51. Ocupación

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Es una curiosa sensación cuando despiertas por la mañana con la intención de invadir un castillo. Aunque en realidad sólo íbamos a ocuparlo y gobernarlo durante unos pocos meses. Pero aún así me devolvió a mis años de juventud en los que todo mi cuerpo reaccionaba por ese estremecimiento anterior a una batalla.

Lo primero que tenía que hacer era llevar a Lameth y Sammael al castillo. El atlante iba a unirse al castillo y el druida iba a darle tiempo, así como servirle de protector en caso de que algo saliese mal. En ese aspecto no hubo problemas, Lameth estaba como un niño con un traje nuevo en cuanto se unió al dichoso castillo. Al parecer tenía una especie de mente propia a la que hacía milenios que nadie hablaba. Aceptó de buen grado someterse a la voluntad del atlante y, en cuestión de minutos, se comenzaron a notar los cambios que iban efectuando las dos mentes juntas. Primero ampliaron nuestra torre para dar cabida a todos los que nos seguirían poco después, después se dedicaron a ampliar la zona dedicada a mis guardias, ya que ahora serían muchos más los que tendrían que acomodarse, pero tenía pensados ya los turnos de guardia para que no dejase de haber alguien pendiente en todo momento de la seguridad.

El resto de los cambios que realizamos fueron más sutiles. No podían ser percibidos por los profesores o los alumnos hasta que no les anunciase la nueva situación, tampoco quería ponerlos sobre aviso. Sobre todo tenían que ver con los sótanos, lugares que nadie visitaba, por lo que no hubo problema. Quería disponer de unas mazmorras genuinas y unos buenos calabozos. También calculamos una perrera apropiada para el garou, no quería tenerlo paseando por ahí. Algunas cosas tendrían que esperar a que llegasen todos los demás.

Los siguientes en entrar en el castillo fueron mis trescientos guardias. Tuve que aguantar durante una hora que Tony me llamase Leónidas, sólo por coincidir el número de guardias con el de espartanos que habían acompañado a su rey en la batalla de las Termopilas. Como siempre, Sammael con sus gracias. Aunque él fue quien hizo posible que todos se situasen en sus puestos sin levantar sospechas, siempre es útil que pueda parar el tiempo para que los demás nos movamos de manera subrepticia entre los humanos y magos.

Por último recogí a todos los que esperaban en la Fortaleza, mi nutrida familia. Mientras los chicos se iban asentando y relajándose, nosotros nos encargamos de las tareas que faltaban. Ennoia se fue de cabeza al Bosque Prohibido para parlamentar con las criaturas inteligentes que lo habitaban, debía advertirles de que pronto estaría mucho más poblado y también asegurarse de que no nos crearían inconvenientes adicionales. Fue un detalle que se acordase de pactar el realojamiento del centauro que tenían como profesor. Locuras de magos.

Calebros y Todd se pusieron de inmediato a trabajar en todos sus artefactos modernos. Lo primero que hicieron fue instalar un buen sistema de vigilancia que cubriese todo el perímetro de la muralla. César y Marco se encargaron de preparar los terrenos que quedaban por fuera de la misma, siempre puedes confiar en él para conseguir un fantástico sistema de trampas que acaben con el mayor número de enemigos. Sé que se ha centrado en poner lirios, lo más útil cuando tratas con vampiros, los que queden empalados por las estacas perecerán al llegar el amanecer.

Adriana se dedicó a parlamentar con los fantasmas, seducirlos con sus artes de nigromante. Eso sólo le llevó unos minutos, pues ya los tenía a todos comiendo de su mano desde hacía mucho. Haquim supervisó todos los pasadizos con sus odaliscas, salvo Aaliyah que se unió a la partida de reconocimiento que llevaron a cabo Isabel, Ziva y sus ghoules. Siempre resulta efectivo que un grupo de asesinos profesionales evalúe las defensas físicas, busquen los puntos débiles y los fortalezcan en caso necesario. Pero ahora que sabíamos que el Sabbat se había aprovechado de que habíamos dejado sin vigilar el Bosque, podíamos subsanar ese error.

Mientras todo esto se iba llevando a cabo, yo estuve en el comedor evaluando las distintas tareas, enviando a mis ghoules como emisarios cuando era necesario advertir de algún cambio, revisando con Lameth todas las tareas pendientes y tomando nota gracias a Harry de todas las medidas necesarias para mantener a los magos controlados. Quedó claro que, la mejor manera de que no se descontrolasen las cosas demasiado era confinarlos en sus casas correspondientes. La siguiente tarea que asigné a Jules fue que preparase suficientes zombis para patrullar los corredores de noche, a los que tenía pensado añadir algún Demonio del Abismo para reforzar ciertos puntos. Harry también resultó de ayuda cuando me explicó cómo estaba organizado el personal del castillo. Así podía planear medidas de contingencia para todos ellos.

Entre las sombrasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora