Isabel atendía el rostro de Marco, realmente sintió un alivio que las cosas no pasaran a más, nunca en su vida había tenido miedo de algo como ahora —puedo tomar un poco de agua —señaló a la pequeña vasija que tenía el sheriff al fondo de su oficina –por supuesto –escuchó el permiso del sheriff y camino hasta la pequeña vasija para mojar un poco el pañuelo que tenía para luego dirigirse a Marco y pasárselo por el rostro y limpiarle los rastros de arena. Ambos se miraban atentamente, pero ella no mostraba algún signo de amabilidad con él aún seguía molestia.
Marco estaba encantado de las atenciones de Isabel, le agrado saber que ella no mostro preocupación por Crowel si no por él y así como él estaba sorprendido ya que podía sentir su mirada de resentimiento con Isabel, ella le daba su lugar como su esposo, miro el comportamiento de Madison y nunca sintió tanto alivio de que esa mujer no hiciera parte de su vida ¡pobre diablo! Pensó en Crowel.
-Este pueblo siempre fue tranquilo, no puedo permitir, que en las calles ocurran riñas, donde pasan mujeres y niños, es inaudito que entre nosotros nos matemos –todos en la sala se quedaron en silencio escuchando las palabras del sheriff —Miller y Crowel quiero el compromiso que esto no se volverá a repetir, ambos son adulto y tienen que medir sus palabras en especial usted Crowel, un caballero nunca ni en su peores momentos habla mal de una mujer porque la próxima vez encerraré a ambos por una semana y no me importa si mandan cartas a la alta comisaria o al señor Alexander –Isabel torció un poco su boca ya que sabía que esto último fue dirigido a ella – si los encierra por igual no veo ninguna injusticia –contestó tercamente.
Esto se ganó la risa del sheriff — ¡quiero su palabra chicos! —Ella miro a Marco esperando que hiciera su promesa, pero este tenía la mirada en Daniel y ella conocía esta mirada, no pretendía doblegar su orgullo -trataré de soportarlo –dijo Daniel a lo que ella lo miro confundida ¿soportarlo? Es que no se ve, Marco ¡casi lo mata! Marco soltó una carcajada fuerte y ruidosa, pero ella sabía que esta solo era para provocar -¿para soportar? Si, por lo que vi, es para lo que sirves, yo al contario yo no soporto, yo enfrento –no podía creer en serio iban a discutir en frente del sheriff, ella presionó la herida del labio de Marco para que se callara – ¡aush! mujer eso duele –ella lo ignora y miró al sheriff —no se preocupe sheriff, mi esposo no volverá a causar problemas ¿Verdad, Marco? —lo miro subjetivamente, el torció su boca –lo que diga mi esposa -¡mataría a este hombre! Le dio una sonrisa torcida al sheriff.
-Humm —dijo él sheriff, sabía que ambas palabras sonaron poco creíbles —firma aquí, Marco –ella puso una mano en el escritorio del sheriff –pero si solo fue un llamado de atención de su parte, no creo que sea necesario que Marco tenga este pequeño lunar en su historial – le regaló una pequeña sonrisa de complacencia –está bien, pero están advertidos.
-Gracias sheriff, con su permiso me retiro —su sonrisa callo cuando miro a Marco, salió rápido de la comisaria o estaba segura que le daría un golpe a Marco en la cabeza por ser tan testarudo que le costaba decir: si sheriff, esto no se volverá a repetir. ¡Pero no! El señor orgulloso tenía que mostrar su hombría.
Estando afuera llevo sus dedos hasta el puente de su nariz para controlar su genio ¡Dios mío estoy tomando los habitos de mi esposo! Ella no era una persona tomada a la ira, pero el día de hoy sintió que todo su cuerpo se calentó por la situación.
-¡Mi defensora! —Marco la tomó por detrás en un abrazo, pero ella movió su cuerpo para alejarse de él, pero este solo fortalecía su amarre- ¡Marco déjame! —Pero él la volteo y la beso, al principio lo golpeo, pero esos labios pecadores hacían estrago en su cuerpo, simplemente se derritió en el beso, fortaleció su amarre y disfruto de sus atenciones – ¡Mi hechicera! —cada beso que le daba hacia una pausa para decirle algunas palabras-- ¡Mi pelirroja!, ¡Mi esposa!, ¡Mi mujer! Eres mía Isabel Miller –sus besos recogieron por su mejilla hasta su cuello un escalofrió delicioso pasa por todo su cuerpo.
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Amor En La Llanura
RomanceIsabel Thompson regresa de su temporada en Londres a Montana para casarse con su prometido, Daniel Crowl. Sin embargo, en el mismo día de su regreso, descubre que Daniel planea casarse con su prima Madison en lugar de con ella. Resulta que Madison h...
