La mañana estaba ya avanzada, y las calles de la Ciudad Laberinto estaban repletas de gente, ya fueran civiles camino de su trabajo o de compras por las tiendas y mercados, soldados patrullando o aventureros de camino al Calabozo. Entre esa cantidad de personas que iba de un lado a otro de la ciudad, había un chico de pelo blanco y ojos rojos, Bell Cranel, que volvía a su hogar tras visitar Gremio.
Habían pasado unos días desde que, por causas desconocidas, los monstruos que había en el Coliseo, encerrados para ser usados en el Festival de Monsterphilia, escaparon, y causaron el caos en la ciudad.
Por suerte no hubo bajas civiles, pero una cantidad importante de aventureros y soldados, en su lucha por proteger a los habitantes de Orario, murieron. Mayor aún fue el número de combatientes heridos, algunos de ellos con heridas tan graves que acabaron sucumbiendo a estas poco después, lo que aumentó más aún el número de bajas.
Por si fuera poco, el ataque de los monstruos provocó incendios y destrozos en varias casas y edificios pie toda la ciudad, lugares que en este momento estaban siendo reconstruidos por el Consejo de la ciudad, con ayuda de la Guardia y varios grupos de aventureros, sobre todo la Familia Goibnu, especializada en construcción y herrería.
Bell fue tambien uno de aquellos aventureros que acabó gravemente herido, a causa de su combate contra un extraño monstruo irregular muy poderoso, al que contra todo pronóstico acabó derrotando, tras una espectacular pelea a la sombra de Babel.
Tras la pelea, fue llevado a la sede de la Familia Brígid, donde fue tratado de sus heridas por Airmid, conocida como Dea Saint, capitana de la diosa Brígid y la mejor sanadora de Orario.
A causa de sus heridas y el enorme cansancio tras la extenuante jornada de combate, Bell estuvo un día entero inconsciente, despertando al día siguiente. Eso realmente impresionó a Airmid y el resto de sanadoras, ya que normalmente alguien en ese estado estaría días sin despertar. Eso era prueba de que la resistencia y fuerza del chico no era normal.
Bell estuvo tres días en el Hospicio, el centro de curación de Brígid, acompañado en todo momento por su diosa, que no quiso separarse de él en ningún momento.
Durante su estancia en el Hospicio, recibió numerosas visitas, como por ejemplo María y los huérfanos a su cargo, que habían estado presentes cuando Bell se enfrentó al monstruo. Los pequeños realmente habían estado preocupados por el chico al que querían como a un hermano mayor, y nada más verlo se abalanzaron sobre él, emocionados al constatar que su oniichan se encontraba bien. La propia María no pudo evitar llorar de felicidad al ver al chico que tanto había hecho por sus niños encontrarse en buen estado, aunque acabo regañando a los niños por tirarse así sobre Bell cuando este estaba herido, aunque el chico dijo que no pasaba nada, y que apreciaba el gesto de cariño de los infantes, a los que él mismo quería y veía como sus hermanitos y hermanitas.
Otros visitantes fueron Día y sus hijas Primo y Gina, que se alegraron profundamente de ver despierto a Bell. La diosa también le transmitió un agradecimiento no solo de ella por protegerlas a ella misma y a sus hijas más jóvenes, sino también de parte del resto de sus hijas.
Mía y todas las camareras de su local se pasaron también. Todas ellas habían estado muy angustiadas al saber que Bell había sido gravemente herido tras el combate con ese monstruo; la misma Syr fue testigo de ello. Se alegraron al verlo en buen estado, aunque entre todas lo regañaron por ser tan imprudente, regaño que Hestia vio con buenos ojos para mala suerte del peliblanco, que tuvo que soportar el sermón de todas ellas durante mucho rato, aunque al chico no le importó, ya que sabía que se preocupaba por el.
Inesperadamente, recibió también la visita de otras diosas, más específicamente Athenea, Artemisa y Astraea. Como diosas encargadas de la seguridad de Orario junto a Día y Ganesha, estaban muy agradecidas con Bell, ya que gracias él se evitaron cientos de muertes de civiles a manos de ese monstruo. Además, al ser buenas amigas de Hestia, genuinamente se preocuparon por el estado del primer hijo de Hestia.
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La Leyenda del Pretoriano
FanfictionBell es un habilidoso joven de 15 años que viaja a Orario para cumplir su sueño de ser un héroe. Allí, tras vagar por la ciudad sin ser aceptado por no ninguna familia, es acogido por la diosa Hestia. Desde ese momento comenzará la historia del mayo...
