Marco estaba sorprendido por el amarre tan fuerte que tenía Isabel en su camisa, ¡esta mujer es fuerte! Y eso que se veía menuda, pero no sabía ¿por qué estaba tan desesperada?, ella no era la que quería un baño, sabía que Abigail podía dar la impresión de ser una persona brusca, pero era una mujer de buen sentimiento
---¡Marco, te estoy hablando! Por favor –él volvió a concentrarse en ella, otra vez tuvo la idea de que esta mujer solo usaba los anteojos para ocultar sus ojos al mundo, así que aprovechando que estaba cerca, con su mano y en un rápido movimiento le quito los anteojos
Pudo ver que esto no tenía el vidrio tan grueso y al mirar a través de ellos se dio cuenta de que esto no tenía aumento --¡lo sabía!—el voltio su mirada para recriminarla, pero se encontró con unos ojos verde profundo que le recordaba las grandes praderas – tienes hermosos ojos –pero lo que más le impacto y no fue decir aquel comentario fue la sonrisa que recibió por parte de ella—Gracias, tú también tienes lindos ojos, pero no me dejes aquí –no le quiso dar importancia a la calidez que sintió cuando ella dijo que tenía lindos ojos--¿Por qué usa anteojos si no los necesitas?—ella trató de quitárselo, pero él levantaba más su brazo para alejarlo de su alcance
- ¡Marco devuélvemelo! -el con su otra mano apretó su cintura contra él para mantenerla alejada de los anteojos -te los devuelvo, si me dices por qué los usas -vio como ella lo miró con gesto de resignación -me gusta proteger mis ojos del polvo -nunca había visto una persona que mintiera tan mal como Isabel.
-Sabes lo pésima que eres mintiendo- le recriminó.
-Yo cumplí con contestarte ¡devuélvelo! - ella movió sus manos y no le tocó más remedio que entregárselo y vio como ella se lo volvía a poner -trato de entenderte, pero se me hace difícil -lo miró con su ceño fruncido -nunca te pedí que me entendieras, solo que no me dejes aquí con esa señora demente -y volvemos al inicio no pudo evitar pensar con resignación -mira, yo tengo que ir por tus pertenecías o ¿pretende estar con el mismo vestido toda tu vida?
Esta última pregunta sorprendió a Isabel - ¿Vas a buscar mis pertenencias? -lo vio hacer un gesto de desesperación -mujer, eso es exactamente lo que dije -pero si no recordaba bien su tío la boto sin que ella tuviera la opción de buscar sus cosas y en ningún momento le dijo que fuera al día siguiente- ¿Me estas metiendo? Mi tío no dijo nada parecido, a lo contrario no quería volver a verme -esto último hizo que agachara su cabeza ya que aquella herida en su corazón volvió a doler.
-A diferencia de ti yo no tengo la necesidad de mentir y nunca dije que fue tu tío el que habló conmigo -eso hizo que levantara su rostro para ver lo - ¿No? ¿Entonces quién fue? -él hizo un gesto cansado antes de contestarle- mientras tú seguías llorando por tu "trágico futuro" -no pudo evitar sentir un poco de vergüenza por su comportamiento -Una señora se me acercó y me dijo que si me atrevía a tocarte o hacerte algún daño me arrancaría las bolas -No se imaginaba a su tía diciendo algo tan específico y vulgar como eso ¿sería su nana?-¿Sabes el nombre de la persona que habló contigo?- Marco se rascó la nuca antes de contestar -me dijo que era Ave o Ava no recuerdo muy bien ya que me estaba amenazando.
- ¡Es Ava! Y es mi nana ella es una mujer muy amable -la verdad no se imaginaba a su nana amenazado a Marco.
-Amable o no, me amenazó y si te soy sincero era algo que esperaba de tu tío -cuando iba hablar fue interrumpida por la voz de aquella señora.
- ¡Van a entrar o piensan quedarse ahí todo el día! ¡Tengo cosas que hacer! -volvió su temor sobre aquella mujer.
- ¡Ya va! -gritó Marco.
-Marco, Marco, no, no -trató de volverlo agarrar por su camisa, pero él se soltó -Isabel antes de buscar tus cosas tengo que trabajar.
-Yo te acompaño -se apresuró a decir -te prometo que esta vez no molestaré a nadie y me quedaré quieta -él seguía negando con su cabeza-eres una mujer y solo por el hecho de serlo muchos hombres de los que están ahí pensaran que tienen el derecho de hablarte y no quiero perder otro trabajo o molerlos a golpes, así que es mejor que te quedes -tenía sentido y era justificable lo que él le decía, pero sabía que su miedo no era porque le diera miedo la señora, tenía miedo que él la abandonara y bueno o malo con él no se sentía sola.
-Ven, vamos a entrar-la agarró por su brazo y la arrastró hacia la casa-Abigail, espero no molestarte, pero tengo unas cosas que hacer y me gustaría saber si mi esposa puede quedarse contigo en el tiempo que no esté -ella lo miró, pero él tenía su mirada puesta en aquella señora.
- ¡Vete, vete ya! ¡haz lo que tienes que hacer!-Abigail movió su mano en movimiento de despedida -los hombre solo estorban -Marco no se molestó con aquel comentario al contrario sonrió y se volteo hacia Isabel -me voy-él la miró, pero al no recibir respuesta de parte de ella dio la vuelta para irse a pesar que no tenía intención de dejar al descubierto sus temores, agarró una pequeña parte de su camisa -espero que vuelvas o te perseguiré a dónde vayas -él miró su mano que sujetaba su camisa para luego verla -volveré- y con eso salió dejándola a ella sola con aquella mujer.
Hola mis amores bellos, siento la tardanza ya casi estoy terminado mi primera novela así que tendré más tiempo de escribir
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Amor En La Llanura
RomanceIsabel Thompson regresa de su temporada en Londres a Montana para casarse con su prometido, Daniel Crowl. Sin embargo, en el mismo día de su regreso, descubre que Daniel planea casarse con su prima Madison en lugar de con ella. Resulta que Madison h...
