Capítulo 49

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-¡Oi, ¿vas a seguir dormido todo el rato, mocoso?, despierta de una vez, joder!- Una voz con tono burlón sacó a Bell de su sueño, y entreabrió lentamente los ojos, entornando su mirada y fijandola en el alto anciano enfundado en una sencilla túnica de monje que lo observaba desde arriba

-¿A...Arquitecto...?- Preguntó Bell débilmente

-¡No, soy tu mamá, que viene a traerte galletitas con leche...¡Pues claro que soy yo, ¿quién si no!?- La expresión del anciano se tornó en una mueca irónica, rodando los ojos -¡Levanta el culo ya, este no es un lugar donde quedarse dormido!-

Con una gota de sudor en su nuca y una sonrisa forzada por los comentarios soeces de Arquitecto, Bell se incorporó lentamente, sintiendo su cuerpo pesado, llevando su mano a su cabeza, notando el mareo y la desorientación que lo embargaban

-¡Máster, está bien, que alegría!- A su lado apareció Tyaris, que llegó volando hasta el rostro de Bell, contra el que se juntó a modo de calidad caricia

-Tyaris-chan, yo también me alegro de verte, compañera...- Bell acarició al pequeño ser de luz, sonriendo feliz de ver que la Guía Arcana estaba bien. Temía que al bloquear su maná, Caesarys la hubiera afectado de alguna forma

-Debo felicitarte chico, lo has hecho increíble, realmente has superado mis expectativas- Dijo de repente Arquitecto, con un tono repentinamente amable y sorprendido -¡Sinceramente, no esperaba que pudieras derrotar a un enemigo como ese, pero vaya que me has hecho tragarme mis palabras, mocoso, jajaja!- Terminó el anciano riendo divertido

-¡Creador tiene razón, has estado increíble, Máster, eres el mejor!- Afirmó Tyaris con emoción y admiración, lo cual sacó una pequeña sonrisa en el rostro del peliblanco

-Gracias viejo, Tyaris-chan- Respondió Bell, algo cohibido en el fondo por los halagos que estaba recibiendo

-¡Aunque has acabado hecho una mierda, casi te mata hijo, y mira, tu y ese Caballero del demonio habéis estado a punto de dejarme sin Mazmorra con vuestro duelito de las narices!- Con tono indignado, Arquitecto abrió los brazos, señalando el estado en el que había quedado el lugar del campo de batalla, prácticamente con todas las construcciones de alrededor destrozadas

-Lo...lo siento...- Sin saber que decir, Bell se disculpó con expresión complicada, mirando un instante alrededor y fijándose en sus espadas caídas en el suelo junto a él, que cogió para acto seguido almacenarlas en su espacio mental con Tesoro del Valhalla, para luego incorporarse.

-Cecilly me va a matar...- Mientras se reincorporaba del todo, apretando los dientes al sentir el dolor general de su cuerpo, echó un vistazo a los restos destrozados de su armadura, así como a las ropas raídas, sobre todo su gabardina y camiseta negras, que estaban hechas jirones, mientras sentía como nuevamente su maná fluía por su cuerpo, lo que probablemente indicaba que los efectos de la habilidad de campo de Caesarys, Knight's Duty, habían desaparecido al caer el Caballero.

-¡Firebolt!- Para estar seguro de que su maná se había restablecido, Bell lanzó una pequeña explosión que impactó contra una de las ya ruinosas  galerías del fondo de la estancia.

-¿Que hace, Máster, por qué ha lanzado ese hechizo si ya no hay enemigos?- Preguntó confundida su Guía Arcana

-Por nada, tranquila, solo quería comprobar que mi maná volviera a funcionar correctamente y pudiera volver a usar hechizos, es todo- Se excusó Bell, pasando su mano por detrás de su cabeza

-No te preocupes chico, al derrotar al Jefe de la Mazmorra cualquier efecto de su habilidad se ha esfumado con él, así que puedes volver a usar tu magia como te salga de ahí- Explicó Arquitecto con tono aburrido, limpiándose el interior de uno de sus oídos con un dedo

La Leyenda del PretorianoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora