Leah Moore es la perfecta definición de libertad e independencia. Aunque muchos la acusen de egoísta por haber abandonado todo para encontrar su felicidad.
Nathan Rymer es descarado y seguro de si mismo como nadie lo ha sido. La música es su pasión...
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Leah
Me retoco el pinta labios mirándome en el enorme espejo del baño. Al terminar me cepillo rápidamente mi cabello y aliso mi vestido. Me doy una última ojeada y sonrío satisfecha por cómo me veo. Salgo del baño y veo que Nate no está. Okey... no me preocuparé, seguro me espera afuera. Tomo mi chaleco y me lo pongo, para luego buscar mi bolso y salir de aquí.
Planché mi cabello porque quería lucir más elegante y recordé que empaqué esté vestido azul que me regaló Nathaly, porque la verdad que es muy su estilo, yo jamás hubiera elegido este color, pero he de admitir que me gusta mucho. Resalta mis ojos.
Al llegar a la sala observo el panorama. Iam está sobre Caled, tratando de quitarle el control de la consola. Bray está diciéndoles que dejen de ser tan infantiles y Shane lee un libro, por lo que está usando sus lentes y mira de reojo una que otra vez la situación. Nate por su lado, apoya su cuerpo sobre una columna, mientras ríe y niega con la cabeza.
—¿Nos vamos? —pregunto logrando que todos me miren. Nate con una sonrisa traviesa, quizás recordando lo que pasó en mi habitación. Los demás sólo lucen sorprendidos, a excepción de Shane quién me da una sonrisa ladeada.
Algo tipo: Sí, sí, ya sabemos que sé están comiendo.
—Solo esperaba por ti —manifestó Nate, volviendo a la postura perfecta a la que estoy acostumbrada.
—Caled deja de molestar a Iam y acepta que te ganó —expreso acercándome a Nate— Iam, deja de ser tan presumido, algún día Cal te vencerá y tú solito lo vas a aguantar.
—¿Cómo? — pregunta el bebé Bray, algo desorientado por mi eficaz deducción.
—Experiencia —explico. Nate me ofrece su brazo y lo acepto— No se porten mal mientras papi y mami no están —bromeo. Nate ríe.
—Sí, sí, Lee no te pongas pesada. Ya váyanse que perderán su reservación —dice Cal ahuyentándonos.
—Pásenla bien —dice Bray. Iam me da un gesto de saludo con la mano de modo infantil, cosa que me tiene sonriendo. Shane solo asiente y me guiña un ojo.
—Si, pásenla bien pero no demasiado, a menos que eso de hacerme tío por segunda vez vaya en serio —en este momento podría matar a Cal. Iam, a su lado, le da un golpe por mí.
—Y, solo por ese comentario, Shane está a cargo —informo mirándolo con ojos entrecerrados.
—Ya la oyeron —dice Shane cerrando su libro para ir a sentarse en medio de ambos y quitarles el control del juego.
—Esto es una mierda injusta —dice Caled con horror— Vivo en un jodido país con democracia, pero estoy rodeado de dictadores.
—Poético — le dice Bray antes de irse a la cocina.
—Patético, fue lo que quiso decir —Iam toma su teléfono.
—Ya nos vamos, está demás decir que deben cuidar a los niños y tratar de que a Ale no le dé un infarto —dice Nate. Hay una respuesta colectiva de: si, aja, lo que tú digas jefe, eres un jodido dictador. Y cosas por el estilo.