Isabel se pregunta sobre aquel comportamiento un poco agresivo de Marco con Charles, aunque no lo podía negar ella se sintió un poco ofendida cuando este se tomó la liberta de besar su mano y más cuando ya Marco le dijo sobre su estado. Su mirada se posó al frente donde su reflejo en el espejo le devolvió la mirada, Madan Blanc le había ayudado a quitar aquel vestido azul de Madison, ahora se encontraba en enaguas y corcel montada en un pequeño taburete en una tienda del pueblo, sin duda alguna, tenía una buena historia que contar a sus hijos en un futuro ¿Cómo sería tener hijos con Marco?
-¡Te dije que tarde o temprano te vería en enaguas! -vio como el rostro de Marco se reflejaba en el espejo, estando a la altura del cuello, sus ojos se abrieron por la impresión -¡Marco! -se dio la vuelta, pero se olvidó del pequeño taburete en donde se encontraba montada, haciendo que perdiera el equilibrio -sé que también caerías a mis brazos, pero no espere que fuera tan rápido -cayó en el pecho de Marco que la sostuvo fuertemente evitando su caída.
-¡Suéltame! -le gritó.
-Si lo hago te caerás -ella puso sus manos en su pecho para impulsarse hacia atrás y volver a su puesto, él supo lo que tenía en mente y la ayudo. Mientras recupera el equilibro pudo sentir sus fuerte pectorales, movió la cabeza para desechar ese pensamiento -¿Qué estás haciendo aquí? -llevo sus manos hasta su pecho para tratar de cubrirlo y evitar que Marco viera más de lo debido -el que paga tiene derecho aquedarse -alzó su mirada para luego bajarla.
-Me incomoda que estés aquí-le dijo
-Qué mal, yo que me siento bien cómodo -le contestó.
-¡Puedes verme a los ojos! -vio como él la recogió una última vez para verla a los ojos, sabía que lo había hecho solo para molestarla.
-Sabes que eres desesperante -el solo le dio una sonrisa arrogante -un poco-pero luego vio como sus ojos se oscurecieron.
-Hay algo que quiero hablar contigo -ella acomodo más sus manos en su pecho para escucharlo -sí, continua.
-No quiero que vuelvas a coquetear con ningún hombre o tú serás la responsable de un asesinato
-¡Descarado! -no lo dejo terminar -ahora vienes hacerte el del esposo digno, cuando tú eras el que estaba coqueteando con esas niñas tontas, dime ¿me presentaste como tu esposa al frente de ellas? no, verdad -no olvidara la promesa que se hizo ella misma, así que lo miro a los ojos esperando una respuesta.
-Soy hombre -que respuesta era esa.
-Y yo mujer, pero es algo que tú y yo ya sabemos ¿no? -soltó una exclamación, Marco no era diferente de los muchos hombres que pensaban que solo por ser hombre tenían derecho de engañar y andar con mujeres -te lo dije en la casa de Abigail , como me trates yo te trataré Marco, si tu coquetas yo lo haré, si me niegas yo te negaré, si me eres infiel ...---lo pensó mejor ante de continuar -te dejaré, no cambiaré mi ser o lo que pienso por ti, yo respeto el matrimonio, pero si tú no lo haces, no estaré contigo, puedo soportar que no tengamos casa y que falte la comida que me toque trabajar en el campo, pero jamás una infidelidad -esperó su respuesta, sabia de los ataque de agresividad de Marco así que no la sorprendería si saliera azotando la puerta o diciendo un comentario agresivo.
-Sí, fue mi error en no presentarte como mi esposa, no volverá a pasar -eso no lo esperaba -y respecto al coqueteo, esas mimosas son hijas de las personas más importante del pueblo como bien sabrás -ella asintió -solo lo hago para que hablan bien de mi frente a sus padres, esas caprichosa tiene el don de converse a sus padres de despedir a un vaquero si este no le es de su agrado o por capricho, así que, juego con ellas como el vaquero coqueto, sabes que alguna dama al ver a aun vaquero siente cierta curiosidad -lo vio acercase a ella -y con las infidelidades, me gusta cómo piensas, no te seré infiel si tú te compartas como esposa -estaba tan cerca que podía sentir su respiración, le sorprendió más cuando este tomo su cintura entre sus brazos -y como tú haces lo que yo hago ¿si te beso tú también lo harás? Verdad -este hombre sabia como retorcer sus pablaras, abrió la boca para decir algo, pero él la interrumpió -si te voy a besar, quiero ver tus ojos -y le quito sus anteojos, su corazón comenzó a latir rápidamente por cada centímetro que se acercaba a ella, ¡empújalo! ¡Pégale! Todo en su mente le gritaba, pero ella solo se quedó viendo como él se acerba sus labios a los de ella.
-¡Mi lady aquí esta las telas! -la voz de Madan Blanc hizo que reaccionara y lo empujara lejos de ella -¿qué haremos con los recién casado? -sintió como su cara se puso caliente de la vergüenza que sentía y su corazón latiendo rápidamente -darle más privacidad -aquel comentario de Marco la avergonzó más.
-Bueno bellas damas, me voy para que puedan seguir con lo suyo -lo miro y se bajó del taburete para ir donde él.
-Piensa dejarme -le dijo con un puchero.
-Es una sorpresa -le dijo mientras le guiñaba un ojo.
-No te creo -contestó algo enojada.
-¡Mujer eso si duele! Ponle más fe a tu esposo, además aquí solo estorbaré y necesito hacer algo, no me demoraré solo necesito una hora -no le gustaba estar con extraños y Marco tenía una fascinación por dejarla entre ellos -¿una hora? -el asintió.
-Espero que valga la pena esa sorpresa tuya -dijo aun sin estar convencida totalmente.
-Pero antes de irme -él se acercó para tomarla por sus hombres y alejarla un poco más, eso la sorprendió ya que no sabía que pretendía, luego bajo su mirada –exquisita -se dio cuenta que había bajado las manos y había quedado expuesta y ssu camisón era un poco transparente -¡Eres un tonto! -trato de buscar algo para pegarle, pero ya había salido de la habitación, como se atrevió en comportase de esa forma poco caballerosa.
espero que les guste ¿Qué podrá hacer aquella sorpresa? no olviden comentar y darle like para ayudarme acrecer un poco mas
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Amor En La Llanura
RomanceIsabel Thompson regresa de su temporada en Londres a Montana para casarse con su prometido, Daniel Crowl. Sin embargo, en el mismo día de su regreso, descubre que Daniel planea casarse con su prima Madison en lugar de con ella. Resulta que Madison h...
