Soltó un gran suspiro mientras caminaban hacia el granero, lo importante que había luna llena y el camino estaba totalmente iluminado. Miró a Isabel mientras esta caminaba unos pasos adelante de él, esta mujer lo confundía de sobremanera. Sonrió un poco. No podría creer que lo haya llamado puerco en sus propias narices, mientras otras mujeres alagan su rostro ella solo se enfocaba en sus defectos, menos mal que su ego era de hierro si no ya esta mujer colocaría a temblar sus habilidades de conquistador.
Pero en cierta forma pensó que vivir con ella iba ser un poco más complicado, se la imagino llorando todo el tiempo, recriminando su situación económica odiándolo por completo, a pesar que habían peleado en ciertas ocasiones, lo cierto es que no sintió en ningún momento un astillo de soberbia u odio en su hablar solo molestia o enojo por la situación.
-¿Es aquí? -su pregunta lo hizo sacar de sus pensamientos –si -le respondió, ella espero en la puerta, mientras el entraba al granero, pudo ver una pequeña plataforma arriba, ese sería el lugar perfecto para pasar la noche -dormiremos arriba, así estaremos lejos de los animales -había una escalera de madera que conducía a la plataforma de arriba. Decidió que él iba ser el primero en subir y cuando estuviera por la mitad se inclinaría para tomarla a ella de la cintura y subirla, sabía que se podía enredar con su vestido y caerse. Aunque no era una gran altura era mejor prevenir.
Camino hacia la escalera para subir por ella, cuando estaba en la mitad se inclinó -¿estás seguro? -ella pregunto mientras él tenía sus brazos extendido para tomarla -sí, eso evitara que te puedas tropezar -la vio negar con su cabeza haciéndolo callar -no me refería a eso -arrugo su frente ya que no la comprendía.
-Las personas de tu edad, no pueden cargar tanto peso luego se hacen daño -lo dijo en un tono inocente, pero él no se dejaba engañar por eso, sabía que se estaba volviendo a burlar de él -¡niña malcriada! -la cargó en un rápido movimiento y la coloco en la plataforma, pero por aquel movimiento hizo que sus anteojos cayeran un poco y pudo ver sus ojos verdes con aquella sonrisa que tenía. A él no lo podía engañar, tenía un lindo rostro y así de cerca podía ver detalladamente sus facciones, tenía una nariz pequeña y unos labios carnudos hechos para besar, se preguntó qué había pasado para que ella quisiera ocultar su belleza entre horrendos vestidos y su cabello con aquel polvo, Madison no tenía problema en vestirse y en disfrutar su belleza ¿Por qué Isabel no podía?, no quería pensar que algo malo le paso, sabía que muchas mujeres pasaban por un infierno por su belleza, solo esperaba que Isabel no fuera una de ellas.
-Sabes lo que hacemos los viejos como yo -vio que la sonrisa de ella creció más -así que reconoces que eres un viejo -hasta el no pudo evitar sonreír al caer en su propio juego. Acerco más su rostro para susúrrale en voz gruesa- a las niñas malcriada como tú la castigamos con palmadas en su trasero -el rostro enrojecido de Isabel fue la repuesta que necesitaba, para el soltar una carcajada.
-¡Por lo que veo ya arreglaron su indiferencia! -la voz de Abigail hizo que apartara el rostro de Isabel para voltear y mirar hacia abajo- como siempre tan prudente -dijo sarcásticamente y el ruido de falda que escucho le hizo saber que Isabel subió por completo en la plataforma-¡traje las mantas que te prometí! -Abigail le tendió las mantas que el tomo con gusto -¡gracias! No olvidaré tu amabilidad -realmente apreciaba todo lo que había hecho Abigail por él e Isabel.
-No tienes nada de cual agradecer no hecho algo que tu no harías por mí, solo espero que no hagan tanto ruido como para espantar los a los animales -dijo Abigail con picardía, él estaba a punto de contestarle con una pequeña burla, pero el rostro de Isabel asomada por la plataforma lo dejo helado por lo que dijo.
-Gracias señora por las mantas, pero yo no soy la que hace ruido, el ruidoso es Marco -Isabel no supo cómo su comentario logro avergonzar a Marco ya que vio como sus mejillas se colocaron carmesí cuando Abigail lo miro con unos ojos pícaros mientras la escucho decir eso y no era algo que no fuera verdad, cuando durmió con él en el bosque escuchó un pequeño ronquido de su parte no era tan fuerte como para no hacerla dormir, pero de igual forma se escuchaba.
-¡Los tiempos como cambian, antes eran al revés! -gritó Abigail mientras se reía y se despedía de ellos, eso no lo entendió ¿las mujeres roncaban y los hombres no? Raro pensó.
-¡Isabel! ¿Por qué dijiste eso? -escuchó a un Marco exaltado -pero si es la verdad tu eres el ruidoso -vio como quedo con la boca abierta por unos segundos.
-¡Y cómo demonios puedes decir que eso es verdad! ¡Si nunca he dormido contigo! Que...
-¡Claro que he dormido contigo! No sé porque niegas que roncas, yo te escuché cuando dormí en el bosque -él se pasó la mano enérgicamente en su rostro -Abigail no estaba hablando de mis ronquidos o de quien roncaba a no -ella no entendió.
-Entonces ¿Por qué hizo esa referencia? -le preguntó.
-Su humor es un poco más fuerte que otras mujeres -le respondió.
-¿Entonces a que se refería? -supo que su pregunta lo incomodaba ya que volvió hacer ese gesto peculiar con su boca -ella se refería al acto de estar con una mujer carnalmente -ahora fue el turno de ella de sentir como sus mejillas se colocaban calientes por la vergüenza de hablar de tales tema tan abierto -¡una mujer decente no habla de eso sin más!
-Te recuerdo que estas en Montana aquí esos prejuicios no importa.
-¡Dios mío qué vergüenza!
espero que les guste se que es un poco corto, en el siguiente capitulo tratare de compensarlo, no olviden dar like y comentar siempre me divierto con sus comentarios
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Amor En La Llanura
RomantikIsabel Thompson regresa de su temporada en Londres a Montana para casarse con su prometido, Daniel Crowl. Sin embargo, en el mismo día de su regreso, descubre que Daniel planea casarse con su prima Madison en lugar de con ella. Resulta que Madison h...
