Nate
La amo.
Leah Moore es la chica por la que me he sentido atraído por mayor tiempo. Ni siquiera con Cleo fue tanta la atracción y la necesidad. No diré que no la quise, porque claro que lo hice, sin embargo con Leah las cosas son a otro nivel. Quizás no es perfecta para el resto, pero para mí si lo es. Ni siquiera puedo calificarla como alguien increíble, porque esa palabra se queda corta ante tal mujer. Expresar lo que sientes con una sola palabra es muy difícil, y lo sé, ya que paso mis días entre letras y letras de canciones.
¿Sentir y amar?
Yo quiero un amor de verdad, quiero un amor inefable. Un amor como el de ella.
Ella es diferente, y sé que cualquier persona que se sienta enamorada dirá lo mismo, pero ¡Oigan! Déjenme sentir, estoy enloquecido y soy consciente de ello. No sé cómo me he contenido todo este tiempo. Al principio pensé que su interés por mí era nulo, y después de ver como los primeros días mandó a Shane a la mierda supe de inmediato que no era como las cuatro o cinco asistentes que tuvimos anteriormente.
Leah cautiva, de verdad lo hace, y te envuelve de una manera en la que juega con tu cabeza. Cuando habló sin pensar de que quería algo real conmigo, tuve que analizarlo por unos segundos ¿ella de verdad pensaba en mí? Y si lo hace... ¿Cómo he estado tan ciego para no notarlo antes? Me avergüenza decir que le creí a Nadia cuando dijo que Leah la molestaba porque estaba celosa de nuestra relación, cosa que en su momento era muy loco y el día que me lo pregunto directamente, me dio a entender que ella no siente ni una pizca de nada por mí.
Hoy me abrazó, y se sintió como algo que debo repetir una y otra vez, como el coro de mi canción favorita. No soy cursi, pero tengo mis momentos, como cada vez que pienso en el brillo de sus ojos, la forma en la que sonríe y que quiero ver esa sonrisa todo el tiempo. Es hermosa, de eso no hay duda, y fue lo que me atrajo a ella al verla en nuestro primer encuentro. Aun con el cabello recogido en un moño y el traje de oficina con esa falda de tubo, ella lucía preciosa, por lo que al verla en su "verdadero yo", casi no lo creo.
En un primer momento, como el descerebrado que suelo ser, quise arrojarme sobre ella y pedirle que fuera mi novia, y de verdad luché contra todo mis deseos. Leah era muy cerrada y dejaba bien en claro que llegar a ella no es tarea fácil. Tenemos un poco más de dos años conociéndonos y no fue hasta hace unas semanas que nos enteramos de su familia. Ni siquiera sabemos el día de su cumpleaños porque ella tiene una loca idea de que todos debemos odiar ese día, la curiosidad nos ha ganado y hemos tratado de investigar, pero Ale dijo que debemos respetarla y darle su espacio.
Leah es como ese juego de feria que quieres tratar de ganar, pero se te pone muy, pero que muy difícil, y aun así siempre estás tentado a volver a intentarlo. El deseo es una cosa realmente peligrosa que, a diferencia de la atracción, que sólo se calma al ceder a ella, este al ceder ante él, te hace querer más y no parar de seguir deseando.
Con un solo abrazo me tiene como un idiota. Es embriagadora y adictiva, y una dosis no es suficiente.
Decir que me sorprendí cuando Caled dijo lo que ella le había dicho, es poco. Y nuevamente las ganas de ayudarla con su pequeño problema me invadieron y pedí controlarme por lo bajo. Cuando me abrazó fue como tener dieciséis años otra vez, me sentí como un adolescente con sus hormonas a flote. Tuve que resistirme en no tomar su cara para besarla y hacerle entender lo mucho que la quiero y la deseo. Cosa que habría hecho si no se hubiera quedado dormida y si los idiotas que tengo como amigos no estuvieran de mirones y latosos.
—Oh mierda —dijo Caled.
—Ya era hora —murmuró Bray mientras negaba con la cabeza, dejando ver una sonrisa ladeada.
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Inefable (Editando)
RomansaLeah Moore es la perfecta definición de libertad e independencia. Aunque muchos la acusen de egoísta por haber abandonado todo para encontrar su felicidad. Nathan Rymer es descarado y seguro de si mismo como nadie lo ha sido. La música es su pasión...
