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Capítulo Cincuenta y Uno; Usa tu imaginación.

Ruggero P.

La tensión se siente en el lugar, ¿O solo soy yo?

No sé en realidad. Juro que no lo sé.

Pero me gusta, me encanta y me vuelve loco en proporciones iguales.

No puedo pensar en nada que no sea ella sonriendo y hablando con mi familia y la suya como si nada pasara. Mueve sus manos mientras explica sus próximos pasos después de la graduación. Asiente ante lo que dice mi hermano y se ríe junto con él.

Muerdo mi labio inferior.

—¿Te gustó?

Mamá le hace la pregunta mientras recoge la mesa, Karol me mira por breves segundos antes de sonreír. Sus ojos brillan.

—Me ha encantado.

Relame sus labios ante una evidente referencia. Trago saliva mientras Carolina se ofrece a ayudar a mi madre.

—Ustedes vayan a descansar, chicos. —dice mi mamá.— ¿Por qué no se quedan a dormir esta noche aquí?

—Es que la verdad, pasado mañana estaremos viajando. —explica Mauricio.— Y tenemos que preparar todo, sobre todo lo de Karol.

—Aunque yo viajo la siguiente semana. —explica la castaña genuinamente.— Tengo que recoger mi título homologado y entregar el departamento antes de irme.

—¿Entonces si te irás?

Mi mamá se muestra desilusionada. Karol asiente haciendo un puchero.

Y mientras explica que ya tiene un trabajo en México esperando por ella, decido ayudar a recoger la mesa para no pensar en eso.

Diez minutos después, estamos sentados en la sala con Karol presumiendo sus fotos. Mi teléfono vibra.

—Es Agustín. —informo.— Dice que nos esperan en el bar de la madrastra de Axel y Alessia para celebrar tu graduación y despedirte.

Karol asiente, mira a su mamá e inclinando la cabeza dice;

—Ustedes si podrían quedarse a dormir, me gustaría que pasemos aquí estos días. —musita.— Y me llevo a Montse.

—Si voy. —informa ella causando la risa de los presentes.

—También puedes venir, Leo. —le informo a mi hermano que asiente.

—Anto, Bruno. —Karol llama a mis padres.— ¿Podemos hablar un momento?

Ellos asienten, se pierden de nuestra vista y nervioso me aclaro la garganta.

Carolina sonríe

—¿Tú y mi hija volvieron?

—No, en realidad ni siquiera nos hemos planteado la probabilidad. —admito jugando con mis manos.

—Oh bueno, entiendo. —asiente Mauricio.— Escucha, Ruggero. Ella está aferrada a volver a México, pero sé que sí tú se lo pides, se va a quedar. Lo está esperando.

Si, bueno.

¿Quién le dice que lo último que Karol quiere es estar conmigo?

✓✓✓✓

Karol S.

—¿Les gusta?

Acomodo mi escote y volteo mirando a mi prima y mi amiga que se miran entre sí antes de mirarme a mí y levantar sus pulgares.

Genial, lo aprobaron.

He de admitir que el satín es mi nuevo mejor amigo. Me encanta como se amolda a mi cuerpo.

Miente Para MíDonde viven las historias. Descúbrelo ahora