CAPÍTULO 38

2.1K 147 18
                                        

Leah

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Leah

Oscuros.

Así han sido mis días.

Entre semana aún recuerdo cuando el médico me dijo que estaba encinta. Estaba asustada, pero sobre todo impresionada y... feliz. Me invadió una sensación muy hermosa en mi pecho, todo fue muy rápido, no pude disfrutar la noticia como me hubiera gustado.

De inmediato me comencé a reprender por estar fumando tanto, comencé a pensar si mi departamento era apto para un bebé, me regañé por no alimentarme como debo y por estar haciendo todo mal encontrándome en ese estado. En mi mente ya había cambiado mi itinerario, mi módulo de alimentación, y los constantes ataques de estrés que sufría por el trabajo. Yo lo había logrado sin siquiera intentarlo, iba a ser mamá de un bebé mío, y de Nate. No pensé de inmediato en cuál sería su reacción.

Lo que vino a mi mente fueron imágenes de nosotros cuidando al bebé. Los chicos burlándose y tratando de adivinar a quién se parece y burlándose de Nate por ser padre por segunda vez, mientras se peleaban por saber quién sería su tío favorito, y a Cal alejándose del bebé a toda costa. A Des sonriendo porque por fin tendría la gemela que tanto quería. A mis hermanos contentos de tener un bebé al cual mimar, y a los padres de Nate sobre mí, contentos por otro nieto. Hasta pensé en lo triste que me iba a sentir si mis padres no lo conocían.

Vi parte de mi vida en cuestión de minutos, y solo un par de palabras bastaron para que todo se derrumbara.

—Tuvo un aborto, ha perdido a su bebé.

Tan rápido como me enteré de su existencia, se fue.

Entré en un estado de negación, no podía, no podía, ese bebé no merecía ese fin, no por mí, no por mí culpa. No lo conocía, y ya lo amaba como a nadie. Era un reacción en cadena, un evento tras otro y nadie más pudo soportarlo, ni Nate, ni yo. Y este fue el resultado.

Creo que el mensaje está más que claro: todo lo que había entre nosotros se rompió, se acabó, y yo era la única que no se daba cuenta.

Nuestro bebé murió enterrando todo lo nuestro.

¿Por qué era tan difícil? ¿Por qué dolía tanto? No sabía qué hacer, ya nada tenía sentido para mí.

La primer vez que vi una de mis cicatrices lloré, luego di con otra, en total son dos. Una que está bajo el muslo derecho, y otra en la parte interna de mi brazo. Eran horribles, la de la pierna se podía ocultar ¿Pero la del brazo? Era muy evidente. Creo que era para recordarme todo lo que perdí ese día.

Uno se siente como se ve.

Podrida.

Rota.

Sin valor.

Me siento a la deriva, como si solo flotara en medio de todo el caos provocado por mí. ¿Qué se supone que haga? ¿Acaso mi destino es no tener mi felicidad completa? ¿Qué es lo que se supone que estoy pagando? ¿Por qué me pasó esto?

Inefable (Editando)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora