Capítulo 14

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Marco ya estaba aprendiendo a leer su lenguaje corporal, cuando le daba la espalda era porque su enojo iba dirigido a él y simplemente no entendía ¿Por qué?, él solo le estaba diciendo la verdad de la situación, en ningún momento eso quería decir que se estuviera disculpando, solo era un hecho.

Isabel estaba enojada cada vez que le daba un voto de fe a ese bruto, mostraba su naturaleza, por un momento pensó que había hecho una especie de tregua pero no, además tenía algo pendiente que decirle así que se volteó para mirarlo - no vuelvas a corregir a nadie que se dirija a mi como señorita , porque eso es lo que soy -tragó y apretó su dentadura cuando dijo esto, viendo como el hacia esa manía con su lengua, la sacaba un poco de la boca para luego morderla y saborear su labios, luego su mano derecha la pasaba por su barbilla -te recuerdo que eres mi esposa -Ella cruzó su brazo en señal de terquedad -¡pues yo no te veo como mi esposo! -cuando vio que el caminó hasta su persona supo que no había pensado bien lo que dijo -no te confundas conmigo, Isabel -esto le dijo tomando su cintura apegándola a él, sabía que su corazón había tomado un ritmo más acelerado -no permitiré que me faltes el respeto, estas equivocada si piensa que me tendrás de cornudo -a pesar que no levantó la voz cuando le dijo esto podía sentir la rabia y la amenaza en sus palabras -además - su mirada comenzó a detallar su cuerpo -si yo quisiera me hará un festín con tu cuerpo -no sabía porque tenía este pensamiento pero algo en su interior le decía que solo lo hacía para asustarla ya que sus palabras lo lastimaron más de lo que ella se imaginaba -eres prima de Madison quieres hacerme creer que eres señorita -el sentimiento de indignación fue creciendo en todo en su interior.

- ¿¡Cómo te atreves a poner en duda mi honra!?- prácticamente le gritó en la cara olvidando que una dama no grita.

- ¡Ya, Isabel! No tienes por qué seguir este teatro conmigo, no pienso juzgarte, pero todos saben cómo son las damitas como tú, ante sus padres son las doncellas más puras e inmaculadas, pero luego a sus espaldas se enredan con cualquiera.

-Te pido decentemente que no me falte el respeto, que mi prima se haya "enredado " contigo no quiere decir que yo lo hubiera hecho o te recuerdo el origen de nuestra unión -trato de mantener la calma que no sentía en decirle las cosas y no gritarle en la cara para rebajarse ante él.

- A Madison le gusta los besos en el cuello ¿Qué te parece si empezamos por ahí? -Marco sabía que estaba empujando a Isabel con sus insinuaciones, pero no le gustó el comentario que ella lanzo sobre él "no lo ve como su esposo" gústele o no, eso era él para ella y si tenía que decirle a cada ¡maldita persona del pueblo! lo haría, él aún la tenía ajustada desde su cintura mirándose ambos fijamente a los ojos se preguntó ¿si aquellas gafas tenían aumento? ya que desde esta posición pareciera que no, notó que el gesto de ella cambió y eso le sorprendió, le dedicó una sonrisa -porque no lo intentas -eso lo desconcertó y más el hecho de que inclinara su cuello a él, tenía un cuello hermoso cuando se inclinó a darle un beso, un rodillazo en sus parte hizo que la soltara para llevar sus manos hasta ahí, donde el dolor lo hizo inclinar todo su cuerpo -los hombres como tú, que no están acostumbrados a ver oro, se confunden con cualquiera piedrita que brille -esto se lo dijo en un susurro en su oído, mientras él estaba de rodillas por el dolor ¡pero que el diablo se lo lleve! Si no le gustan las mujeres bravas. Levantó su cabeza y pudo ver como ella se alejaba y se colocaba al lado del caballo.

Sabía que se había pasado con Marco en pegarle de esa forma, pero él tenía la culpa por no dejarla ir de su agarre y luego sus comparaciones con su prima. Como hace poco podría decir que conocía a su prima, pero con este hecho le mostró que ya no es aquella joven inocente con la cual pasó su niñez. Por el rabillo del ojo vio cómo él se levantaba y hacía unos movimientos con su pierna, eso le enseñaría que ella se sabía defender.

-Si tenemos dificultad en tener hijos, recuerda que es por tu culpa -ese comentario la sorprendió, pero de igual forma le causó un poco de gracia-te recuerdo que tu empezaste con tus comparaciones y fuiste muy grosero conmigo -lo miró por encima de sus gafas.

-Bueno, creo que el calor nos calentó un poco -a pesar de que el dolor disminuyó aun sentía un leve malestar, esa mujer tiene rodilla de acero-pero dime ¿quién te enseñó a dar un rodillazo así? -vio que se acomodó las gafas antes de encoger los hombros -tengo una amiga en Inglaterra que es de Texa y su hermano nos enseñó esto por si algún caballero se propasaba con nosotras -había olvidado que aquella mujer conocía más del mundo que el mismo.

-Recuérdame que, si en algún momento conozco a ese hermano, dar le un golpe en la cara por lo que me hiciste.

-Si es para golpearlo, claro que no lo haré -le contestó rotundamente.

- ¡Pero me golpeaste las bolas! -cerró los ojos cuando dijo eso, sabía que venía un sermón.

-No utilices ese lenguaje conmigo, no te confundas con quien estas tratando, no sé cuál es la necesidad de ser tan vulgar y solo por aquel comentario no me arrepiento de nada -sabía que seguía hablando sobre que cada grosería que él decía era morcilla para el diablo el solo alzó su mirada al cielo, pensando en el calor que estaba haciendo, pero una sombra lo hizo despertar y esquivar su cabeza.

- ¡Deja de ignórame! -le dijo ella mientras sostenía una pequeña piedra en su mano, esta mujer lo va a matar de eso estaba seguro.

Espero que le guste ☺️@jenharly123

Amor En La LlanuraHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora