Capítulo 40

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No resistió la mirada penetrante de Marco, así que desvió la mirada -sigo sin entender tu pregunta -se mordió los labios ante de contestarle -con mi condición -contestó algo cohibida.

-Si tu pregunta es: que ¿me da asco atender a mí esposa?, la repuesta es un no, ¡diablos! Sigo sin entender, como es la vida en la clase alta -ella lo miro con ojos suplicantes -¿lo dices en serio? -el seguía caminando a paso lento hasta su habitación -lo digo en serio Isabel, ahora me vas a decir que duerme en cuarto separados -hizo una pequeña mueca, en Londres era muy común ver habitaciones separadas entre los esposos solo había una pequeña puerta que comunicaba a ambas habitaciones para que la mujer cumpliera con sus obligaciones de esposa, y una vez que esta le daba un primogénito varón, podía negar las atenciones de su esposo -eso es normal en algunas nobles familia -contestó muy general. Vio como el negaba con su cabeza -me arrepiento de una vez desear ser como ellos -luego la miro -eso no te lo concederé, ya tengo mucho con que no durmamos en la misma cama y eso es por tu terquedad, pero ambos ocuparemos la misma habitación -la verdad es que ella no tenía problemas con eso, así que acomodo su cabeza en el pecho de él y se dejó cargar tranquilamente.

Ya dentro de su habitación lo vio a él caminar directamente a la cama -no Marco, sabes lo que pienso -lo vio expulsar el aire por su boca -¿no piensas dormir en la cama? -ella negó con su cabeza lo cierto es que no quería ensuciar la cama eso si la mataría de vergüenza -por favor...compláceme esta vez -le dijo en un susurro.

-¡Mujer terca y tú! -a pesar que lo dijo en forma desesperada la encamino a su pequeño refugio donde la deposito suavemente en el mueble que utilizaba como cama, luego tomó una cantidad de mantas y se la puso encima -ya vengo, no te duermas -acomodó las mantas hasta su cuello y lo vio salir de la habitación.

Marco negaba con la cabeza mientras salía de la habitación, le era imposible entender a esas personas, como le podía dar asco atender a su esposa o conocer por lo que estaba pasando y luego estaba el hecho de que ¡no dormían en la misma cama! Ya entendía porque sus casas eran tan grandes y llenas de habitaciones, realmente si actuaban como animales, solo estaban juntos para reproducirse y ya, donde quedaba la familia, la unión, el apoyo, el compañerismo, la verdad es que si Isabel pretendía que su matrimonio fuera uno de la nobleza estaba equivocada, él quería más que un simple coño. Sonrió ya que en su mente pudo escuchar a Isabel regañándolo por su lenguaje.

Ya estando en la cocina se apresuró a prepararle el té.

Isabel ya se estaba quedando dormida cuando un pequeño movimiento en su hombro la hizo despertar -ten hechicera -sonrió al nombre con que la llamó Marco -pensé que era bruja -tomó el té que le ofreció. Olía delicioso -las brujas no son tan bonitas -bajó su mirada cuando sintió como un pequeño rubor crecía en sus mejillas -¿Qué tiene este té? -solo con el aroma sabía que tenían manzanilla y poco de canela pero quería oírlo de él -tiene manzanilla con canela, Abigail me dijo que te ayudaría a reducir los dolores -mientras toma el té lo escuchaba, pero esto último la sorprendió -¿Abigail? -no recordaba haberlos visto hablar en privado -sí, cuando salí de la habitación fui de camino donde ella como mujer me imaginaba que sabía sobre esto temas -abrió sus ojos -¡qué pena! Fuiste a molestarla por mi culpa -si se sentía sorprendida pero tan aliviada a la vez que el motivo por el cual el salió de la habitación no era por ella -bueno la primera opción era ir al pueblo por el médico, pero no quería dejarte sola por mucho tiempo -no sabía si regañarlo por exagerar o besarlo así que se limitó a verlo -es muy normal que los primero días me ponga un poco mal-le dijo.

-No me gustó verte así -le quitó la tasa donde estaba tomando el té, cuando terminó con ella -te traeré la cantimplora con agua caliente para que te la pongas -ella asintió- gracias, Marco -realmente lo dijo de todo corazón, él le sonrió antes de salir por la cantimplora.

Marco no podía creer que unas simples palabras le alegraron el corazón, si fuera un perro podría jurar que hubiera salido de habitación moviendo la cola, solo con la palabra gracias ¡maldición! Dijo cuándo le cayó un poco de agua caliente en su mano -por estar pensado en tonterías -dijo entre dientes y se concentró en lo que estaba haciendo.

Ya a la mañana siguiente Isabel se sentía un poco mejor, se levantó de la cama y cogió la cantimplora de cuero que tenía puesta en el abdomen, realmente esto si la ayudo a sobrellevar el dolor. Sonrió todo se lo debía a Marco que había estado pendiente de ella toda la noche lo que la hizo preguntar en ¿dónde estaría? Salió del mueble y camino hasta la puerta de su habitación y la abrió, la casa estaba en total silencio. Fue a la cocina la imagen que vio ahí ablandó su corazón.

Marco estaba sentado en el marco de la puerta de la cocina que daba afuera y tenía uno de sus pollitos en su mano derecha durmiendo con él, se agachó para verlo mejor, se preguntó si Daniel hubiera hecho la mitad de lo que hizo Marco con ella anoche y la repuesta fue no, por primera vez se dio cuenta que la que ganó no fue Madison, ya que ella perdió un buen hombre, alzo su mirada y por la ventana de su cocina pudo ver como sus paños que había utilizado estaban limpios colgando en la cuerda, lo que significa solo una cosa Marco los lavó.

Sabía que él tenía que ir a trabajar así que toco su hombro para levantarlo -Marco, se te va ser tarde para el trabajo -el abrió los ojos muy pesadamente -buenos días hechicera ¿Cómo sigues? -lo escuchó decir con una voz ronca –mejor, gracias a ti -se levantó con pesadez y el pollito que se había acunado en su mano salió corriendo por el movimiento brusco --¿vas a trabajar? -le preguntó

-No, quiero quedarme a ver como sigues- quería replicar, pero lo cierto es que él se veía cansado así que lo mejor era que se quedara y se durmiera.

- Mejor te acuestas un rato, mientras hago el desayuno.

-¿Estas seguras?

-Sí, ya me siento mejor y como te dije los primeros días me pongo mal -él se quitó la camisa, sabía que esto lo hacía cada vez que se acostaba, pero puso una mano en su pecho -tienes un día de gracias -él la miro sin comprender a lo que ella se acercó unos pasos más.

-Te daré un beso de agradecimiento -pensó que de pronto se molestaría, pero no, parece que todo rastro de sueño fue borrado de su cuerpo y puso las manos en su cintura y la atrajo a él -¿lo dices en serio? -ella asintió mientras entrelazaba sus manos en su nunca -¿Cómo dama? -sabia porque le hacia esa pregunta.

-Es tu beso, tú decides lo que es...

-Así...-vio cómo se lamio los labios antes de acercar su rostro al de ella-te enseñaré lo que es un verdadero beso -no sabía que le pasaba, pero estaba ansiosa por aprender. 

Mis amores espero que les guste 😍😊 la verdad siempre quise plantear como sería el día a día de ellos 😌😌
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Amor En La LlanuraHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora