Capítulo 60

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-¿Estás segura de lo que quieres hacer, niña, lo has pensado bien?- Preguntó Mía con gesto serio

-Mas que segura, Mía-san, lo he estado pensando durante estos últimos días, y he llegado a la conclusión de que es lo que debo hacer- Respondió Syr con firmeza

Ambas estaban reunidas en la parte trasera de la Anfitriona de la Fertilidad, después de que la peligrís le pudiera a la enana hablar a solas con ella de un tema en particular

-Eres consciente de dónde te metes, ¿no?- Inquirió seriamente la enana -Una vez que hagas esto y vayas a ese lugar, pondrás en riesgo tu vida cada vez que pongas en pie allí, Syr-

-Lo sé, se muy bien lo peligroso que es, y sé que solo te preocupas por mí, y te lo agrazco, Mia-san- Dijo Syr con una sonrisa afectuosa dirigida a la enana que era como una madre para ella -Pero no puedo estar siempre aquí parada, sin ser capaz de hacer nada; yo también soy de la Familia Hestia, y debo luchar junto a mis compañeros- Afirmó la joven con expresión decidida -Y no tengo nada que temer, no mientras esté junto a mi Familia, cuidándonos los unos a los otros-

La expresión determinada de la peligrís no daba señal alguna de que la chica estuviera dudando de su decisión. Todas y cada una de las palabras dichas por Syr mostraban cuan decidida estaba a hacer lo que iba a hacer.

Viendo que no conseguiría convencerla, la enana suspiró rendida para después asentir -Está bien, tu ganas Syr, hablaré con Freya-sama para que puedas reunirte mañana con ella en la Torre de Babel-

-¡Gracias, Mía-san, eres la mejor!- Gritó ilusionada la peligrís, saltando sobre Mía y abrazándola con fuerza

-¡Anda, déjate de carantoñas y vuelve al trabajo, mocosa!- Se quejó Mía -¡Y que sepas una cosa! ¡Ve preparándote, por qué ahora que no te voy a ver el pelo tanto por aquí, cuando vengas a trabajar te voy a hacer currar de lo lindo, y me importa un carajo si estás agotada, ¿lo has entendido!?-

-¡Hai, me esforzaré al máximo para no decepcionarla, Mía-san!- Afirmó Syr asintiendo vehementemente, cosa que hizo sonreír a la enana por lo bajo

-¡Pues hala, mueve ese bonito culo tuyo y ponte a currar ya, tenemos clientes que atender!- La chica asintió, y sonriente, se dirigió hacia el interior del local, mientras Mía permanecía inmóvil, suspirando mientras la miraba irse

Si por ella fuera, no la dejaría hacer lo que tenía pensado, pero estaba realmente decidida y era si decisión, así que ella no podía oponerse, por mucho que la preocupara la idea de que una de las chicas a las que consideraba su hija pusiera en riesgo su vida de esa manera

-Mas te vale cuidar de ella para que no le pase nada, conejo, o yo misma te arrancaré las orejas- Se dijo Mía, mientras seguía de nuevo a Syr hacia el interior de la Anfitriona de la Fertilidad

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Era el día siguiente y Syr caminaba por las calles del centro de Orario. Llevaba sus ropas casuales, oyes había pedido permiso a Mía para tener el día libre, además de que esta le dijo al reunirse con ella por la mañana que todo estaba listo para su reunión, y que Freya la esperaba en Babel.

Era el momento perfecto para hacer lo que había planeado: Hestia y Lili estaban ocupadas con sus propios quehaceres, y Bell acababa de salir justo ayer del Hospicio, así que estaba de reposado. Sin contar que no quería que si Familia se enterase aún de esto: Seguramente a causa de la preocupación no estarían deacuerdo con lo que iba a hacer. No siquiera creía que Hellum y Freya aceptaran, si eso implicaba que se pusiera en peligro...

La Leyenda del PretorianoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora