Isabel estaba contenta con sus libros ¡por fin! Los tenía, revisó cada cosa y pudo ver que estaban las cartas guardadas por Daniel. No pudo evitar que su mano recogiera el cello de esta, recordó como estas cartas alegraron su corazón en Londres. Soltó un suspiro -¿pasa algo? —Marco se inclinó a su lado mientras le preguntaba sobre su cambio repentino de humor –estas cartas fueron escritas por Daniel –Marco le sorprendió que Isabel le dijera la verdad sobre las cartas, lo cierto es que el decidió que de nada le servía tenerlas, solo lo atormentaría más –fueron muchas—se limitó a decir.
-Sí, fue una promesa que hicimos, todos los días nos escribiríamos una carta, para que ninguno de los dos olvidara al otro y así mantener nuestra promesa de matrimonio ¿fue tonto, verdad? —el escuchó la melancolía en su voz y eso lo hizo sentir incomodo ya que no estaba seguro si era porque aun amaba a Daniel – cuando se ama alguien con todo su ser, no debemos sentirnos mal, por a verlo dado todo por aquella persona, en su momento aquellas carta te hicieron amar alguien aun en las distancia mostrando que eres una persona que amas de verdad sin ningún miramiento, yo no veo tonto amar de esa forma, tonto es no valorarlo —ella le sonrió -¿siempre sabes que decir? —él sonrió antes de contestarle –solo cuando se trata de ti –ella negó con su cabeza mientras sonreía y tomaba las cartas para luego entrar a la casa y colocarlas al frente de la chimenea una vez que las puso todas ahí, se sentó —ya ellas no hacen parte de mi presente —vio como las tomo y las arrojo al fuego —espero que no me malinterpretes Marco, no estoy triste por quemarlas, Daniel y yo nos conocemos desde que somos pequeños y los años que tuvimos juntos se representan en esas cartas y ahora que las quemo, no puedo evitar pensar que perdí mi tiempo —él la escucho atentamente, él sabía lo que ella sentía, lo mismo pensó con la traición de Madison –míralo de esta forma al menos tu y yo perdimos el tiempo estando con personas que no nos quisieron, pero ellos perdieron a grandes personas y eso ni el tiempo lo compensa —ella recostó su cabeza en su hombro a lo que el aprovecho y puso su mano en sus cintura para atraerla a él mientras veían quemar las cartas -¿me pregunto qué hubiera pasado si te hubiera conocido antes? –le preguntó.
-Esa pregunta es fácil, lo más probable es que me hubieras gritado "bruto o patán" y yo me hubiera cuestionado sobre ti –Isabel escuchó la repuesta de Marco -¿y qué te hubieras cuestionado? —Alzó su mirada para verlo –Claro, hubiera dicho ¿quién es esta mujer tan remilgada que me llama patán?, vamos acosarla y te hubiera acosado hasta saber quién eras tú –sonrió mientras se acomoda más en su costado –estás loco.
-Puede que sí, pero aun así estas atadas a mí —Isabel se alejó del abrazo de Marco, tenía algo en mente —haré nuevos recuerdos —fue a la cocina y tomo una pequeña flor de las que Marco le regalo — ¡Marco! —cuando iba a pedirle el favor que entrara el baúl vio que este se había adelantado y ya lo estaba jalando para entrarlo a la casa, se acercó a él y le dio un casto beso—no me quejo, pero ¿Por qué fue? —le preguntó.
-Por entrar el baúl a la casa, sin que te lo pidiera —volvió agacharse y tomo un libro que tenía sus hojas en blanco – entonces me debes dos besos ya que lo traje de tu antigua casa hasta aquí y luego lo entre –ella solo le regalo una sonrisa de complicidad, mientras tomaba aquel libro y lo colocaba en el suelo para sacar un frasco de tinta del baúl con su pluma y escribía algo en el pie de la hoja de aquel libro -¡listo! —no entendía que hacía.
-¿Qué haces Isabel? —se inclinó para ver mejor —guardo un recuerdo, hoy fue el primer día que me das flores así que guardaré una como recuerdo —vio como ella colocaba la flor en la hoja junto al escrito, pero él le quito la pluma y escribo algo -¡ahora si esta lista! —Isabel leyó lo que Marco le escribió y su corazón dio un vuelco "esta flor es testigo fiel que mi esposa es más hermosa que cualquiera de ellas" Marco Miller.
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Amor En La Llanura
RomanceIsabel Thompson regresa de su temporada en Londres a Montana para casarse con su prometido, Daniel Crowl. Sin embargo, en el mismo día de su regreso, descubre que Daniel planea casarse con su prima Madison en lugar de con ella. Resulta que Madison h...
