Capítulo 42◁

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Me desperté y me sentí completamente acalorada, tiré las cobijas fuera de mi y sentí un brazo al rededor de mi cintura. Louis dormía tranquilamente y su cabello se encontraba levemente despeinado.

Mi reloj marcaba las diez y cinco, me levanté de golpe de la cama, este cambio de horario me tenía un poco confundida.

Me duché tranquilamente dejando que el agua caliente relajara mis músculos. Después de varios minutos regresé a mi habitación y Louis ya estaba despierto.

—Buenos días —me dijo sonriendo.

—Buenos días, ¿te ducharás?

—Oh sí, seguro. ¿Dónde queda el baño?

—Es la última puerta del pasillo —ajusté la enorme toalla que envolvía mi cuerpo desnudo sintiéndome nerviosa.

Él se levantó de mi cama y caminó hacia mí, me besó en la frente y yo respiré su aroma.

—Estás ruborizada, y me encanta —admitió sonriendo.

—Gracias, hay toallas en el ropero —dije intentando cambiar de tema.

Él rió divertido y tomó ropa de su maleta para salir de mi habitación. Me aseguré de cerrar bien la puerta antes de empezar a vestirme. Vestí unos jeans oscuros y una blusa blanca holgada junto con unos Toms blancos.

Apliqué sólo un poco de rímel y entró Louis ya vestido, su deliciosa colonia inundando mis sentidos. Dejé el rímel en mi tocador y volteé a verlo, vestía unos jeans y una blusa Nike blanca junto con unos Converse negros. 

—Iré a ver si mi mamá ya está despierta —caminé hacia la puerta y volteé a verlo de nuevo—. ¿Vas?

—Seguro.

Salimos de mi habitación y nos dirigimos al piso de abajo. Mi mamá se encontraba en el sofá con un libro en sus manos y cuando escuchó nuestros pasos en la escalera volteó.

—Buenos días —dijo sonriendo—. ¿Cómo durmieron?

—Buenos días señora —saludó Louis sonriendo—. Nosotros muy bien, ¿y usted?

—Oh, no me hables de "usted" Louis —bromeó mi mamá—. Igual muy bien, ¿si iremos a desayunar?

—Seguro —sonreí—. ¿Y papá?

—Tuvo que salir, pero no tardará en llegar.

Mi mamá siguió leyendo su libro y decidí salir al pequeño jardín con Louis. Nos sentamos en una pequeña banca de madera que daba hacia la calle y yo apoyé mi cabeza en su hombro.

—Es muy diferente —comentó Louis abrazándome por los hombros—. Aquí es tranquilo, las casas son muy diferentes, las calles…se siente bien estar aquí.

—A mi también me gusta —sonreí.

—Estoy feliz por este viaje contigo.

Yo sonreí de nuevo y él besó mi cabello, lo abracé por la cintura y así estuvimos varios minutos. Mi papá ya había llegado así que nos dirigimos a un restaurante para desayunar como habíamos acordado.

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