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Los domingos suelen ser días familiares, es cuando los niños se despiertan mas tarde y los padres no van a trabajar. En la familia de Xiao Zhan sus abuelos se levantaban temprano a preparar el desayuno y cuando todo estaba listo despertaban a sus padres y al pequeño Zhan Zhan. Los hot-cakes de platano eran escenciales para él cuando era pequeño, ya que su abuelo le obligaba a comer aquel cereal de frutos secos con leche de soya que se preparaba en casa y que no le gustaba nada, por lo que los hot-cakes en forma de ositos que su abuela le hacía especialmente a él eran todo un manjar frente a sus ojos. Pequeños dumplings de huevo se colocaban frente en medio de la mesa antes que sus padres bajaran a desayunar, su padre despertaba malhumorado y su madre despeinada.

Al levantar la vista se encontró solo, sentado en aquel piso de madera de imitación, toda su familia se había esfumado llevandose consigo los buenos recuerdos y momentos que vivió a su lado y que estaban tatuados en su memoria, con una tinta tan fuerte que nada ni nadie le había podido arrancar los escenarios que recordaba a la perfección.

Primero sus abuelos se marcharon, luego fue su madre, y al final fue él quien se alejó de su padre rompiendo así el último lazo familiar que tenía en esta vida.

Sus piernas estaban cruzadas en forma de mariposa, su espalda estaba inclinada hacía atras, todo su cuerpo era sostenido por sus largos y delgados brazos; cubiertos de aquel suéter de lana lucían normales, pero debajo de la gruesa tela había dos ramitas delgadas como si de un brote de hierba silvestre recién retoñado se tratara.

Yibo deberia estar en la fiesta de cumpleaños de su hijo.

Alguien llamó a su puerta, dio un brinquito del susto creyendo que podría tratarse de Zhaolin que había vuelto a intimidarlo como el perro husky que asustaba a las gallinas de la abuela; pero al mirar por el interlocutor se dio cuenta que en realidad era su viejo padre. Al abrir la puerta seguia sin creer que el viejo estuviera ahí frente a él.

-¿Vas a dejarme aquí fuera?

-Estas dentro dependiendo de la perspectiva -se recargó sobre el marco de la puerta cruzando sus brazos.

-Dejame entrar, se que estoy dentro del edificio pero quiero tener el honor de que me invites a tu humilde hogar.

Giró los ojos con fastidio, se dio la vuelta mostrando la espalda a su padre, dandole a entender que podía pasar, casi de inmediato escuchó la puerta cerrarse.

-¿Qué haces aquí?, creí que estarias en la fiesta.

-No soy el abuelo de ese niño, esa gente elegante de cuellos blancos no me quieren ahí, aún conservo un poco de dignidad.

-Pues acabas de perderla viniendo aca.

-Escucha, Zhan Zhan.

-¡No! -volvió a enfrentar a su padre molesto -Escuchame tú, ya se a que veniste, no pierdas saliva ni tiempo, vete de ni casa, no quiero oír tu parloteo sobre como todo lo que hago esta mal.

Tomó de la barra de la cocina una revista que compró días atras y que no había terminado de leer, sentandose en su posición anterior de nuevo.

-Le avisé a Yibo que vendría a verte, que no molestara, estaba bastante feliz cuando lo escuchó.

Hojeaba las páginas, observando las imagenes de cada una de ellas. Cuando era mas joven las revistas impresas eran muy populares, pero con el pasar de los años la mayoria habia abandonado el papel y se habian trasladado al formato digital, era difícil conseguir una de estas hoy en día, a él le incomodaba ver tantos chismes por internet y preferia informarse por otros medios.

-No es que todo lo que hagas este mal -el viejo dejo su bastón aun lado, mientras buscaba la mejor manera de sentarse en el suelo -es solo -le costaba bajar debido a su pierna -que no aprendes nada de tus errores.

When You CryDonde viven las historias. Descúbrelo ahora