Los siguientes dos días se convirtieron en una carrera contra el reloj, pero una vez más encontró el apoyo constante de Marco, que le ayudo en todo, él había sido el en cargado de traerle las manzanas y la ayudaría en poner una pequeña mesa en la feria para poder exhibir sus tartas. Abigail le había ayudado a tener un puesto en la feria ya que Marco según no tenía tiempo para ir al pueblo y presentarse ante el padre, teniendo en cuenta que él fue quien los casó.
-¡Que rico huele la casa! —la voz de Marco hizo que cortara su pensamiento para mirarlo –ya están listas —le contestó mientras lo veía entrar, las tartas estaban puesta en la mesa de la cocina, había hecho 3 ya que la vendería por torrejas y así podía saber que acogida tendría y no desperdiciar nada —Quiero una probada –vio que se inclinó para olerlas.
-¡No! —le pegó en la mano cuando vio como el pretendía meterle el dedo--¡Aush! —lo escuchó quejarse tan exagerado como siempre.
– Dime ¿quién te consiguió las manzanas? –entrelazó sus manos al frente de su pecho mientras lo veía con una ceja alzada.
–Tú –lo vio asentir.
-¿Quién te ayudo con la madera para el honor?
Torció la boca antes de contestarle— Tu.
-¿Quién es tu dueño? —Ella alzó sus dos cejas y lo miró –ya quisieras—lo que provocó una sonrisa de su parte —tenía que intentarlo —dio unos pasos hasta él y lo tomo de la solapa de la camisa y lo jalo hacia ella -te agradezco por todo –se puso en puntillas y lo beso. Se había vuelto adicta a los besos de Marco, ya no le importaba si había o no anillo, el tomó su cintura y la apegó a él, le encantaba sentir esa fuerza que emanaba su cuerpo –esto es más dulce y delicioso que las tartas —lo escuchó decir cuando sus bocas se separaron, ella solo miraba su boca.
-Si me sigues mirando así, te besaré nuevamente –le sonrió antes de morderse el labio.
-Hasta que por fin captas una –nunca había sido tan atrevida como ahora, pero esperaba con ansias de nuevo sus besos, cuando nuevamente sus bocas se encontraron un gemido de satisfacción se le escapó, era embriagador y pecaminoso, Marco mordía y chupa su labio de tal forma que perdía estabilidad en sus piernas.
Marco se separó de Isabel, ya que quería verla llena de lujuria, tenías los labios rojos por aquel beso compartido, abrió los ojos lentamente y lo miraron aun con la bruma de la lujuria puesto en ellos, nunca la vio más hermosa, que ahora —creo que ya es hora de que me coma mi tarta—Isabel frunció el ceño ya que no entendía a que venía Marco con eso—sabes que te daré si sobra alguna—le contestó, pero él solo le dio una sonrisa que ocultaba algo.
-Mejor miraré si ya Abigail está cerca para que se puedan transportar las tartas en su carreta ya que a caballo sería complicado —vio como caminaba hacia la puerta eso le pareció raro, solo se encogió los hombros y comenzó a tapar las tartas con los trozos de tela que había cortado, para evitar que algún insecto se posaran en ellos.
Una vez que Abigaíl llegó los tres se dirigieron al pueblo sabía que Marco tenía que ayudar a recoger la mercancía para el rancho donde él trabajaba así que no iba a estar tan cerca de ella. Ya estando en el pueblo, Marco le ayudó a montar la mesa y a organizar su pequeño espacio, pero primero les toco saludar al padre ya que este evento se daría cerca de la capilla, el momento fue un poco incomoda ya que el reverendo quería ser amable.
-Marco debiste ser un poco más amable —lo regañó cuando vio al padre irse —amable con el hombre que casó a un hombre sabiendo que su cabeza estaba siendo apuntada con un arma y una mujer llorando, sin preguntar el ¿Por qué de la situación? –calló ante sus acusaciones porque eran ciertas –Isabel hay algo que se me olvidó decirte —ella lo miró expectante -hoy estas hermosa —bajo su mirada ante la vergüenza que le dio este comentario, se había puesto uno de los nuevos vestidos que tenía un pequeño escote al frente y sus mangas caían en su hombro, era de un hermoso verde menta y el cabello lo había recogido con dos peinetas que él le regaló al costado, dejando la parte de atrás suelta con dos gajos adornando la frente de su rostro y un chal de color marrón. Cuando levanto la vista lo vio irse para empezar su trabajo.
ESTÁS LEYENDO
Amor En La Llanura
RomanceIsabel Thompson regresa de su temporada en Londres a Montana para casarse con su prometido, Daniel Crowl. Sin embargo, en el mismo día de su regreso, descubre que Daniel planea casarse con su prima Madison en lugar de con ella. Resulta que Madison h...
