Capítulo Catorce; Está bien tener dudas.
Ruggero P.
—¿Te duele aquí?
Asiente sorbiendo su nariz.
Acaricio la zona afectada con mucho cuidado y la escucho quejarse mientras disperso la pomada por toda su lesión. No ví bien cómo se cayó pero al parecer fue grave.
Y muy fuerte porque su tobillo ya está todo morado, y verde. Es toda una mezcla de colores.
Con cuidado hago los ejercicios que el doctor del área de emergencias recomendó, veo a mamá salir de la cocina con el té y la pastilla en manos. Mi hermano viene detrás comiéndose un chocolate.
—Tómate esto, cariño.
Mamá le entrega la pastilla, Karol sorbe su nariz tomándosela sin pensarlo mucho mientras comienzo a vendar su tobillo con cuidado de no apretar mucho.
—Que casualidad tan grande que hayas chocado con el marido de Camila. —mamá se sienta a su lado.— Le conocieron antes que nosotros.
—¿Entonces sabías que Camila estaba aquí? —pregunto usando un tono neutro sin dejar de mirar el vendaje. Escucho la afirmación de mamá.— ¿Y por qué no me dijeron nada?
—¿Cómo que por qué? Habrías evitado venir. —dice mi hermano.— Lo sigo recordando como si hubiese sido ayer. Y claramente sabía que si te decía que ella estaba aquí, te habrías opuesto a venir.
—Leonardo tiene razón, cariño. —continúa mamá.— Ya han pasado siete años, tienes que olvidar lo que pasó en el parque. Ustedes se querían mucho antes de la despedida.
—Es cierto, además ella ya está casada y con una hija. Tú te vas a casar, ya pueden ser amigos... De verdad.
—¡Auch! ¡Ruggero! —se queja Karol. Le miro notando que he estado ajustando demás.
—Perdón.
Aflojo el agarre de la venda y carraspeo esperando que ninguno de los dos siga hablando. No me conviene.
Y no quiero recordar ese día.
No me gusta.
—Karol, deberías decirle algo. —le dice mi hermano.— Es un terco, se niega a hablar con ella y apuesto a que huyó cuando le vió.
—No me di cuenta la verdad. —responde ella entre susurros.— Tengo sueño, quiero descansar.
—Ve, nosotros convencemos al terco de aquí.
—Te ayudo.
—Puedo sola. —me detiene elevando un poco la voz.— Solo quiero estar sola.
Aprieto los labios y le veo alejarse caminando con dificultad. Y tan pronto se ha alejado, centro mi atención en mí madre y mi hermano.
Ambos me miran sin entender.
—¿Es en serio?
Cabreado cierro la pomada lanzándola sobre el sillón. Tomo mi rostro entre mis manos.
Maldita suerte la mía.
Ahora ella va a querer saber y yo no sé qué decirle.
No quiero hablarle de lo que pasó ese día en el parque porque sería humillante tener que decirle que no pude declararle mi amor a la mujer de mi vida.
Además es mi futura esposa. ¡Evidentemente va a odiar esa historia!
Comenzando porque Camila es el motivo de nuestra ruptura fugaz de hace días.
ESTÁS LEYENDO
Miente Para Mí
FanfictionLuces feliz, tanto que sacrificaría mi vida para que lo seas a mi lado.
