefable (Editando)
Roman d'amourLeah Moore es la perfecta definición de libertad e independencia. Aunque muchos la acusen de egoísta por haber abandonado todo para encontrar su felicidad. Nathan Rymer es descarado y seguro de si mismo como nadie lo ha sido. La música es su pasión...
