Los gritos sonaban por los pasillos y, a medida que se acercaba a la sala, se hacían más claros. El hombre caminaba totalmente ajeno a los ricos tapices y pinturas que adornaban las paredes, los cuadros de grandes autores de la historia se intercalaban con las telas antiguas. El suelo era de un mármol totalmente pulido que reflejaba su imagen avanzando con paso presuroso. Giró en una intersección para entrar en una galería de altos ventanales por los que entraba el sol del atardecer, dibujando fabulosas imágenes multicolores por mor de las vidrieras que los adornaban. Los rayos incidían en las puertas de marquetería en las que se veían complicados dibujos y emblemas de todo tipo. El techo también era de una riqueza sin igual, en aquella parte del pasillo se representaba una batalla naval con todo detalle. Pero al hombre todo esto le daba igual. Estaba acostumbrado a moverse por aquellos corredores y salas. Asió la gruesa manilla y entró a la sala de la que provenían las voces.
- Esos tapices tienen siglos de antigüedad. ¿Cómo se atreve a sacarlos para poner esa monstruosidad? – Protestaba una mujer de unos treinta años con el rostro crispado. Vestía la indumentaria habitual del servicio de la fortaleza. Un largo vestido de terciopelo negro sin mangas. La cofia que adornaba su cabeza indicaba que era una de las amas de llaves que gestionaba las distintas dependencias.
- Ya le he dicho que esta es la sala más apropiada para que veamos el maldito partido, señora Villiers. – Protestó un hombre extremadamente alto que se giró en cuanto el hombre entró en la estancia. – Haquim, haz el favor de ayudarme con esto, ¿quieres?
- Claro, Calebros. ¿En qué puedo servirte? – El aludido se acercó con una amplia sonrisa en su rostro.
- Explícale que luego lo dejaremos todo como estaba mientras yo termino de hacer las últimas conexiones. – Dejó al recién llegado con la gobernanta y se concentró en un panel repleto de botones y conexiones.
- Señor Haquim, sabe que el señor Deveraux no aprueba que se mueva el mobiliario sin su permiso, me consta que ustedes tienen que hacer esta reunión pero, ¿no habría otra sala más apropiada en la que no tuviesen que descolgar los tapices o mover los sofás del señor?
- Pierda cuidado, señora Villiers, sabe que somos muy cuidadosos al tratar estas obras de arte. Siento decirle que si el señor Calebros ha decidido usar esta sala, nada de lo que le diga podrá disuadirle de ello. Pero tenía entendido que el señor Julio iba a supervisar todo en la ausencia del señor Deveraux, ¿no lo ha consultado con él? Puede que sí haya obtenido el permiso necesario antes de proceder a la retirada del tapiz en cuestión.
La mujer miró en dirección al gran cilindro de cartón que descansaba contra una de las paredes con gesto lastimoso. Era evidente que era el contenedor en que se había guardado la pieza. Haquim comprobó con un ligero vistazo que estaba etiquetado como correspondía a todos los contenedores de obras de la fortaleza. Una pegatina indicaba escrupulosamente todos los datos referentes a la obra contenida, la situación exacta en la que estaba ubicado antes de ser extraído y las manos que la habían manipulado. Igualmente confirmó que tenía todo el aspecto de haber sido sellado para preservar lo mejor posible la obra. Sabía que Calebros no era en absoluto descuidado con las obras de arte que se exhibían en la fortaleza, todo lo contrario, él y Lameth eran los que habían diseñado el sistema para almacenarlas con seguridad a lo largo de los siglos.
- Siento mucho haber sido tan descortés con ustedes, señor Haquim. – Se disculpó la señora Villiers. – Pero…
- Tranquila, me hago cargo. – Le dio unas palmaditas en el hombro para tranquilizarla. – ¿Sería tan amable de indicarme en qué despacho está el señor Julio? Querría comentar con él este incidente, para que no quepa duda alguna de su celo a la hora de preservar los bienes del señor Deveraux, por supuesto.
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Entre las sombras
RomanceDraco sufre un grave accidente y su única manera de salvarse es convertirse en un vampiro, de todos modos desea regresar a Hogwarts y terminar su último curso... pero lo va a tener muy difícil.
