Capítulo Cuarenta; ¿Las casualidades vuelven?
Ruggero P.
Mierda.
De todas las personas que pudieron chocar conmigo y regarme el café caliente, ¿Tenía que ser ella?
Digo, yo sé que fallé, pero ¿Por qué, Dios?
¿Me odias y ahora vas a darme una lección? Bueno, creí que sería una lección emocional, no una física.
Me quema.
—Ay, por Dios. —carraspea.— ¿Te lastimé? Es obvio que te lastimé. Tienes que quitarte eso. ¿Si te lanzo agua fría equilibramos el ardor?
—Karol, ya.
El tipo que la acompaña la toma de los hombros alejándola. Ella sonríe mordiendo su labio inferior.
Sacude sus manos en su típico gesto de estar avergonzada por lo que hizo. Me quito la chaqueta.
—Te comparé otro café, espera aquí. —musita soltándose del agarre del tipo.— O tómate el mío, de todos modos no me gusta. Me pediré un batido.
Me extiende su café, consternado lo tomo.
¿Quién es y qué le hizo a la Karol que conozco?
No me está gritando, no está evitando mi mirada.
Está... Feliz.
—¿Te sientas con nosotros?
El ofrecimiento del tipo que la acompaña me hace dejar de mirarla. Karol acomoda su cabello detrás de su oreja.
—No creo que sea... —busco la palabra correcta.— Conveniente.
—No me molesta, te puedes sentar. —asegura Karol.— Mira, los presento. Pablo, él es Ruggero, un conocido. Ruggero, él es Pablo, mi amigo.
¿Un conocido? ¿Un conocido solamente?
¿Por qué ese extraño tiene el título de amigo y yo el de un simple conocido?
Ex novio.
Ese fue el término que debió haber usado conmigo. Y no lo hizo.
Me está negando.
—Es un placer, Ruggero.
Pablo extiende su mano hacia mí.
La estrecho sin decir una sola palabra más. Su sonrisa se hace aún más grande mientras abre la silla para Karol invitándola a sentarse.
Ella lo hace tomando un cubierto, Pablo me mira.
—Entonces... ¿Nos acompañas?
Sin dudarlo asiento. Él se sienta también y extiende una servilleta hacia Karol dejándola sobre sus piernas.
Ella se ríe.
—Ya, deja de burlarte de mí. Supéralo.
Él le sonríe antes de mirarme.
—Entonces... ¿Qué te trae aquí, Ruggero?
Vaya, ¿En serio Karol no le ha hablado de mí?
Eso es... Extraño.
—Nada en realidad. He vivido en Roma durante muchos años.
—Oh, ya, perdona. —me sonríe.— Es solo que no había escuchado hablar de ti antes.
—Es que Ruggero y yo no compartimos más que una que otra conversación de vez en nunca. —miente Karol con cierta facilidad que me hace mirarle.
¿Qué mierda?
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Miente Para Mí
FanfictionLuces feliz, tanto que sacrificaría mi vida para que lo seas a mi lado.
