Capítulo XXX (Parte II)

280 34 8
                                        

Inframundo

Narra Adrish

—¿Qué le pasa? la voz de Ecresio me hace girar claramente sorprendido, ya que es la última persona a quien me imaginaba ver en este lugar.

Sabe que las puertas rojas están prohibidas para él.

—No lo sé, preguntó por la reina y salió corriendo Anubis es quien le responde y no puedo evitar dirigir mi mirada hacía él.

¿Desde cuándo es tan amable con los demás?

—Continua con la búsqueda solo, me quedare por las dudas – hablo en dirección a Rae quien asiente mientras deja el lugar junto a las tropas.

La actitud de Hades me da un poco de recelo, pero no tanto como ver a mi novio reírse en compañía del trasportador.

—¡No abandones las puertas por las dudas! ordeno mientras vuelvo adentro. El purgatorio sigue lleno y alguien tiene que ocuparse del lugar.

No veo la hora de que el pequeño príncipe sea parte de nosotros, sin dudas, hará un gran trabajo. Nació para esto, no tengo duda.

Un atisbo de nostalgia me invade al no poder ir a verlo, no importa si son días, horas o segundos, el tiempo lejos del pequeñín es una agonía.

Todo mi ser reclama verlo y estar lo más cerca posible de él.

Vuelvo a las puertas a comprobar que todo marche bien, cuando por fin termino con las tareas pautadas para hoy.

No puedo evitar mirar la salida ansioso, cuando sus ojos negros se presentan en mi mente, como puedo, contengo las ganas de ir a ver a Zagreo ya que es demasiado tarde como para aparecerme en la aldea.

Hablo un rato con el trasportador quien asegura que nuestro rey aún no ha vuelto, cosa que me preocupa, me despido de él volviendo rápidamente a la habitación.

Todo rastro de cansancio se esfuma cuando la imagen de Ecresio sentado a lo indio me recibe.

Solo él es capaz de causar que el corazón me explote de amor.

—¿Te cae bien? – pregunto mientras me tumbo exhausto a su lado, hoy fue un día demasiado pesado.

—¿Quién? indaga acurrucándose a mi lado.

Acaricio su pelo mientras lo atraigo hacía mí, extrañaba demasiado esto. No hay nada más lindo que tener a alguien que te espere al final del día.

—Anubis ¿Él te trata bien?

—Oh, si es genial – suelta y por más que quiero no puedo evitar sentir algo de celos. —Es el único que no me ve como alguien inútil en este lugar.

Lo miro sorprendido, no me esperaba eso ultimo.

—¿Qué dices? ¡Nadie piensa eso! – me apuro a decir y lo obligo a mirarme cuando quiere esquivarme. —¿Ecresio?

—Es solo que todos tienen algo que hacer menos yo, y a nadie parece importarle – los celos de hace un momento se trasforman en angustia en segundos. —Está bien, enserio, pero Anubis me da cosas para hacer y me hace compañía cuando todos se van.

Lo beso cuando los ojos se le cristalizan y me reprocho haber pasado por alto algo que es tan importante para él.

Olimpo

Narra Hades

No sé qué es lo que me genera mayor suplicio, si pisar este horrible lugar o si tener que verle las caras a mis hermanos.

—¿Dios del inframundo? una voz muy conocida suena a mis espaldas y contengo la iría que me surge girándome muy a mi pesar.

Como si me olvidara la ridiculez que intento hacerme.

—Diosa Afrodita, que sorpresa verla acá .

No entiendo cómo puede volver después de todo lo que le hicieron a su hija, se jacta de amarla y se resguarda diciendo "lo hice por su bien" pero no mueve ni un pelo por ella.

La pequeña diosa tiene razón al tenerle el rencor que le tiene.

Miguel, por más que se lo impuso el mismo, jamás dejo de estar presente para ella. Sin mencionar que movió el jodido mundo tratando de encontrarla.

—Lo mismo digo habla sonriéndome y una parte de mi quiere arrancarle la sonrisa de un golpe.

Desde hace un tiempo, las ganas de matar a todos lo que la hieren, se multiplicaron.

—¿Hay alguna noticia de mi hermana tío? – pregunta Efesio y niego rápidamente, sé que a mi pequeña diosa le gustaría ver a sus hermanos pero que este en este lugar es una clara señal de que eso no es una buena idea. —Hace mucho que no vemos al arcángel y nadie más la busca.

—¡No sé nada!respondo mientras me apuro a alejarme de ellos ya que me generan demasiado fastidio.

De mí boca jamás van a saber nada ella.

Camino mientras resoplo ante el hecho de no sentir el aura de la diosa a la cual vine a buscar, se que tiene que estar en este lugar, no tiene nada más.

Necesito encontrarla, si bien lo nuestro no tiene arreglo, ella es importante y me enfada que piense lo contrario. No es un ser malo, es oscuro sí, pero quien soy yo para juzgarla.

Si la oscuridad es parte de mí desde el día que nací, al igual que lo es de mi pequeño.

—¿Qué te trae por acá hermano? – me pregunta Zeus cuando entro al salón principal, para mí suerte está solo cosa que agradezco ya que es menos idiota cuando no está rodeado de los demás dioses.

—Perséfone.

—¿Qué sucede con la diosa? pregunta.

—La estoy buscando ¿dónde está? – las facciones de su cara me confirman que no tiene ni idea.

—¿Otra vez se te perdió la mujer? Si no me equivoco esta es la segunda vezla voz de Ares retumba en el lugar y tengo que respirar hondo ante las ganas de matarlo que me surgen.

Si antes lo detestaba, ahora lo repudio, desearía poder borrarle esa ridícula sonrisa que trae a punta de golpes.

—¿No ha venido por acá? vuelvo a indagar en dirección al dios del rayo.

Vuelve a negar mientras se come con la mirada al idiota que no deja de decir incoherencias.

—¡Te agradecería que me avisaras si sabes algo!

Pido lo más amable que me sale mientras me encamino a la salida, no tengo nada más que decir por lo que no voy a seguir perdiendo mi tiempo en este lugar.

Hay un lugar mucho mejor en el cual estar, con mi pequeña diosa y nuestro hijo.

—Si la vez, dile a la bastarda que aún tenemos asuntos pendientes – sus palabras me detienen en seco y no puedo explicar lo que me generan.

El cuerpo me tiembla y la sangre me hierbe ante las ganas de írmele encima. Uso toda mi fuerza de voluntad para seguir moviéndome mientras escucho su asquerosa risa.

No es el momento, ni el lugar.

Me repito para no volver a la asquerosa sala y cumplir con lo que tanto deseo.

Lo único que me consuela es saber que va a caer, quizás no ahora, pero dentro de poco va a caer. 

Y yo me voy a encargar de que mi pequeña diosa lo vea y disfrute en primera fila.

ZagreoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora