Isabel no entendía lo que estaba pasado. Primero ¿Por qué ese hombre la besó? Y no quería pensar en lo que sintió en aquel beso y ¿Por qué su prima trajo a su tío y esas personas? Simplemente no entendía— ¡Isabel! —escuchó el fuerte llamado de su tío- ¡sé que estabas pasando por un mal momento, pero eso no justifica tu acción! —ella miró a Madison tratando de buscar su ayuda, pero esta solo la miro, a lo que ella prosiguió— pe...pero Madison me dijo -pero fue corta rápidamente por Madison- ¡yo acaso te dije que te besaras con ese hombre! —Vio como ella se llevó una mano en el pecho mostrando sorpresa a tal acusación que ella no hizo— No —le contestó a lo que Madison prosiguió en hablar—entonces no vengas a culparme de tus errores Isabel.
Marco vio como a la pobre chica que había besado cuyo nombre es Isabel trataba de defenderse, pero Madison, era una gata con grandes garras ¡idiota! ¡Idiota! No pudo evitar insultarse como él pudo caer en los engaños de esta niña malcriada, solo ahora veía en aquellos ojos que alguna vez lo deslumbró, malicia, pero vio la envidia, el mal que oscurece a los corazones más puros y esa mirada iba dirigida a Isabel.
- ¡Y tú canalla, no permitiré que te salga con la tuya! ¡No te aprovecharas de mi sobrina! —miró atentamente al padre de Madison no mostrando miedo, sabía que sus hombres lo rodearon y tenían armas, si hacía cualquier movimiento le darían un tiro en la cabeza, pero aun así se arriesgó a decir la verdad- estoy aquí, porque su hija me cito señor, es a ella que no debe permitirle que se salga con la suya —apretó su mandíbula para que no saliera la palabra zorra, sabía que a cualquier padre no le gustaría que su hija fuese tratada así. Aquella mujer que estaba en su lado se acercó para confirmar lo que dijo- sí tío, Madison me dijo —pero se sorprendió cuando esta fue callada por una fuerte bofetada por parte de Madison- ¿¡cómo puedes ponerte al lado de ese hombre para mentirnos!? ¿¡Y difamar mi nombre y eso que eres mi prima!? —miró como aquella mujer llevó su mano hasta su mejilla donde recibió aquel impacto, con los ojos llorosos y sorprendida.
- ¡no te atrevas a difamar a mi hija! —fue seguido de un puñetazo en la cara. Él escupió un poco de sangre que sintió en su boca, aquel viejo tenía buen brazo- ¡busque al reverendo! —lo escucho gritar.
Madison estaba extasiada el plan había salido mucho mejor de lo que esperaba, pero ella solo quería dañar la reputación de Isabel para que quedara en el pueblo como la chica fácil, para así arruinar su vida y que Marco viera que ella tenía el control, por eso se sorprendió cuando escuchó a su padre buscar un reverendo - ¿padre que planea? —Vio que estaba agitado por los acontecimiento - ¡él se casará con mi sobrina! —señaló a Marco con su arma a lo que inmediatamente Isabel se le acercó—tío por favor no lo hagas... —aunque esta imagen le encanto ver a su prima llorosa y asustada, lo cierto es que no le gustaba la idea de que Marco se casara con ella —pero padre —trató de objetar - ¡silencio Madison! Ves con tu esposo —hizo seña a Daniel para que la quitara de su lado, a lo que le tocó irse sin hacer ninguna clase de comentario, pero ante escucho decir –y tú Isabel sellaste tu destino cuando te besaste con ese hombre.
Marco nunca tuvo ideas romántica sobre el día de su boda, pero siempre pensó que con la mujer que sentaría cabeza debía haber un grado de afinidad y que ese día iba a celebrar con gusto, pero nunca se imaginó que su futura esposa llorara todo el transcurso de la ceremonia y él estuviera apuntado con un arma en su cabeza por si decidía huir, los sollozos de la chica eran fuertes, pero eso no ayudó a compadecer a su tío, lo más irónico de la ceremonia es que en ningún momento le pidieron si la aceptaba o no como esposa solo le preguntaron su apellido y el reverendo los llamó señor y señora Miller.
Cuando por fin la ceremonia llegó a su final, vio como aquel chico rubio con el que se había casado Madison se acercó a Isabel.
Isabel no había parado de llorar, como su propia prima la traicionó de esta forma, como su tío la obligó a casarse con un hombre que no conocía, ni su nombre, solo su apellido, cuando vio que Daniel se acercó a ella tenía la esperanza que él le daría apoyo, pero grande fue su error - Me recriminaste por haberme enamorado de Madison y tú te besas con el primer hombre que ves como una cualquiera, me alegro de no haberme equivocado con la decisión que tomé —que palabras tan cruel había dicho, sabía que debía decir algo pero solo pudo agachar la cabeza y llorar por la injusticia.
Marco había conocido en el transcurso de su vida tipos como ese, que por su gran estatus se creían los perfectos, puros y por ende tenían el don de insultar y humillar a los que estuvieran por debajo de él, gustándole o no esa mujer era su esposa —yo te iba advertir sobre tu nueva esposa, pero me di cuenta de que ambos se merecen.
Él lo miró con disgusto y cogió un pañuelo y se lo llevó a la boca —no se atreva a dirigirse hacia mí.
- Lo hago si te metes con mi esposa —este comentario se ganó una mirada despectiva de aquel hombre, que se retiró sin decir nada más.
Isabel no sabía cuánto tiempo había quedado en aquel sitio, su tío no dejo que ella hablara con él o con su nana solo se fue dejándola sola con aquel hombre, cerrándole así la puerta de su casa- ¿piensas quedarte ahí toda la noche? -ella volteó para ver al responsable de toda esta situación, odiaba a este hombre ¡todo era por su culpa! — ¡te odio! —le dijo, pero este no se inmuto, no supo cuándo él había traído su caballo, pero ahí estaba mirándola fijamente —ya es hora de irnos querida —escuchó su sarcasmo en la última palabra – no soy tu querida, para ti soy la señorita Thompson –dijo rotundamente, pero este se acercó hasta quedar a centímetro de su rostro -te recuerdo que ahora eres la señora Miller -ella volteo su rostro hacia un lado para esquivar el de él – ¿y piensa llevarme a caballo? -cambió el tema.
No había pasado ni dos horas y ya esta mujer lo estaba desesperando con su pregunta tonta —sí, ¿a solo que la señora quiera ir a pie? —le contestó sarcásticamente, ella lo miró altivamente —sino tiene una silla de montar de mujer, no lo haré –él se mordió la lengua ya estaba cansado de tratar con niñitas mimadas así que se acercó y la tomó por la cintura y la montó en el caballo - ¡pero qué haces bruto! ¡Bájame! -esta mujer tenía buen tímpano, pero así con grito seguido por golpe la montó en el caballo para luego montarse él y así alejarse de aquella casa.
hola mis amores bello 😘, no olviden comentar y darle like 🥺 gracias por leer mi historia, la otra semana habrá maratón 🤞
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Amor En La Llanura
RomanceIsabel Thompson regresa de su temporada en Londres a Montana para casarse con su prometido, Daniel Crowl. Sin embargo, en el mismo día de su regreso, descubre que Daniel planea casarse con su prima Madison en lugar de con ella. Resulta que Madison h...
