Unos dedos sobre mi espalda desnuda fueron los causantes de que mi sueño fuera interrumpido. Todo era silencio, y era deliciosa la caricia que mi cuerpo obtenía en ese momento, sintiendo la tersa piel de los dedos bajando desde mi nuca hasta mi espalda baja y viceversa. Sonreí sin darme la vuelta aún, acomodándome mejor entre las sábanas.
El clima en la habitación estaba bien debido a que las ventanas seguían abiertas. No sé cuánto tiempo pasó mientras los dedos de Louis seguían acariciando mi espalda, así que decidí darme la vuelta y quedar de frente a él, quien sonrió al verme despierta.
—Buenos días —sonreí.
—Buenos días, ¿tienes hambre?
—No realmente.
—¿Te duele la cabeza? ¿El estómago?
Negué con la cabeza y él se acercó para besar mis labios suavemente, dejándome oler levemente la menta de la pasta dental. Aún se encontraba desnudo, y eso sólo hizo que lo abrazara por los hombros, acercándolo por completo a mí. Su mano se posó en mi cintura por encima de la sábana, y de repente sentí la necesidad de sentir su piel contra la mía.
Alejé con una mano la sábana de mi cuerpo y sentí su sonrisa sobre mis labios, su mano acercándome a él por la cintura.
—¿Tomamos un baño?
—Me encantaría.
Se levantó de la cama aún desnudo, caminando hasta el baño y pronto escuché el agua caer por la regadera. Regresó conmigo y me jaló por los tobillos, abrazándome por la cintura y cargándome a horcadas sobre él, mis piernas abrazándolo y una pequeña risa escapando de mis labios. Cerró la puerta del baño detrás de nosotros y caminó hasta la regadera.
Me besó y pronto sentí el agua tibia caer por mi cuerpo. Nos mantuvo a ambos bajo el chorro de agua, sus labios aún sobre los míos y sus manos sosteniéndome por el trasero. Me estremecí cuando sentí las frías baldosas en mi espalda, pero no dije nada.
Pronto sentí su erección contra mi vientre y me alejé de sus labios un poco para limpiar las gotas de agua que caían por mi cara. Sus labios se entretuvieron en mi cuello y mi mirada se posó en el espejo detrás de él, permitiéndome ver su trasero y espalda escondiendo mi cuerpo.
—¿Qué mejor que iniciar el día haciéndote el amor? —murmuró contra mi cuello, repartiendo suaves pero calientes besos.
—Estoy esperando —sonreí.
Pronto lo sentí en mi entrada y, tomándolo con calma, se deslizó dentro de mí. Solté una bocanada de aire y me aferré a sus hombros, el agua cayendo por su espalda hasta mis pies. El reflejo del espejo sólo hacía la situación más excitante. Sus caderas se mantuvieron quietas por unos segundos, pero pronto se deslizaron hacia atrás y golpearon suave en mi interior una vez más.
Después de una ronda de sexo matutino, nos duchamos y salimos del baño, tomé un par de shorts deportivos y una camisa holgada, acostándome en la cama con una sonrisa adornando mi rostro. Louis se tiró a mi lado, usando unos pantalones de chandal y una camisa sin mangas. La vista desde la ventana era asombrosa, y todo Nueva York parecía seguir durmiendo.
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I can love you more than this
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