Isabel estaba sentada en la mesa del comedor de la señora Abigail, aunque le doliera admitirlo Marco tenía razón, la señora ocultaba de bajo de su comportamiento brusco y un poco tosco la buena persona que es, pero lo primordial es que por fin pudo ir al baño y hacer su necesidades, puede que el baño no era tan lindo o limpio como lo esperaría en una mansión de Londres, era practico para cumplir con su necesidad a pesar que este quedara lejos de la casa, bueno más que baño era una letrina, pero estaba en Montana eso era lo que se veían en los rancho.
Una vez más volvió a mirar el reloj que tenía puesto en unos de los estantes de la concina ¿Por qué se demoraba tanto Marco? ¿Será que la dejó? Y si fuera así qué podría ser de ella, no conocía a nadie que le pudiera ayudar en una situación como esta, podría decirle a la señora Abigail si podría quedarse con ella y al cambio la ayudaría con los quehaceres de la casa, pero ella no sabía ni cocinar ni mucho menos lavar su ropa, sabía que, si les mandaba una carta a sus amigas en Londres, ellas no dudarían en mandar dinero para ayudarla a volver, aunque esto sería un golpe para su orgullo, no tenía otra opción si Marco no regresara.
Soltó un fuerte suspiro, sintió como sus ojos se llenaron de lágrimas - ¡deja de pensar tanto! -la voz de Abigail la sorprendió, cuando entró en la concina con una canasta en su mano - ¡Ese chico volverá por ti, aunque tiene cara de tonto, no lo es! -no sabía porque esta señora la mayoría de las veces cuando decía algo tenía que gritarlo. Llevo disimuladamente su dedo índice para rascarse un poco su oreja por el grito de aquella mujer, podía sentir como su corazón aún seguía latiendo desenfrenadamente- ¡ven estas muy delgada! ¡Ayúdame con esto! -y para su horror vio como esta sacaba de aquella canasta una gallina y esta estaba ¡muerta! Y la colocaba en la mesa, frente de ella. Se puso de pie para alejar su cuerpo de esa escena - ¡está muerta! -se llevó en las manos en la boca para aguantar las ganas de vomitar cuando vio como esta botaba sangre por la cabeza decapitada.
- ¡Claro que está muerta! O alguna vez has tomado caldo de gallina con esta viva, ven ayúdame a desplumarla -vio como Abigail simplemente ignoro la aberración que ella sentía por aquella escena- ¡No pondré mi mano en aquella cosa! -señaló a la gallina, mientras aguantaba otra arcada para evitar vomitar, cuando vio como Abigail comenzaba a desplumar a esta –dime... ¿Cómo piensas alimentar a tu hijo o tu esposo si ellos quieren comer? la responsabilidad de una mujer es tener la barriga llena de su familia con buena comida.
-Les daré carne –respondió.
-Todos sabemos que para un refriado lo bueno es una sopa de gallina, ven deja de ser terca ya eres una mujer casada, en mi tiempo antes de hablar ya te estaban enseñando a cocinar -Abigail tenía razón y aun con las manos puesta en su nariz y boca para no solo evitar el vómito si no para evitar el olor a sangre que emanaba esta, sabía que su vida había cambiado por completo, no se casó con un caballero o banquero, era la esposa de un vaquero aunque no le gustara la idea tenía que hacerle frente, sabía que ya no habría nadie que la atendiera, peinara o cocinara, esas cosa le tocaban hacer ahora a ella, sabía que en estos momentos no le servía que hablara tres idioma, que supiera todas la danza puesta en los salones de bailes y servir adecuadamente el té.
- ¿Qué tengo que hacer? -preguntó una vez situada al lado de Abigail.
- ¡Esa actitud me gusta más! -dijo Abigail -prende la estufa.
- ¿Prender la estufa? -repitió lo mismo.
-Sí, necesitamos quemarle la piel - ¿Quemar la piel? Fue en lo único que pensó y en el hecho de que ¿Cómo se prende una estufa?
-Pero ¿Cómo lo hago? –preguntó.
- ¿Hacer qué? -le respondió una concentrada Abigail desplumando a la gallina.
- ¿Cómo prendo la estufa? -señala el objeto en cuestión, noto como el cuello de la señora Abigail casi se tuerce por la rápida mirada que le lanzo - ¿no sabes cómo prender la estufa? -ella negó en respuesta.
- ¡¿Pero que les enseñan a las jóvenes de hoy en día?! -algo estaba segura Isabel que pelar pollo no era lo que una joven de su clase imaginaria que necesitaría aprender en el futuro, pero decidió guardar este comentario para ella.
Marco se miró sus manos y si era cierto, estas habían cambiado mucho por los años de duro trabajo, pero se preguntó ¿a Isabel le pareciera repugnante? Movió su cabeza para negar ese tonto pensamiento, que le importaba a el que otra niña mimada pensara de sus manos, no tenia de que avergonzarse, toda su vida fue un hombre honesto que ha trabajado para superarse y era algo que haría. Volvió a escuchar pasos provenientes del otro lado de la puerta y se puso a la defensiva por si de pronto era Madison buscando ofenderlo una vez más.
-Disculpa la demora -escuchó decir aquella señora que estimaba a Isabel, volvió a relajar su cuerpo -no se preocupe mi señora- dijo cortes.
-Solo pude salvar las cosas que creí importante para mi niña- una vez que termino de decir esto se apartó de la puerta para dejar pasar a unos hombres que cargaban un baúl y lo colocaron un poco más a delante de donde él se encontraba, para luego volver a entrar y salir, esta acción se repitió tres veces más, para ser un total de cuatro baúles, eso lo sorprendió, pero recordó que los Thompson son una familia adinerada era de esperar que Isabel manejara una cantidad de ropa, pero ¡como demonio el llevaría eso! -yo solo traje un caballo, no creo que pueda llevar esto -comenzó a revisar los baúles para ver qué cosas tenían, noto que la mayoría era ropa, pero un baúl le llamo la atención ya que este se encontraba lleno de libros y cartas -¿qué son estas carta? –preguntó.
-Son las cartas que le escribió el joven Daniel a mi niña -no supo qué lo impulsó, pero tomó esas cartas y las guardó para el -tendré que vender estas cosas, ya que no puedo llevarlas conmigo.
espero que lo les guste este capitulo esta semana abra el capitulo diario espero que lo disfrutes
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Amor En La Llanura
RomanceIsabel Thompson regresa de su temporada en Londres a Montana para casarse con su prometido, Daniel Crowl. Sin embargo, en el mismo día de su regreso, descubre que Daniel planea casarse con su prima Madison en lugar de con ella. Resulta que Madison h...
