Leah
No sé cómo Nate hizo posible que un museo tan prestigioso y estricto abriera sus puertas solo para mí, pero él infeliz lo logró. Cuando subíamos las escalinatas solo pensé que subiríamos y tendríamos una mini sesión de besos frente al museo, pero no, él se superó cuando entramos a este hermoso museo, solo para nosotros.
Nate no dice nada y ni siquiera le agradezco, estoy tan perdida en las pinturas y los cuadros, son realmente hermosos. El Desnudo bajando una escalera nº2, La escultura de la puerta del Infierno y mi favorito, Álamos, tres árboles rosados en otoño.
Veo a Nate platicar con uno de los chicos que están vigilándonos. Yo no paro de tomar fotos de todas y cada uno de las pinturas, así se deben sentir los niños cuando van a Disneyland.
—Preciosa —Volteo mi mirada y me topo con Nate. Debo tener la sonrisa más enorme de mi vida.
—¡Amo este lugar, Nate! —grito y me arrojo en sus brazos para abrazarlo. Le lleno de besos la cara mientras él ríe tiernamente.
—Lo sé, por eso te traje, pero ya tenemos que irnos —frunzo el ceño— Sé que si por ti fuera, no te irías jamás, pero son casi las tres de la mañana —dice mientras bosteza.
¡Qué locura! Ya es otro día, estoy fastidiando el sueño de Nate y mañana tienen una presentación, debería estar descansando. En mi defensa, perdí la noción del tiempo. Y ahora el pobre de Nate está exhausto.
—¡Dios! Perdón. ¡Demonios! olvidé por completo la hora.
—Después me lo compensas —dice y con un gesto con la cabeza me indica seguirlo.
—¿Ah sí? —enarco una ceja— ¿Y cómo sería eso forma de recompensarte? Digo, si se puede saber.
Nate olvida por completo su expresión, ya que veo como relame su labio inferior y sonríe con picardía.
—Quizás después piense en algo.
Me da un beso rápido en la mejilla y toma mi mano cuando vamos llegando a la caminata. Muy bien... No sabía que estábamos en ese punto. Él espera una respuesta de mi parte, por lo que para que no note mi indecisión, entrelazo nuestros dedos, afianzando el agarre para que no sienta que lo rechazo. Tampoco mentiré diciendo que lo hago por obligación, porque me gusta.
Ultimadamente todo me gusta cuando estoy con él. Ya ni me reconozco, andando por ahí riendo, arrojándome en sus brazos, entrelazando nuestras manos. Nada normal de mi parte.
¿Para él es normal? ¿Estoy haciendo el ridículo? ¿Alguna de sus novias actuaba cómo yo lo hago? ¿O quizás soy muy poco expresiva al demostrarle que me gusta? Ni siquiera le he podido decir que estoy enamorada de él, y no es que sea una insensible, es solo que... Es muy difícil para mí.
¿Me comprenderá? ¿Y si ya no me espera? ¿Y si me deja?
—No... —murmuro, cierro los ojos y aprieto su mano.
—Hey ¿Qué pasa? —me llama. Niego con la cabeza. Héctor está esperándonos y ahora me siento mal de nuevo porque ellos se han quedado a esperarnos.
Joder.
Entramos en la camioneta y nos ponemos en marcha. Recargo mi cabeza en el hombro de Nate y observo nuestras manos aún entrelazadas. Llegamos al hotel antes de lo esperado y nos despedimos de los chicos que también se hospedan aquí. Me disculpo con ellos por la tardanza pero me hacen saber que el turno de mañana no lo tienen ellos, por lo que pueden dormir, tranquilos.
—¡Yo ni siquiera te agradecí en el momento, solo me lance sobre todo lo demás! ¡Qué perra! —le digo a Nate cuando está abriendo la puerta, motivo por el que tuvo que soltar mi mano, dejando un vacío que no me gustó. No dice nada solo cierra la puerta detrás de nosotros y cuando se voltea para verme lo encuentro serio.
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Inefable (Editando)
RomanceLeah Moore es la perfecta definición de libertad e independencia. Aunque muchos la acusen de egoísta por haber abandonado todo para encontrar su felicidad. Nathan Rymer es descarado y seguro de si mismo como nadie lo ha sido. La música es su pasión...
