Cuando caía la noche en Orario, muy pocos aventureros se atrevían a poner un pie en el Calabozo. Las horas nocturnas tenían un extraño efecto en los monstruos, pues aunque aparecían menos que de costumbre, la fuerza y ferocidad de estos aumentaba en relación con la que mostraban durante el día. Es por eso que incluso aventureros de élite se lo pensaban mejor antes de visitar de noche los pisos del Calabozo.
A pesar de todo, una figura perteneciente a un aventurero de cabello blanco, con armadura ligera y ropas negras, recorría los pisos superiores del Calabozo.
El chico, Bell Cranel, tampoco era un aventurero que se arriesgaría a visitar el Calabozo de noche, menos aún en.dolitario. El motivo de esta temeridad era el extraño e inexplicable impulso que lo había llevado a este lugar, una sensación repentina que lo arrancó de su sueño y lo llevó al interior del Calabozo. No sabía que era, pero tenía el sentimiento de querer encontrar algo, algo que lo llamaba desde los pisos del Calabozo.
Así, el chico bajó al Calabozo, donde fue recibido por los fortalecidos monstruos. Bell usó su habilidad Predator Soul para alejar a los monstruos, pero a partir del piso 8, los monstruos ya no se vieron afectados por este, cosa rara, pues normalmente hasta los monstruos del piso 12 huían de su expulsión de instinto asesino.
Con los monstruos mostrando mayor ferocidad, Bell se vio obligado a combatir contra ellos. La fuerza y agilidad superior a lo común de los monstruos llevó al peliblanco a luchar en serio, esquivando los ataques de las decenas de monstruos que iban tras él, y cercenándolos con sus espadas, o atravesándolos con Tyr Salin, su lanza, cuando se veía obligado a cambiar de arma cuando tenía que mantener alejados a ciertos monstruos. Sus dagas, cuchillos y kunais arrojadizos fueron lanzados varias veces, impactando en los cuerpos de los monstruos y desapareciendo al ser nuevamente invocados por Bell con Tesoro del Valhalla.
Y fue durante estos combates cuando Bell aprovechó para probar una de sus nuevas magias, Firebolt. Siendo alguien que aprendía sobre la marcha con la práctica, Bell aprendió bastante de esta magia durante las dos horas que llevaba combatiendo en el Calabozo. Para empezar, su rango de ataque era muy extenso, pudiendo alcanzar a los objetivos a una larga distancia.
El poder era invocado en su manos, apuntando con ellas mientras lo convocaba, sin cántico alguno, pues solo debía concentrar maná en su mano y simplemente gritar el nombre del hechizo. Eso lo convertía en una magia rápida y versátil para usarla en combate. Aunque debía tener su mano desprovista de armas en el momento de lanzarlo, pero con Tesoro del Valhalla, podía guardar su arma, conjurar Firebolt e inmediatamente invocar su arma nuevamente.
Y el efecto variaba en función del maná usado para conjurar el hechizo. En base a ensayo y error, Bell descubrió en poco tiempo distintos efectos del mismo hechizo dependiendo de la acumulación de maná previa al lanzamiento. El efecto básico era expulsar una bola de fuego recargada con rayos, que destrozaba el cuerpo del monstruo, y paralizaba con los rayos a los monstruos cercanos, causándoles también daños significativos. Aumentando la potencia, el rango de explosión y efecto de los rayos aumentaba, así como el daño causado por el impacto, y matando a los monstruos a varios metros a la redonda, ya fuera por la explosión o por el daño colateral aumentado de los rayos. No obstante, la potencia de la explosión podía destruir los muros cercanos, algo muy peligroso si ejecutaba Firebolt en un lugar cerrado, así como también los cristales que dejaban los monstruos, lo que significaba no poder obtener botín de ellos. Sin contar el malgasto de maná que provocaba Firebolt lanzado a máxima potencia. Bell estuvo varias veces a punto de sufrir un Mind Zero a causa de la perdida de maná por lanzar Firebolt con toda su fuerza y en numerosas ocasiones. Menos mal que antes de salir se hizo con varias pociones de salud y mente, si no, estaría ahora mismo a punto de desmayarse dentro del Calabozo, algo no muy recomendable en este momento.
Fue así como Bell decidió que usaría Firebolt con la potencia básica, reservando el uso del lanzamiento sobrecargado para monstruos grandes y grupos numerosos, y para debilitar las defensas de los monstruos más resistentes. También restringiría su uso a un número limitado de veces, para no tener que reponer continuamente su núcleo de maná. Con el tiempo y la práctica, su uso de esa magia mejoraría, así como su capacidad para conjurar Firebolt con el menor gasto posible de su núcleo mágico.
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La Leyenda del Pretoriano
FanfictionBell es un habilidoso joven de 15 años que viaja a Orario para cumplir su sueño de ser un héroe. Allí, tras vagar por la ciudad sin ser aceptado por no ninguna familia, es acogido por la diosa Hestia. Desde ese momento comenzará la historia del mayo...
