Capítulo 33

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-¿Y qué es lo tuyo? —Sabia la respuesta, pero no sabía porque quería escucharlo –tu Isabel, tu ser me perteneces —él se le acercó un poco más – ¿y tú me perteneces, Marco? —Espero su respuesta —solo en algunas ocasiones —esa respuesta rompió el ambiente que se había formado entre ellos —a mí no me gusta la mediocridad Marco, es un todo o nada —y con eso se alejó de él.

Marco vio como Isabel se alejaba de él caminando, sabía que no le gusto su respuesta, pero el aún se sentía un poco inseguro de volver a confiar en alguien, por muy hermosa que fuera —sabes que el camino no es por ahí—señaló.

-No, porque me levantaste cuando el sol aún no había salido así que fue difícil saber el camino en la oscuridad –la escuchó decir mientras pasaba al lado de él, la vio luchar un poco con la canasta de la ropa así que se acercó para ayudar –ven, dame la canasta y ten los pescados —le tendió su mano izquierda donde tenía dos pescados para el desayuno.

-¡No, estás loco! —La vio poner una cara de horror y aumentar el paso -¡aleja eso de mí! —el soltó un suspiro, pero luego sonrió maquiavélicamente.

Isabel no sabía por qué aquella respuesta la enojó, no era como si amara a Marco y luego como él se atrevía a ponerle esos pescados casi en la cara —Isabel ¿Por qué no, nos quieres? Si somos bien sabrosos —ella escuchó la voz de Marco algo distorsionada, cuando volteo vio que él había colocado los pescados en sus manos y les movía la boca como si ellos hablaran. Ella abrió sus ojos – ¡ven danos un besito nos gusta las pelirrojas! –la sorpresa le duró muy poco cuando Marco hizo el intento de acercarle eso pescado lo que ocasionó su huida rápidamente.

-¡Estas enfermo! –gritaba mientras corría.

-Solo por ti, Isabel –ella no quería reírse, pero le dio gracias aquella actitud, pero el peso de la canasta y una rama que piso en su huida casi hacen que se cayera -¿estás bien? –le preguntó un Marco preocupado, se notaba que él tenía más experiencia en caminar por estos lugares ya que llegó a su lado rápidamente sin ningún problema.

Después de aquel susto de su caída caminaron de regreso a la casa sin ningún contra tiempo y Marco dejo de molestarla con la comida, entraron en una actitud más amena, mientras ella abría la ropa que lavo, aunque al principio necesito su ayuda para guindar las cuerdas que sostendría la ropa, él se encargó de la preparación del pescado, cosa que agradeció—hoy no trabajaré, me quedaré organizando algunas cosas de la casa, quiero que este segura para ti para poder dejarte sola –ella lo escuchó mientras pensaba en comer el pescado con las mano esto iba con todo los modales que le ensañaron tan estrictamente, pero si se ponía a pensar ni plato tenia ya que el solo lo coloco en una hoja, estaban sentados frente a la chimenea ya que este fue el lugar donde el los cocino -¿Qué pasa? Le falto más cocinarse —ella negó rápidamente —solo pensaba ¿qué diría mi institutriz si me viera comiendo esto con mis manos? –llevó a su boca una pequeña porción de pescado.

-Que lo estas disfrutando mucho, diría yo, además la comida sabe más rica si la comes con las manos –ella le regaló una sonrisa mientras masticaba, realmente estaba muy rico el pescado no sabía si era por el hambre o Marco tenía razón del comer con las manos –eres más linda cuando sonríes —ella dejo de sonreír para ponerse seria y luego sacarle la lengua, logrando que soltara su famosa carcajada que fue seguido de su sonrisa.

Luego de que ambos terminaran de comer, se colocaron de pie y tiraron el resto de la comida en un pequeño barril que utilizaban para tirar la basura, el día fue pasando rápidamente, ella cortó el vestido azul para tener trapitos que le ayudaban a limpiar las ventanas, Marco se encargaba de las cosas pesadas, primero empezó con el techo, pero descubrió que le faltaban muchas cosas para el arreglo de este, así que empezó con la cocina moviendo y arreglando lo que podía, luego entre ambos fueron elaborando una lista de las cosa que se necesitaban con urgencia.

Al medio día Marco salió y cazó una liebre, le sorprendía la habilidad de cazador que tenía Marco, pero no pudo aguantar las ganas de vomitar cuando este le mostro al pobre animalito del cual comió muy poco -tienes que comer más Isabel —aún no se acostumbrado a ver como este era matado para luego ser despellejado, creía que esa parte nunca se acostumbraría —no estoy acostumbrada a comer eso –y era cierto por lo general solo desayunaba huevo, con té y en la tarde comía avena.

-Esta vida es un poco más dura, necesitas comer para mantenerte sana –ella suspiro tenía razón, pero su estómago no lo entendía por el momento.

Cuando llegó la noche vio que el primer piso de su casa estaba totalmente diferente a como llegaron, ya había un olor a madera y no a polvo, se sentía una linda calidez y no tenía un aspecto de casa fantasma, recogió la ropa y puso la sabana que no enjuago en la cama por un momento se arrepintió, pero luego recordó que él no se disculpa cuando la molesta así que sigo con su venganza.

Ella se preparó para acostarse y luego entro él en la habitación he hizo el mismo procedimiento en la cama que en la noche anterior —mañana te llevare con Abigail, nuestras tierras están cerca, tengo que ir al pueblo a comprar algunas cosas y conseguir un trabajo temporal, ella te puede enseñar a cocinar —tenía miedo que algo en su mirada la delatara así que solo asintió y dijo buenas noches —huelen bien las sabanas—lo escuchó decir.

Cuando estaba a punto de dormirse escuchó como él se movía de la cama —parece que hay pulgas —ella llevó sus mantas hasta la cabeza para ocultar su sonrisa.

A la mañana siguiente cuando se despertó vio, que Marco no estaba en la cama y no la levanto teniendo en cuenta lo madrugador que es, cuando salió del cuarto ya cambiada llegó a la cocina y se lavó la cara para despejar cualquier rastro de sueño, el abrir de la puerta trasera la hizo voltear. Vio como entraba Marco con su cabello mojado y como aquellas gotas bajaban por su pecho, haciendo pequeñas líneas que conducía a su zona más íntima, tenía los pantalones agarrados con una mano para que este no se le cayera y en la otra una camisa, era obvio que acabada de tomar una ducha, era un hombre muy guapo, rápidamente desvió la mirada -te hacia durmiendo —le escuchó decirle, mientras el sonido de la hebilla le decía que se estaba ajustándose el pantalón –pensé que eras enemigo del agua –quiso cambiar de tema.

-Que graciosa, creo que la cama tenia pulgas no pude dormir bien por la picazón que sentía, por eso me bañé –ella no se atrevió a mirarlo sabía que su mirada la delataba —menos mal que tengo una camisa limpia—hacía referencia a la que ella lavó, si supiera.

-Podemos irnos ya —le lanzó una mirada rápidamente —si deja y me termino de alistar y salimos.

-Te espero afuera —salió rápidamente de la casa.

No tuvo que esperar mucho cuando lo vio salir de la casa con aquella camisa color marrón, ella no dijo ningún comentario y se dejó guiar por él.

Marco no sabía que le pasaba a Isabel en todo el trascurso no le dirigió la palabra no recordaba haberle dicho algo, un bostezo salió de su boca, que noche tan horrible tuvo, cada vez que intentaba dormirse sentía picazones en su pecho y piernas, aún era la hora que sentía como le rascaba el pecho, pensó que esto iba disminuir con el agua, pero no, esperaría que la actitud de Isabel cambiara cuando viera a Abigail.

Hola mis amores espero que les guste este capítulo ya el próximo capítulo abra más cercanía entre Marco y Isabel 🥰😊😍😈 jaja ya saben no olviden comentar y darle like 🥺🥰
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Amor En La LlanuraHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora