—Lo sé, pero no me siento muy feliz con eso —escuché a mamá decir—. Te pagaremos al menos la comida, y no aceptamos un no como respuesta, de lo contrario Amber se quedará en donde habíamos dicho.
Veo nerviosa a mamá, mordiendo la uña de mi dedo meñique. Está hablando por teléfono con Jay mientras ella le dice sobre darme hospedaje el tiempo que esté allá. Dios, realmente espero y mamá acceda.
—Perfecto —sonríe y yo también lo hago—. Entonces hablaré con mi esposo, de verdad muchas gracias. Hablaremos luego.
Cuelga el teléfono y yo la veo ansiosa, ella ríe por mi desesperación pero me dice lo que habló con Jay.
—Te quedarás con Lottie, puedes estar tranquila por eso. Ya hemos arreglado cómo le pagaremos, pero tu no tienes nada por qué preocuparte.
—¡Gracias! De verdad gracias.
—Por nada, ahora ve a ver si las maletas que te dejé están bien, tu vuelo es en cinco días y no quiero que algo nos falte a último momento.
Asentí con la cabeza y subo a mi habitación, tomo las maletas y las subo a mi cama para guardar la ropa que ya he dejado lista y que estoy segura que no usaré estos cinco días que me quedan en Melbourne. Suena mi celular y voy por él, sonriendo cuando veo un mensaje de Lottie.
"TE QUEDAS CONMIGO, PUEDO SER FELIZ"
Contesto y sigo guardando la poca ropa que tengo encima de mi cama. Los días pasan más rápido de lo normal, o tal vez así lo siento yo.
***
No hay necesidad de que mi alarma suene porque llevo una hora despierta debido a la emoción. Me ducho y tomo mi ropa que he dejado lista para hoy, seco mi cabello y me hago una trenza, aplico rímel a mis pestañas y luego lo vuelvo a guardar en la cosmetiquera que va dentro de mi maleta.
Bajo corriendo las escaleras y desayuno cereal además de una barrita integral. Cuando ya es hora de que vaya al aeropuerto, papá me ayuda a subir las maletas al auto y tomo mi maleta de mano para irnos. Dios, estoy tan emocionada.
Llego al aeropuerto y caminamos entre toda la gente, intentando llegar a la sala donde tendría que esperar para el vuelo. Estamos sentados en las sillas, mis papás sólo bromeaban conmigo para evitar que el ambiente se vuelva uno de lágrimas y llantos por parte de mamá, era lo que menos queríamos.
Anunciaron mi vuelo y mis nervios aumentaron, sentí mi corazón latir rápidamente y todo mi cuerpo se erizó.
Mis papás sólo me advertían sobre lo que "podía" y "no podía" hacer, era muy tierno porque no podía negar que desobedecería la mayoría de sus reglas. Los abrazo por última vez y ellos besan continuamente mi cabeza, haciéndome sonreír.
—Sólo disfruta, Amber –me dice papá—. Sanamente, pero disfruta.
–Lo haré –sonrío y lo abrazo por última vez.
Me adento en el avión después de que una mujer de unos cuarenta y tantos revisara mis papeles y visa. El tiempo se me hacía eterno para llegar a mi asiento.
Al llegar tomo mi asiento y por suerte me toca junto a la ventanilla. No podría pedir más. Varios minutos después veo cómo empiezan a cerrar puertas y luego de unos minutos la azafata está frente a todos explicándonos las medidas de seguridad de siempre. La mujer a mi lado va ignorándola mientras tiene sus audífonos.
Decido hacer lo mismo y tomo mis audífonos, conectándolos a mi iPhone para escuchar música. No me toma mucho para quedarme dormida, mi cabeza apoyada contra la ventanilla. Siento unas manos en mis hombros, moviéndome suavemente, abro los ojos y me quito los audífonos, viendo a la azafata indicándome que hemos llegado a donde debimos para hacer escala y tomar el otro avión.
Juro que jamás había hecho un viaje tan largo y tardado como éste. En el otro aeropuerto me sentía indefensa ante tantas personas desconocidas moviéndose de un lado a otro mientras yo estaba sentada con mi maleta de mano en mis piernas, esperando a que pudiéramos subir al otro avión.
Después de lo que parecieron dos días enteros en avión, o bueno, no tan exageradamente, llegué y mi sonrisa de estúpida no me la podía quitar nadie. Espero a que bajen algunas personas que quedan en el avión y después bajo para ir por mis maletas.
Le había mandado mensaje a Lottie hace unos minutos que ya estaba aterrizando, entonces sólo me queda esperarla con Jay en el aeropuerto.
Las voces se escuchaban por todos lados, risas e inclusive llantos, hasta que alguien interrumpió mis pensamientos subiéndose a mi espalda y tapando mis ojos.
—¡Basta! ¿quién es?
—¡Adivina! —dice una voz aguda, y claro, con ese hermoso y único acento británico. Claramente sé quién es.
—¡Lottie! Me has dado un susto de muerte —sonrío y la abrazo cuando está frente a mí. Vaya, creció bastante a como la recuerdo de hace dos años.
—¡Que bueno que ya llegaste!, ¿Cómo has estado?
—Bien, muy bien, ¿y tú? ¡Has crecido bastante! estás alta.
—Muy bien, y lo mismo digo, estás preciosa —me sonríe emocionada mostrando esa sonrisa tan linda que tiene—. Oh bien, ahí viene mamá.
—¡Amber! —Jay me sonríe dulcemente para luego abrazarme—. ¿Cómo has estado?
—Increíblemente bien, ¿cómo estás tú? —pregunté sonriendo, era tanta la emoción que de tanto sonreír mis mejillas comenzaron a entumecerse.
—Eso es bueno, yo estoy muy bien. Me alegro que hayas llegado ya, vamos, las niñas nos esperan en la camioneta para llegar a casa y que comas algo.
Lottie toma una de mis maletas y comenzamos a caminar por el aeropuerto para salir de éste. Me dice que tenemos que aprovechar estas dos semanas pues ella estará de vacaciones. Insiste en visitar varios parques e ir de compras, por supuesto que voy a acceder a todas esas ofertas.
Debo hacer que este viaje valga la pena.
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I can love you more than this
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