Bell es un habilidoso joven de 15 años que viaja a Orario para cumplir su sueño de ser un héroe. Allí, tras vagar por la ciudad sin ser aceptado por no ninguna familia, es acogido por la diosa Hestia. Desde ese momento comenzará la historia del mayo...
En el Calabozo, más específicamente en el piso 6, había un grupo de tres aventureros combatiendo a un grupo numeroso de Kobolds y War Shadows. El grupo consistía de un aventurero de pelo blanco, Bell Cranel, y Primo y Gina, una elfa y amazona jóvenes de la Familia Día. Los tres se encontraban luchando juntos de nuevo, después de un tiempo en el que Bell y las dos niñas no pudieron reunirse, ya fuera por qué la elfa y la amazona estuvieron ocupadas con asuntos de su Familia, o por que Bell tuvo que descansar a causa de las heridas sufridas durante su combate en Babel.
Habían pasado tres días desde que Bell regresara al Calabozo. En esos tres días, había vuelto a reunirse con Primo y Gina por las tardes para ir al Calabozo y ayudarlas en este, mientras Bell dedicaba las mañanas a entrar en este por su cuenta. El tiempo de descanso no mermó sus habilidades, sobre todo por que a pesar de estar recuperándose de sus heridas, estuvo entrenando para no oxidarse, así que nuevamente el chico arrasó.
De hecho, para Bell, que se había fortalecido en los últimos días tras sus intensos combates y entrenamientos, los nueve primeros pisos se estaban volviendo muy aburridos y fáciles de superar. Temiendo que se acabara estancando y su subida de nivel se acabara realentizando, Bell decidió probar a ir al piso 10.
Cuando se lo dijo a Eina, en un principio la semielfa se negó a dejarle ir, argumentando que ese piso era muy peligroso para un nivel 1, más para un aventurero solitario. Además, Bell acababa de recuperarse, no debía forzar su cuerpo. Bell intentó convercerla, argumentando que él tenía fuerza suficiente para sobrevivir en esos pisos, como había demostrado combatiendo minotauros, aventureros de alto nivel y el monstruo que atacó Babel. Eina no dudaba de que la fuerza de Bell sobrepasaba a la propia de un nivel 1, pero no podía evitar preocuparse por ese chico, pues aunque era fuerte, nunca se debía subestimar al Calabozo. Bell finalmente logró convercerla, prometiéndole que se retiraría enseguida en cuanto se viera en peligro.
Así, Bell entró por primera vez al piso 10, un lugar cubierto de una niebla espesa que impedía ver a pocos metros por delante. Como le explicó Eina, el sitio era más grande que los pisos anteriores, ya que cuanto más se descendía en el Calabozo, más grande se hacía cada piso.
Debido a la escasa visibilidad, Bell.se vio obligado a avanzar con cuidado, atento a cualquier ruido sospechoso, y concentrándose para sentir el instinto depredador de los monstruos. Gracias a eso, pudo evitar los ataques furtivos de las bestias. Los seres en cuestión eran de especies distintas que los de los primeros pisos, aunque Bell no tuvo problemas en derrotarlos, ya que a algunos los había combatido cuando se produjo el ataque a la ciudad durante la Monsterphilia.
Durante esos días, Bell recorrió los pisos 10, 11 y 12. En esos lugares, las especies dominantes eran orcos, y unas criaturillas humanoides de baja estatura, largos brazos muy delgados y cuerpo escuálido, de piel gris azulada y grandes orejas, conocidos como Imps, que como los Kobolds y Goblins, eran débiles en solitario, pero un auténtico problema en grupo.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.