Capítulo 33

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Tras dejar a la Familia Loki, Bell fue a dejar sus compras a su hogar, donde se encontró con Lili, que recién acababa de bañarse tras llegar de visitar al anciano que dirigía la posada donde se hospedaba anteriormente la pallum, al que estuvo también ayudando con unos quehaceres.

Cuando iban a salir después de que fuera Bell el que se bañó, justo en ese momento regresó Hestia de su trabajo, saludándolos y diciéndoles que les esperaría mientras traían a Syr, aprovechando para darse un baño en ese momento. Además, la diosa había traído varias cosas con alimentos, según ella para preparar una deliciosa cena con la que celebrar la entrada de la peliplateada en la Familia.

Bell y Lili fueron entonces a recoger a Syr a la Anfitriona de la Fertilidad, a una hora más temprana de lo que acababa el turno de Syr por la noche, pero hoy pidió permiso para salir antes pues era el día en que se mudaría.

Durante buena parte del camino, la joven pallum apenas podía contener la emoción. La idea de que un nuevo miembro entrara en la Familia Hestia la había alegrado sobremanera. Ella, que siempre estuvo sola, veía feliz como esa familia que al fin había logrado crecía cada vez más, y solo podía alegrarse enormemente.

Bell, consciente de la felicidad de su amiga, sonreía al verla, también satisfecho por la inclusión de Syr en su Familia. Después de todo, ella fue la primera amiga que hizo en Orario. No podía estar más que rebosante de alegría por qué fuera a estar con ellos en su misma Familia.

Minutos después ambos llegaron frente al local, donde en cuya entrada estaba Syr, esperándolos con varias pertenencias a su lado

-¡Bell-kun, Lili-chan!- Dijo Syr, saludándolos alegremente con la mano al verlos a lo lejos mientras estos se acercaban a ella

-Hola Syr-san- Dijo Bell una vez llegó a su lado -¿Has estado esperando mucho?-

-No, tranquilo, justo hace poco he terminado mi turno y me he despedido de Mía y las chicas- Afirmó Syr

-Pues si no tienes nada más que hacer aquí, vámonos entonces a nuestro nuevo hogar, Syr-san- La chica mostró una gran sonrisa, visiblemente emocionada por ir a vivir con ellos

La chica asintió como respuesta, mientras Lili la cogía de la mano con expresión feliz, mientras Bell cogía los bártulos de la chica de una vez

-Listo, podemos irnos- Expresó el peliblanco, comenzando a andar mientras cargaba el equipaje de la camarera

-Bell-kun, no tienes que llevarlo todo tu, déjame llevar algo a mí- A la peligrís le incomodaba que Bell se viera obligado a llevar sus cosas. No quería causarle demasiadas molestias

-Nah, no te preocupes, Syr-san, esto no es nada- Dijo Bell con tono desenfadado, prosiguiendo si camino, dejando atrás a Syr y Lili, que observaban a Bell con una gota de sudor resbalando por sus cabezas

-Déjalo Syr-san, ya sabes lo cabezota que es Bell-sama- Dijo Lili con una sonrisa forzada, antes de mirar a Syr -Vamos, tenemos que ir a casa, Syr-san- Afirmó la pallum, tirando de la mano de Syr

-Hai- La camarera, feliz, comenzó a andar junto a Lili, cogidas de la mano, siguiendo a Bell al que sería el nuevo hogar de la hermosa joven.

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Cuando al fin llegaron, bajaron los tres al sótano, donde fueron recibidos por el agradable olor de la comida casera de Hestia

-Oh, ya estáis aquí, bienvenidos chicos- Dijo Hestia, recibiéndolos con un delantal al oírlos entrar -De nuevo, bienvenida a nuestro hogar, Syr-chan. Es pequeño y algo cochambroso, pero espero que te guste-

La Leyenda del PretorianoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora