Capítulo 68

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Isabel seguía sentada en el regazo de Marco con su cabeza ocultada en el cuello de este, mientras él sobaba su espalada

 —yo pensado que te ibas a colocar feliz por el regalo, nunca imagine que te hiciera llorar –separo su cuerpo para verlo mejor – no me gusta verte, como le exiges más a tu cuerpo Marco, siento que soy una carga para ti

bajo la mirada, ya que sentía que desde que él está con ella tiene que trabajar el doble --- eres mi mujer Isabel, no una carga y si lo hago es por gusto –paso sus manos por su rostro para eliminar aquellas lágrimas persistente –a veces olvido lo sentimental que eres

--sentimental porque veo como tu cuerpo llega al límite y como puedes enfermar por el trabajo—Marco suspiro y vio a Isabel, era tierno verla preocupada por él, no sabía cuál fue la última vez que alguien se preocupaba de su bienestar—para mi defensa solo quería darte una sorpresa

 --la mejor sorpresa que me puedes dar es regresar sano y salvo a la casa—luego de escuchar aquellas palabras la jalo para abrazarla fuertemente, para luego besarla –te hare caso la próxima vez no llevaré al límite mi cuerpo, pero déjame verte con el anillo ---vio como estiro su mano y el envolvió la suya con la de ella, podía ver los anillos, luego llevo su mano hasta su boca y le dio un beso --- mi esposa—Isabel sonrió feliz 

 --porque no vamos a la habitación y celebramos los anillos--¡este hombre era incorregible!, pensó –nada de cuarto, comerás primero, para luego bañarte, te daré una toma para que tus músculos se relajen y por último te hare un masaje—lo vio torcer la boca—puede decir lo que quiera, pero eso lo que vas a hacer

---¿desde cuándo eres tan mandona? –le gustaba cuando tenía un aspecto gruñón –desde que me case 

--a mí no me eches ese muerto, ya tú eras así, solo que te escondía en esa apariencia de mujer tierna—se inclinó para molestarlo—quiere decir que te parecía tierna, ¡sabía que te volví loco desde el primer día!, no aguantaste el encanto de mis anteojos --- se levantó de su regazo

 --que te puedo decir eres pelirroja—ella lo miro confundida—las pelirrojas son brujas y tú me hechizaste, yo un simple hombre, embrujado por la hechicera Isabel —sonrió por su ocurrencia—¿soy bruja o hechicera?, ponte de acuerdo –eso se ganó una carcajada del mientras le servía la cena—creo que eso ya lo dejé claro—entre broma así pasaron la cena

A pesar de que en el principio tuvo algunas quejas lo cierto es que hizo lo que le pidió, se comió el estofado que había hecho para luego irse a bañar una vez que tomo el baño, ella le dio una toma de manzanilla con canela para relajar sus músculos, él podía negarlo, pero sabía que estaba casando. Ya acostado trajo los aceites que él le regalo para su uso 

 --Ponte boca abajo –le dijo

 --sabes que prefiero estar al mando o por lo menos tú arriba y yo abajo ---ella lo miro seriamente—solo era una broma que ¡Genio de mujer!—le dijo, pero sonrió cuando lo vio colocarse boca abajo.

Se sentó al lado del y unto su mano con aceite para luego masajear sus brazos, podía sentir como estaban inflamados ---los tienes muy inflamado –por el suspiro que escucho supo que estaba disfrutando del masaje–di la verdad Isabel, solo querías tocarme

 --para tocarte no necesito de tu permiso o de excusas bobas–le dijo en el oído, él le regalo una sonrisa y luego de un tiempo podía sentir su respiración profunda y pausada, demostrando que había quedado dormido por sus atenciones, se levantó, para guardar el aceite y limpiarse las manos para luego acompañarlo en el sueño no sin antes acomodar su sabana y darle un beso de buenas noches

A la mañana siguiente ella se despertó con cuidado, ya que no quería despertarlo, sabía que había tenido un día muy largo y quería que descansara el mayor tiempo posible, estando en la cocina miro su mano donde tenía el anillo que le regalo Marco, realmente le gustó mucho, estaba por picar unas verduras cuando escucho los pasos apresurados de Marco 

 --¡esto es imposible! —lo escucho decir en voz fuerte, cuando estaba por voltearse él se le acomoda desde atrás entre su cuello—no puedo creer que me haya quedó dormido teniendo una mujer tan hermosa a mi lado –ella sonrió para luego contestar—las personas de tu edad lo hacen con frecuencia 

 --- solo soy mayor que tú por 6 años Isabel no es mucho

 --¡como que no! Cuando tú tenías 6 yo no existía, pero no te exalte ya a tu edad tienes que tomarte las cosas con calma –lo molesto mientras seguía con el desayuno

 ---insolente—le dijo mientras besaba su cuello – y si mejor deja lo que estás haciendo y te demuestro lo que puede hacer un viejo—sonrió y recostó su cabeza en el –te puede dar un ataque al corazón

--yo no soy el que se queda sin aire-- sonrió por aquello ---en cualquier momento puede llegar Abigail y no quiero que nos vuelva ver en esa situación 

--nos vamos al cuarto y esta vez será algo rápido –ella aún estaba dudosa--- no lo piense tanto. Beso su cuello. Sí. Otro beso—los besos de Marco se hicieron cada vez más intenso y atrevido como decirle no si ya sentía como su cuerpo se volvía papilla, dejo de picar para voltearse –está bien—no había terminado de decir la frase, cuando sintió sus labios en los de ella en un arrebato de lujuria que despertó la suya a su paso, entre beso y caricias desesperadas fueron a la habitación él la tiro en la cama lo que la sorprendió y emociono

 –hay algo que no te he dicho Isabel –se mordió los labios cuando vio cómo se quitaba su pantalón, para ser sincera ella estaba pendiente en que se desvistiera y no en sus palabras –tengo un secreto oscuro –eso llamo su atención y más cuando jalo sus piernas dejándolas al borde de la cama exponiendo sus medias, se inclinó y los besos –tengo una obsesión por esta zona, estas medias me provocan—jadeó cuando sintió como él le quitaba las medias con sus dientes entre pequeño mordisco y lamidas –Marco –gimió. Él salió de su falda

--se me olvido que tenemos afán hoy –no pudo evitar atraerlo a ella para darle un beso – te escandalizaras por lo que te voy a decir, pero amo el aromo de tu ser, sentir como llegas al máximo placer y como esto hace que tus piernas aprietan mi cabeza, cuando te estoy disgustando me vuelve loco –realmente la escandalizo las palabras de Marco nunca pensó que él se atreviera a decirle eso—eso no se dice Marco, son secreto de uno –el sonrió con aquella picardía tanto lo caracteriza—eso quiere decir que tú tienes secretos oscuros así mi—sabía que era algo que no podía negar, así que asintió -- ¿y no piensas decírmelo?—negó. no se sentía aún tan abierta como para hablar de eso – tengo todo una vida para tentarte hablar, pero hoy tengo otra cosa en mente—se puso de pie y volvió a jalarla, sintió como lentamente se introdujo en ella—tan estrecha y jugosa –lo escucho decir con un gruñido 

En esta ocasión él tenía sus piernas alzadas a cada lado de su cuerpo y sus embestidas eran rápidas y profundas –álzate y pon el peso en tus talones ---ella hizo lo que dijo y podía sentir como esté nuevo Ángulo mandaba sensaciones fuertes a su cuerpo, en poco tiempo consiguió su liberación seguida por la del

--esto de rápido, me gusto—dijo cuándo su corazón volvió a su palpitar normal—te lo dije –Marco se, sentía un poco cansado, será que ya se estaba volviendo viejo como dice Isabel, vio como ella se colocaba encima de el –Marco hay algo que debo pedirte—de ¿Dónde saca tanta energía?, pensó –¡a mí me advirtieron de esto! —su acusación fue recibido por el rostro confundido de Isabel

--cuando una mujer se monta encima del hombre, el hombre pierde cualquier inicio de razón y acepta todo –la vio sonreírle para inclinarse y darle un beso en el pecho ---solo quería decirte, que le voy a enviar la invitación a mi tío para que venga a cenar con nosotros, ya que tenemos la casa organizada, solo faltaría nuestro traslado al segundo piso y hoy lo limpiaré con Abigail –Isabel sabía que a Marco aún tenía sus reservas con su tío así que mientras lo decía, lo beso

---manipuladora –lo escucho decir 

 --pero te gustan mis besos –y como para demostrarle comenzó a besarle el cuello –me encanta todo lo que me hagas, estoy de acuerdo siempre y cuando solo sea tu tío –ella asintió, pero algo le decía que eso no sería posible

–la invitación va dirigida a el

 --si es así, si, ahora ¿Dónde fue que quedamos? —la voltio --¡Marco no! ¡Abigail llegará! –entre besos olvido sus preocupaciones

Hola mis amores bello está vez un poco más temprano no olviden comentar y darle like 🥰😊🥰
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Amor En La LlanuraHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora