Capítulo 62

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-¡Vete de aquí, mocosa, este no es lugar para una niña debilucha, largo!- El aventurero cerró bruscamente la puerta de la sede, dejando con la palabra en la boca a la chica, la cual no tuvo tiempo de protestar antes de que ese tipo tan descortés cerrará la puerta en sus narices

Viendo que de nada servía tratar de reclamarle o llamar de nuevo a la puerta, la chica, suspirando frustrada, dio media vuelta y se alejó de aquel edificio, la sede de la nueva Familia que la había rechazado.

Con esta, ya iban diez Familias las que la habían rechazado en lo que llevaba de día, y ya había perdido la cuenta de todas las que la habían rechazado desde que llegó a Orario hace cerca de una semana, todas con la misma cantinela de siempre: Que si era muy joven, que si parecía débil, que no podían cuidar de cada mocoso que se presentara ante sus puertas, o argumentando que esto no era un juego de niños, por lo que no podían aceptar a una niña que seguramente no se tomaba en serio lo que implicaba ser un aventurero.

Estás últimas afirmaciones a veces la sacan de quicio: Claro que sabía lo que eso significaba, y para ella no era un juego, era el sueño que siempre había anhelado y por el que se había estado esforzando para cumplir desde pequeña, para ser igual que su difunto padre.

Al menos, eso la mayoría, por qué hubo algunos que su bien la rechazaron, lo hicieron educadamente y exponievdo motivos de peso, como que por el momento no podían acoger a más miembros, pero esos eran la excepción: En la mayoría de sitios, prácticamente la echaron a patadas, tildándola de débil, y ni siquiera le dejaban ver al dios de esa sede para preguntarle. Recordaba con ira por ejemplo a ese arrogante hombre lobo que estuvo a punto incluso de golpearla para que se fuera cuando quiso preguntar en una sede conformada por una gran mansión en el centro de la ciudad.

La niña estaba realmente frustrada: Todos esos brutos arrogantes la tachaban de débil simplemente por su edad y apariencia, y ni siquiera le permitían probar su fuerza para demostrar que no era para nada débil, y se reían de ella en su cara cuando les retaba a probarla con su espada, diciéndole de forma burlona que dejara eso antes de que se hiciera daño.

Lo peor era que algunos le proponían dejar que se uniera a sus Familias si a cambio les entregaba cantidades insanas de dinero que no tenía o hasta su propia espada, cosa a la que se negó en rotundo. Jamás se desprendería del único recuerdo que le quedaba de su padre. Además, algo le decía que en el caso de que les entregara su arma o el dinero, simplemente lo cogerían y volverían a echarla de allí.

Y tampoco le gustaron las proposiciones que algunos de esos tipos le hicieron para entrar a su Familia, mientras observaban con una extraña sonrisa su cuerpo en desarrollo. Aún si no entendía del todo que es lo que querían, esa forma de mirarla la hizo sentirse realmente incómoda y asustada, así que se marchó rápidamente de allí sin siquiera mirar atrás.

No obstante, con el pasar de los días su desesperación crecía. El día anterior gastó sus últimos valis en la comida y en el hospedaje, de modo que esa noche tuvo que dormir a la interperie, oculta en un callejón y tan solo cubierta con una manta, aunque en realidad casi ni pudo pegar ojo: La combinación del frío, el hambre, la ansiedad, la frustración, y el miedo a que le robaran lo poco que tenía, la secuestraran o que le hicieran algo le impidió conciliar el sueño en condiciones.

Sin poseer un falna, sabía que no podía entrar en el Calabozo, pero sin poder unirse a una Familia, no sabía cómo podía ganar dinero para comer o poder hospedarse.

En una ocasión en la que fue rechazada por otra Familia, un tipo que rondaba cerca y que vio por casualidad como la rechazaban se le acercó y le comentó que, si buscaba como ganarse la vida tenía un trabajo perfecto para ella, uno en el que le aseguraba que obtendría una buena suma de valis a diario casi sin esfuerzo, y que, siendo una chica tan linda como era, estaba seguro que no le faltarían clientes.

La Leyenda del PretorianoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora