Aburrida, así era como se sentía en este momento, no sabía cuánto tiempo había pasado desde que se sentó y Marco seguía arreglando la cerca, ya se había perdido la frescura de la mañana para entrar el calor del medio día y tenía otra vez sed, pero no quería molestarlo sabía que le decía algo pensaría que su compartimento es de una niña que no sabe estar en su sitio.
Cuando volteo su mirada hacia su lado derecho pudo ver que un señor de media edad se acercaba a ellos este tenía el cabellos blanco con alguno matices negros y una barba mediana y su piel estaba mancha por el sol dando un aspecto del maíz tostado sus ojos eran azules, le regaló una genuina sonrisa que fue correspondida por ella —buenos días señorita -dijo cuando estaba cerca de ella levantándose en sombrero en señal de cortesía —buenos días, señor —contestó con igual agrado, pero cuando volteo sus rostro vio que Marco tenía el ceño fruncido, no podría creer que se enojara solo por contestar los buenos días de este señor.
- ¡Vaya! me dijeron que una señorita estaba en mi tierra, pero no me dijeron que era una linda dama — el señor inclinó la cabeza para verla mejor no supo cómo contestar ante este comentario ya que Marco se acercaba a ellos y en su andar sabía que estaba tenso –no es ninguna señorita—cuando escucho decir eso de él sus ojos se agrandaron y su boca se abrió ¡como ese bruto se atrevió a decir que no era señorita! Pero su réplica murió en los labios cuando este hablo —es mi esposa –el ambiente se sentía un poco raro, realmente no sabía qué era lo que estaba pasando solo era un "buenos días".
- Viejo Angus, ya terminé la cerca —dijo Marco colocándose al frente de ella, tapando la visibilidad de aquel señor —como podrás ver no tengo planes de quedarme más tiempo –aquel señor comenzó a señalar a Marco con su dedo índice en forma de burla— ¡como siempre pensado con las bolas! —ella se espantó por aquel comentario tan vulgar –ven para pagarte —entre carcajada aquel señor puso una mano en el hombre Marco para conducirlo a las caballeriza —quédate ahí –no volteo cuando le dio esa orden, pudo soltar con un suspiro toda la tensión que sintió hace poco, por un momento pensó que se iba a ver una disputa o algo parecido, con su mano trato de calmar el calor que sentía en su cara por el sol saliente en cielo, pero sabía que iba a ser imposible solo esperaba que Marco no se demorara tanto.
Marco miraba a su alrededor, quería estar al tanto de la situación, una simple cosa le dije a esa mujer, que le costaba seguir una orden ¡lo desesperaba! Cuando Angus se detuvo ya estando en el establo –no sabía que estabas casado –le preguntó mientras sacaba del bolsillo de su pantalón un rollo de billete.
-Me casé ayer –no quería decir ningún otro tipo de comentario respecto a Isabel —no recuerdo cuándo fue la última vez que estuve con una mujer —cuando escuchó decir esto de Angus sus músculos se tensaron –de vez en cuando tienes que bajar al pueblo he ir al bar—quería desviar la conversación —te aseguro que encontrarás a una mujer interesada en pasar la noche con un ranchero —le tendió lo que le correspondía a su paga, contó el dinero y se dio cuenta que tenía un poco más de lo debido.
-Creo que los años te están afectando, Angus —trató de darle lo sobrante, pero este lo cortó —eso te corresponde si me permites tomar el té con tu esposa, si sabes a lo que me refiero, no es una gran belleza pero todas las mujeres se siente igual por dentro —una imagen de Isabel atrapada con este hombre despertó en él una ira, sintió que todo se volvió rojo y solo reaccionó cuando vio el cuerpo de Angus tirado en el suelo por el puñetazo que le dio, era hora de irse antes que la situación empeorara.
Isabel vio que a Marco se acercaba a ella a grandes zancadas y podría decir por su aspecto que algo no había salido bien - ¡vamos! —Volvió a cogerla del brazo haciendo que se levantara — ¿qué hace? ¡Me estás haciendo daño! —Trató de mover su brazo, pero esto causó más dolor, él al ver que se retorcía la soltó bruscamente el brazo - ¡solo te di una orden! ¡Una! —ella se sobo el brazo maltratado, no pudo evitar que sus ojos se llenaran de lágrima - ¡maldición! —escuchó exclamar de su parte cuando vio sus ojos, para luego alejarse.
No sabía que había causado la rabia de Marco, le daba miedo cuando él actuaba tan agresivo con ella, sabía que su brazo iba a tener un moretón, escuchó el galopar de un caballo al voltear su rostro se dio cuenta que era Marco en su caballo, por un momento pensó que la iba a embestir, pero este se agacho con una agilidad tomándola de la cintura montándola en el caballo. Ella llevo sus manos hasta sus brazos para sostenerse cuando apretó no pudo evitar notar lo fuerte que era ¡este hombre es una roca!
Salieron de aquel rancho como si el mismo diablo lo persiguiera, luego de unos momentos fue disminuyendo la velocidad del caballo.
Marco sintió que su enojo había bajado en ningún momento tuvo la intención de lastimar a Isabel solo quería sacarla rápidamente de ese lugar antes que se dieran cuenta unos de los trabajadores y tomaran represaría por el hecho de golpear a su patrón – te dije que no hablaras con nadie, no miraras a nadie y gracias a tu desobediencia perdí mi trabajo —quería que entendiera como los expuso a una situación comprometedora. Ella se voltea a verlo —solo conteste buenos días, simplemente fue una cortesía –el detuvo el caballo para luego bajarla cuando se dio cuenta que estaban seguros.
-Para un hombre como Angus es una señal de aceptación –ella le dio la espalda.
-Pero eso no es motivo para que hayas perdido el trabajo —seguía hablándole sin míralo él dio unos pasos hacia ella –me dio un dinero extra si dejaba que tomaras el té con él y por si acaso mi lady no le entiende quería ¡acostarse contigo! Y mi reacción fue darle un puñetazo en la cara —ella se volteo para verlo sorprendida, estaba listo para escuchar su réplica de ser un hombre violento que las cosa no se resuelven a los puños, pero solo lo miró y asintió –ya entiendo porque te quedaste sin trabajo —eso no era lo que él esperaba –¿no piensas juzgarme por mi comportamiento? –ella lo miró confundida- ¿Por qué? Tu acción hizo que él en el futuro respetara mi puesto como tu esposa y eres mi esposo gústeme o no, es tu deber defenderme —él dio dos pasos hacia atrás, eso no se lo esperaba, cuando estaba seguro de que conocía cómo iba actuar ella lo sorprendía —no quise lastimarte —esto último lo sintió raro decirlo así que miro a otro lado – solo quería sacarte de ahí.
Isabel le sorprendió que Marco se disculpara con ella, pero podría ser una señal de tregua -está bien, te perdono -él la miró a sus ojos frunciendo el ceño- no me estoy disculpando - ahora era el turno de ella de fruncir el ceño- ¿entonces qué haces?
-Solo digo un hecho -que hombre tan orgulloso no pudo evitar pensar enojada.
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Amor En La Llanura
RomanceIsabel Thompson regresa de su temporada en Londres a Montana para casarse con su prometido, Daniel Crowl. Sin embargo, en el mismo día de su regreso, descubre que Daniel planea casarse con su prima Madison en lugar de con ella. Resulta que Madison h...
