Me fui despertando despacio, dándome cuenta de que me había quedado dormido. Poco a poco fui consciente del olor de la casa, de la suavidad de las sábanas, del sol a través de la ventana que calentaba mi cuerpo con sus rayos. Pero también de un vacío, algo que me faltaba.
Lo último que era capaz de recordar era el cuerpo de Hermione acurrucado contra el mío, su calidez adormeciéndome. Habíamos hecho el amor lentamente tras salir de la bañera, sin prisas, sin la furia que nos había dominado al entrar en el dormitorio. Ambos habíamos necesitado esa descarga de energía, pero luego sólo deseábamos la paz que siempre encontramos el uno en el otro. Había acariciado sus brazos suavemente, dejando que su respiración me indicase el ritmo. El olor de su piel, mezclado con el de la casa, había hecho que cerrase los ojos y me dejase llevar por esa sensación que tanto había echado de menos, la de estar en casa.
Cuando abrí los ojos por primera vez y no la encontré a mi lado, el perfume de su piel aún estaba allí, pero también percibí otro aroma, sutil, como si apenas hubiese estado unos minutos en la habitación. Jazmín. Lara había estado al lado de la cama. Caí en la cuenta del miedo que Hermione había debido pasar cuando se despertó y me vio dormido después de haberle advertido tantas veces de lo peligrosos que somos en el letargo. Realmente hoy me merezco que me llamen neófito, la primera noche en casa y termino cayendo dormido como un imbécil al lado de mi novia. Me maldije por mi inconsciencia y lo infantil que había sido. Mi cuerpo dormido no era peligroso para ella y, tras la certeza de amarla, mi cuerpo inerte en letargo, tampoco lo sería.
La busco por la casa mientras me doy una ducha. No está. Pero tampoco está ninguno de los demás. Me concentro y sigo buscándolos con todos mis sentidos al máximo de su alcance. Lucian, Lameth y Tony están entreteniendo a los muchachos en el garaje. Ellas se han ido de compras, lo que deduzco por su conversación. Me visto con rapidez y abro la ventana para saltar al jardín. Es el camino más corto hacia el garaje. Tony está intentando enseñarle a Blaise a conducir la Harley, Lucian no me dice nada, sólo me lanza las llaves de la Hayabusa. Sabe que necesito encontrarla, aunque mi mente sepa que está perfectamente a salvo con Isabel y Lara, mi cuerpo clama por tenerla cerca.
No me molesto en ponerme un casco o una cazadora, no son más que un estorbo, salgo a toda velocidad para confundirme con los demás vehículos. Zigzagueo entre el tráfico para llegar lo antes posible a la tienda en que ya sé que está, pues he forzado a las sombras para que me lo indiquen. Escucho el motor de la Harley tras de mí, Tony quiere jugar conmigo, no cae en la cuenta de que, hasta que no la encuentre, no puedo estar tranquilo. Me introduzco en las sombras en uno de los túneles, no es que quiera esquivarlo sino que tengo que acortar la distancia que me separa de Hermione, salgo del Abismo en un subterráneo, la limusina las espera a la salida de la tienda. Al conductor no le sorprende verme cuando aparco la moto frente al vehículo.
Las espero allí, hasta que la veo aparecer con varias bolsas, hablando animada con Isabel. La tomo en mis brazos y la beso con toda la angustia que he sentido al ver que no estaba a mi lado, ella me rodea con los suyos, que me dan la poca paz que puedo obtener. Su cálido cuerpo me da el calor que necesito, su corazón late con fuerza por los dos. Sé que Isabel y Lara se sonríen al verme en este estado, mas no puedo evitarlo.
Cuando llegan Blaise y Tony, nos unimos a las chicas en lo que les queda de compras. Ya estoy lo suficientemente relajado como para jugar con Isa, pero las miradas de advertencia que le lanzo a Tony no son ningún juego. Sé que está deseando hincarle el diente a alguna de las chicas. Blaise no lo considera porque es el capricho de Isabel y porque tampoco es tan inocente, igual que Ginebra. Pero Hermione y las demás son su tipo: inocentes, jóvenes y tiernas. Isabel termina entrando al probador con Hermione, no sólo para ayudarla a probarse la ropa, sino porque nota el nerviosismo de Tony e, igual que yo, no se quiere arriesgar.
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Entre las sombras
RomansaDraco sufre un grave accidente y su única manera de salvarse es convertirse en un vampiro, de todos modos desea regresar a Hogwarts y terminar su último curso... pero lo va a tener muy difícil.
