capítulo 57

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Marco esquivo la mirada de Isabel sabía que si comentabas las cosas que le dijo a su tío lo más probables es que le diera un ataque al corazón, pero ¿cómo él podía saber que todo esto era parte de una prueba? –¿seguro que solo dijiste eso? –sabía que Isabel sospechaba se su respuesta un poco floja—si sabes que puedo ser un ... ee.. tu sabes como soy—ella alzo una ceja –se cómo eres, por eso te pregunto –el guardo el arma y camino unos pasos alejados de ella, no quería causar su enojo—y ¿Por qué te mando a ti? Solo bastaba condecirlo una vez que termine de hablar—cambio rápidamente el tema para concentrase en el extraño

--mi señor no tuvo la oportunidad de hablar, debido a como ustedes salieron repentinamente de la casa, sin terminar la comida—Marco miro al hombre he hizo un gesto con su boca—quien podría comer con esas acusaciones

---como dije anteriormente, solo vine para decirle el recado del señor Thompson—vio como miraba a Isabel –el señor esperara su invitación –Isabel le regalo un asentamiento y aquel hombre junto sus brazos a su cuerpo y asintió para luego irse—creo me va tocar ir los domingos a la iglesia—Isabel dejo de ver la partida del hombre para concentrase en Marco --¿Por qué lo dices? —pregunto sin comprender, sabiendo lo que él piensa sobre el tema

--¡a ver si Dios tiene piedad de mí! Dos veces no han interrumpido ¡soy un simple hombre esto puede acabar conmigo! —llevo su mano a su boca, para tapar la risa que trataba de escapar de su ser por ver el comportamiento tan infantil ya que se veía como un niño gruñón que su madre le negaba un dulce--¡qué quieres de mí! —vio como exponía sus brazos en lo alto y aclamaba al cielo. Ella negó con su cabeza—mejor me alejo puede que sea contagiosos –le dijo

--¡Isabel! –escucho su llamado, pero lo ignoro y cogió la canasta para seguir caminado –además estoy brava contigo, siempre me haces hacer cosas que no son propia de mí y me expone –le dijo con una rabia que no sentía hasta se preguntaba si estaba condenado que siempre lo interrumpiera cuando ella se llenaba de valor, siempre pasaba algo –no estés brava –Marco puso una mano en su cintura y la jalo dándole un beso en su cuello, le regalo un sinfín de besos que la hizo sonreír –Marco ya –inclino el cuello donde él la besaba, ya que le deba un poco de cosquilla. Lo escucho reír entre su cuello –Marco tengo sed—él dejo de molestar para mirar hacia el frente

--por aquí queda cerca un rio, ven, el agua es cristalina y la puedes beber—tendió su brazo para que ella envolviera su brazo en el de él

Caminaron por unos minutos y efectivamente había un hermoso rio con agua cristalina. dejo la canasta junto con la sombrilla en un lugar prudente para inclinarse, se quitó los guante y los guardo en la falda para tomar un poco de agua en su manos –este lugar es hermoso, nunca lo había visto –miro a su alrededor para ver como Marco se colocaba a su lado –esto es unos de los privilegio de ser un vaquero, puedes enamorarte de estos lugares tan magnifico, que ninguna ciudad con su grande industria tendrán—ella asintió mientras veía como Marco se inclinaba y tomaba un poco de agua, a diferencia de ella, él no la cogía con sus manos, se inclinaba de tal formar que tomaba el agua directamente con su boca, no supo si aquella oportunidad de molestarlo despertó su lado travieso pero llevo su mano hasta su nunca y lo empujo un poco haciendo que su cabeza se hundiera mas en el agua de lo que tenía planeado. Cuando vio como tocia se arrepintió de lo que hizo—¡Marco! ¿estás bien? Solo quería molestarte un rato—dijo apresuradamente mientras veía como él se limpiaba un cupo el agua de la nariz

--una vez escuche decir—estaba un poco preocupada que él se enojara con ella—que si no quieres que un perro te muerda—no sabía ¿por qué hablaba de perros?, pero mientras lo hacía se quitaba el sombrero y lo colocaba en la orilla, para luego quitarse el cinturón donde tenías las armas y tirarla en la orilla --- no le muerdas la cola y tu Isabel acabas de hacer justamente eso—vio cómo se quitó los zapatos y la compresión la golpeo

Amor En La LlanuraHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora