Darling, you got to let me know
Should I stay or should I go?
If you say that you are mine
I'll be here till the end of time
So you got to let me know
Should I stay or should I go?
It's always tease, tease, tease
You're happy when I'm on my knees
One day it's fine and next it's black
So if you want me off your back
Well, come on and let me know
Should I stay or should I go?
Should I stay or should I go? - The Clash
Hay algo plácido en una cama que comparten dos personas después de haber tenido sexo. Se crea un lugar seguro parecido al sentimiento que tienes cuando sales con tu mejor amiga, cuando estás en el baño de un bar y otra chica te hace un cumplido, cuando acabas de darte un baño caliente y te tumbas sobre sábanas limpias. En todas esas situaciones Juliet sentía algo parecido, como la seguridad de que nada iba a hacerte daño. Con sus evidentes diferencias, claro.
No es siempre igual de todas formas. Noelle siempre estaba llena de energía después de un orgasmo. Comenzaba a hablar con ese deje francés, confundía palabras, era un torbellino. Entonces se le ocurrían los planes más descabellados, le contaba todas aquellas ideas extrañas que tenía sobre la vida, sus planes. Conseguía que su alegría fuera contagiosa.
Hank se adormecía. Le invadía un sopor plácido, hablaba con un tono grave y profundo y sereno. No era una persona excesivamente empalagosa pero en esos ratos siempre se mostraba dulce y tranquilo. Recordaba la forma en la que cerraba los ojos y resoplaba en paz mientras le acariciaba la espalda. Eso también era contagioso.
Ezra, sin embargo, nunca había estado allí. Con él todo era siempre vibrante, como algo que simplemente te arrolla y luego se va. Con el tiempo se había dado cuenta de que eso no le gustaba: ese lugar seguro desaparecía y se llenaba casi siempre de dudas.
Juliet no consideraba que ella tuviera la experiencia suficiente como para dar consejos. Pero, desde luego, uno no debía quedarse en un sitio que solo le trae dudas. No merece la pena.
-Lo estás deseando, ¿eh?- sonrió el chico, con malicia.
-¿El qué?- Juliet fumaba en la cama, con la espalda apoyada en el cabecero. La ventana estaba abierta y aún caían rayos con fuerza, pero ni rastro de la lluvia.
-Que me pire. Que te ponga alguna excusa y me largue. Que sea un bicho- él estaba tumbado del revés, a los pies de la cama. A veces dejaba caer la cabeza y luego se incorporaba con el rostro enrojecido. Tenía el pelo todo despeinado y ondulado después del sudor. No habían mirado el reloj. Juliet no quería recordarle que se supone que tenía planes con otra chica. Y tampoco quería admitir que le gustaba mirarle así, cómo respiraba tranquilo. Como Summer, en seguida se ponía moreno, no necesitaba mucho más que un rayo de sol. Todos sus tatuajes eran extraños, aleatorios, con trazo fino y negro. Muchos de ellos parecían pintados por un niño. Era su rollo.
-Sería satisfactorio tener razón, no te voy a mentir. ¿Ahora te van los pies?- preguntó ella. El chico le contaba los dedos de los pies, apretandolos. No le había dicho que parara porque le estaba pareciendo muy gracioso.
-No lo sé, lo estoy valorando en realidad. Quizás si me haces una paja lo podemos descubrir... En un rato. Porque lo intento, pero hasta yo necesito reposar un poco.
-Puedo afirmar que eso no va a ocurrir. Lo de la paja con los pies, digo, ni ahora ni en un rato. Si quieres volver a follar luego por mi bien.
-¿Puedes decir que estás muy satisfecha y que jamás te han follado tan bien? Eso aceleraría las cosas. No sé si el cerebro es el órgano sexual más poderoso, pero a mi me pone como una moto que me halaguen- sonrió él.
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Salvajes
Teen FictionJuliet está rota porque quien debía quererla no la quiso. Ezra está en guerra con el mundo porque no sabe hacer otra cosa. LeBlanc tiene miedo de admitir que está enamorado. Summer siente tanta culpa que no es capaz de vivir del todo. Grey no tiene...
